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A una soltera le da grima lo que hace su cita en el reservado: «Me resulta muy violento»

2026-03-02 - 21:43

Ruy (45), es masajista, profesor de yoga, escritor... Además, creó su propia técnica de masaje. En su presentación en 'First Dates' quedó claro que este soltero brasileño afincado en Barcelona es un hombre polifacético. A su larga lista de talentos solo le falta encontrar a alguien que lo quiera, después de diez años «completamente solo». Está convencido de que sus «niveles de conciencia expandida asustan a la mayoría de las personas». Carlos Sobera le presentó en el 'dating show' este lunes 2 de marzo a María (41), una auxiliar de geriatría de Valencia muy espiritual. A modo de presentación, la soltera explicó que utiliza los registros akashicos, el compendio de todas las vivencias pasadas de una persona, con el fin de encontrar respuestas en el momento presente. No obstante, Ruy le provocó una reacción más mundana al conocerse cara a cara en la barra del restaurante. Físicamente, ella no sintió nada de conexión. No le gustaba que le sacara un par de dedos. «Al principio me ha dado un yuyu que no veas», confesó María en privado. A él tampoco le entró por sus ojos su cita, y así lo dio a entender en los totales. «No creo que ella esté armonizada físicamente y emocionalmente. Cuando la forma corporal es grande, significa que la persona tiene mucha pereza y no se dedica a tener las disciplinas que necesitaría para estar armónica», expresó. Y bajo su punto de vista, «la pereza es uno de los peores males que hay». Sin embargo, Ruy y María supieron durante la velada explorar sus mundos interiores, llegando incluso a sentir paz en la compañía del otro. «Pero no me gusta nada, creo que no tiene nada que ver conmigo», aclaró la valenciana. «Tengo la sensación de que ya te conozco cuando miro tus ojos», le comentó en otro momento el masajista a su cita. Eso sí, él tampoco la quería como pareja, sino como amiga. Por ambas partes la conexión era meramente espiritual, nada tenía que ver con otro tipo de interés. Por ese motivo, al encontrarse en el reservado del restaurante con la sorpresa que Ruy le preparó como final de cita, la auxiliar de geriatría se sintió un tanto incómoda. Resultó que el brasileño quería regalarle un masaje, algo a lo que ella se negó en rotundo bajo el argumento de que «yo tengo mis procesos». Ahora bien, la verdad era otra. «Me daba un poco de grima. Me resultaba muy violento que tocara mi cuerpo», se sinceró ante el equipo de 'First Dates'. Reconoció que, si hubiese sentido complicidad y Ruy le hubiese gustado, se lo habría dejado dar. En el momento de la decisión final concordaron en que, independientemente de lo que pasase podrían ser grandes amigos. Pero nada más.

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