50 años de 'Taxi Driver', el clásico de Martin Scorsese sobre el gran antihéroe del cine americano
2026-02-21 - 07:43
En 1976, Martin Scorsese estrenó Taxi Driver y dejó una huella imborrable en la historia del cine. Cincuenta años después, la película no solo mantiene intacta su potencia cinematográfica, sino que sigue interpelando a la sociedad contemporánea con una lucidez que convierte la obra en algo completamente visionario. La historia de Travis Bickle, exmarine y taxista nocturno en Nueva York, se ha convertido con los durante las últimas décadas en uno de los retratos más perturbadores de la alienación moderna. Desde su secuencia inicial, Taxi Driver anuncia una amenaza que se cuece a fuego lento en la sombra. La inquietante partitura de Bernard Herrmann acompaña la aparición fantasmal de un taxi amarillo que emerge entre el vapor de las alcantarillas. Un vehículo que vaga por una ciudad sucia y violenta que, al igual que ya ocurriera con el Chinatown de Polanski, Towne y Evans no es solo un simple lugar, es un estado mental. Los ojos de Travis, observándolo todo desde la penumbra de su asiento, condensan la angustia de un hombre incapaz de encajar en el mundo que lo rodea. El Nueva York que filma Scorsese es el de los años setenta, una ciudad golpeada por la crisis económica, la corrupción política y el trauma de Vietnam. Paul Schrader volcó en el guion su propia experiencia de aislamiento y autodestrucción, dotando al personaje de una ambigüedad moral que dividió a la crítica en su estreno. ¿Es Travis un justiciero solitario o un psicópata incubado por la metrópoli? Medio siglo después, la pregunta no podría seguir más abierta, a tenor del actual clima político que atravesamos. Incapaz de dormir y de relacionarse emocionalmente, Travis recorre de noche barrios que otros taxistas evitan: zonas dominadas por la delincuencia, la prostitución y la violencia cotidiana. La película funciona a partir de la tensión existente entre en retrato inmersivo y la descripción casi documental de una ciudad que le es ajena. Un territorio fronterizo que resulta desafiante para un espectador que asiste a las imágenes con asombro. El fracaso de su intento de relación con Betsy y su obsesión por limpiar las calles desencadenan una espiral de violencia que culmina en uno de los finales más brutales de la historia del cine. Travis es celebrado como héroe, pero su mirada perdida sugiere que nada se ha resuelto realmente. La figura del vigilante nocturno, del ciudadano que toma la justicia por su mano, resuena hoy con una inquietante actualidad. Taxi Driver fue el verdadero pistoletazo de salida de la carrera de todos sus implicados, y también supuso el último trabajo de Bernard Herrmann, compositor fetiche de Hitchcock, que aquí desplegó por última vez su maestría acompañando al rigor formal marca de la casa Scorsese, que planificó cada plano con un guion gráfico milimétrico. Cincuenta años después, la película no solo no ha envejecido, sino que se convierte en un perturbador retrato del panorama actual.