A los 82 años, su cuerpo esconde la llave de la longevidad
2026-02-17 - 22:53
Pocas personas pueden seguir manteniendo a los 82 años una práctica deportiva regular. Cuando Juan López García empezó a correr tampoco se podía imaginar que un nacido en 1944 que prácticamente no había hecho ejercicio físico durante toda su vida acabaría cosechando en 2024 un récord mundial como ultramaratonista. El extraordinario caso de este toledano, que recuerda a muchos al ficticio Benjamin Button, incluso está siendo objeto de una investigación internacional sobre el envejecimiento activo. «Yo era autónomo, un mecánico de coches que no tenía tiempo para poco más que mi trabajo», rememora. Al jubilarse a los 66 años, se obligó a empezar a caminar por salud y su hija le animó a correr. «Empecé muy poquito a poco y al principio pensaba que no valía porque no aguantaba nada», recuerda. Juan se puso a entrenar con un grupo de corredores toledanos y confiesa que «al principio sentía reparo y vergüenza por ir con corredores con tanta experiencia». Desde el primer día, sin embargo, ya vio que «había dos o tres que iban un poquito más lentos que yo». Entre esos compañeros de rutas estaba Ricardo Ortega Sánchez-Pinilla, exatleta especializado en maratones y que precisamente era su médico de cabecera, que viendo sus capacidades le motivó a intentar «acelerar» un poco para superarse. Se federó entonces con el Club de Atletismo Toledo y en 2014 participó en su primer torneo. «Entonces tenía 70 años y quedé campeón de España , en mi primera vez», comenta con la boca pequeña. Juan quiso más metas. Desde entonces no ha parado. En 2024 consiguió ser el ultramaratonista más rápido de Europa de su grupo de edad, de 80 a 84 años, y el año pasado batió el récord mundial al correr 50 kilómetros en menos de 50 minutos. En concreto, fueron 4h 47min 39seg . Todo ello, no contando Juan con la más fácil de las situaciones, puesto que tiene importantes cargas familiares que le dificultan el descanso o alimentación idónea para un atleta en activo. Por este mismo motivo, de hecho, no tiene el calendario repleto de eventos y va organizando sus participaciones carrera a carrera. Este febrero, por ejemplo, se marcó el campeonato de España de 10 kilómetros en ruta, el pasado domingo, 15 de febrero, en Ibiza. «Si no me pongo retos, entreno peor», asegura. A pesar de arrastrar una lesión, se plantó en la línea de salida y «aunque tuve que ir con el ritmo aflojado quedé segundo». Como todos los atletas, Juan tiene sus preferencias. «Las tiradas largas me gustan porque vamos en grupo, vamos hablando y te formas en fondo», comenta el toledano, sin desmerecer el entrenamiento en pista, que le permite trabajar la calidad por ser un recorrido «muy corto y muy exigente, siempre con el cronómetro en mano». «Es más agresivo pero me va bien para ganar velocidad», destaca él como si fuera una joven promesa con ganas de comerse el asfalto. Juan también tiene claro que empezó a correr para sentirse físicamente mejor pero las horas y horas de rodaje le han ratificado que también es ideal para cuidar la parte mental. A él, por ejemplo, le sirve para desconectar de sus responsabilidades familiares. Preguntado por las ventajas de la competición que tanto le ha enganchado, también tiene claro que hay que hacerlo estando muy controlado porque las carreras «te hacen exigirte hasta los límites del cuerpo». «Si entrenas solo por salud, es mejor no ponerse a competir», añade. Su caso, que está dando la vuelta al mundo , deja la gran pregunta: ¿cómo son posibles sus resultados? Al empezar a hacer ejercicio Juan se hizo una prueba de esfuerzo, que confirmó que podía calzarse las zapatillas sin problema, pero eso no quita que Ricardo, su médico y que acabó siendo su entrenador, tuviera serias dudas al respecto. « No estaba muy seguro de que a esas edades pudiera hacerlo bien... y hasta hoy», ironiza a ABC el exatleta profesional, que casi siempre le acompaña en sus entrenamientos. «Ahora parece que es cuando más en forma está », comenta el también médico, que practica con él y que tiene claro que el éxito de Juan es que ha acumulado mucho entrenamiento y que alterna estilos. Hace series fraccionadas, de distancias cortas de 200 a 400 metros pero también más largas, de 1.000 a 2.000 metros, alguna costa de 200 metros para ganar potencia y sesiones en las que los cambios de ritmo son los protagonistas. Es decir, 'plannings' variados para que su cuerpo se adapte a todos los estilos. A Juan también le sirve de mucho un plan de puesta específica para pruebas largas, que dura unas siete semanas y para practicar ritmos similares a la maratón. A principio de temporada, además, se ejercita mucho en el gimnasio. Y poco más que su constancia con los entrenamientos, que, si puede, son cada día de la semana menos los sábados. Ricardo no sabe dar una fórmula mágica para intentar seguir, si es que se pueden, los pasos de Juan pero sí que tiene claro que si uno empieza « muy despacito y buscando su ritmo » puede entrar bien en el mundo de las carreras, aunque primero se arranque andando. El exatleta recuerda el caso de otra anciana, de 80 años, que ha empezado a entrenar con ellos hace poco: el primer día lo hizo a paso suave y gracias a entrenamientos con muchos cambios de ritmo (con sesiones, por ejemplo, de 2 minutos corriendo- 3 andando), ya está saliendo a correr.