A JustMad 2026 le salen las cuentas
2026-03-07 - 13:33
JustMad se presenta en su decimoséptima edición como un espacio de aprendizaje, adecuado para artistas, galeristas y coleccionistas que quieran introducirse en el mercado del arte contemporáneo. Presumen de que más del 50 % de las galerías participantes lo hacen por primera vez y de que más del 60 % de los artistas representados sean mujeres. Al ser una feria más pequeña no se disparan tanto los costes de exhibición y ello permite la participación de numerosas galerías y el acceso de compradores y coleccionistas con un presupuesto más ajustado. Sin embargo, al disponer de un espacio más reducido, el alto número de galerías participantes —hasta cuarenta, según nos informan— hace que estas se apiñen unas junto a otras, lo que no permite precisamente unas condiciones óptimas de exhibición y contemplación de las obras. En cualquier caso, ello favorece la presentación de formatos especiales, en general más pequeños, y más adecuados para colgar de la pared, lo que parece excluir la instalación y la escultura como formas expresivas, y posibilita una mayor presencia de la pintura y la fotografía. Ello no quiere decir que no haya en esta feria escultura en absoluto, sino tan solo que su presencia es mucho más reducida. Escultura es por ejemplo lo que presenta la galería Thema, con piezas onduladas en chapa y en aluminio, realizadas por Rafael Amorós. Escultura es también la obra expuesta por Rita Figueroa, interesantes composiciones en hierro, para la galería (M)Arte, como esculturas son igualmente —y algunas de ellas incluso de gran formato— los tótems de coloridas cerámicas presentados por Ana Rod en la galería Materna y Herencia. E incluso alguna pintora gamberra y divertida como Ana Barrachina, aunque es fundamentalmente pintora, se atreve también con las tres dimensiones, construyendo con coloridas cajas de cartón alguno de sus personajes, expuestos en The Global Art Company. Pero JustMad es por excelencia la feria de la pintura. La galería Kate Contemporary de Madrid parece centrarse en este género. En ella exponen dos verdaderas virtuosas de este arte, com o Laura Hernández Pérez, especializada en la bella representación de pañuelos de seda en grandes formatos, o la filipina Crystal Tranquilino, que nos presenta sin personajes escenarios e interiores inquietantes. Paul Lataburu, artista y galerista donostiarra, presenta en su espacio, la Arteuparte Gallery, un cuadro titulado 'Etxeak hirian... (Casas en la ciudad...)', con un bello paisaje urbano, en un apacible entorno rural. Pintura es también lo que muestra el alicantino Aurelio Ayela en la galería milanesa Space A : un estupendo lienzo de gran tamaño, acompañado de una interesante pieza picto-escultórica, construida con dos paletas de ping-pong. Muy buenos pintores son también el gallego Otón, en Materna y Herencia, cuyos dibujos todavía coquetean con el imaginario de Walt Disney, aunque sus mejores obras se liberan ya de estas referencias, centrándose en la expresión pura del dibujo y el color. O el interesante Fernando Cerezo, artista irónico y conceptual, con un limpio lenguaje pop figurativo, que presenta en la Unbranded Gallery diversas pinturas de mercancías, en las que modifica la marca comercial con alusiones y referencias burlescas. También en la Zona Incontrolable es posible encontrar buena pintura. Allí pueden verse las delicadas piezas sobre lienzo, figurando paredes de cemento, de la donostiarra Blanca Arsuaga, junto a la turbadora representación de edificios en ruinas o de espacios vacíos en construcción, obra de la filósofa y artista alicantina Mari Paz Pellín. Pero hay otros muchos artistas que juegan con otros lenguajes en la representación de la pintura, construyendo sus cuadros con collages, con papeles, con elementos textiles o directamente con fotografías. Así por ejemplo, en la galería 25 & Art podemos contemplar los vivos colores de la artista Silvia O'Hara, dotados de una sorprendente calidad plástica, al cubrir sus cuadros con una resina transparente. A su lado Mariana Álvarez construye elegantes composiciones pictóricas, en las que gusta de insertar bellas y evocadoras fotografías. Y en tercer lugar los exquisitos collages de Covadonga Osset, con sus divertidos recortables de figuras de papel, que juegan deliberadamente a escaparse de sus cuadros. Una muy sugerente reflexión sobre las interacciones entre la pintura y la fotografía puede encontrarse en el estand de la escuela galería (M)Arte. Los deliciosos cuadros pintados por Vicky Herreros sobre viejas representaciones florales consiguen darle una segunda vida a imágenes obsoletas. Y también resulta muy afortunado el diálogo entre la magnífica fotografía de Silvia Girón, con sus reflexiones visuales sobre puertas y picaportes, y la pintura arquitectónica de Óscar Manzaneque. Y ya, más allá de la pintura, aunque fiel todavía a sus formatos, cabe mencionar la poética obra de Francesca Poza, en la Galería de Arte A Ciegas, tejiendo sus cuadros con papeles impresos sacados de viejos libros. Este año además la feria otorgó una serie de becas de residencia en entornos rurales de la provincia de Segovia a jóvenes artistas, y también ellos han encontrado un pequeño espacio para exponer sus trabajos. Finalmente, fiel a su paleta de colores ácidos Adriana Bergés parece haberse liberado finalmente de su obsesión por los paisajes virtuales, de los fondos de pantalla de Windows, y descubre en el campo castellano flores y plantas sorprendentes; mientras que la exquisita escultora brasileña Ylana Yaari, cuyo trabajo es realmente interesante, no parece haber acertado en esta ocasión con sus piezas, a partir de objetos encontrados en el campo.