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Abrazan el catolicismo en la edad adulta: "Llevaba tiempo buscando un sentido espiritual... y lo tenía aquí"

2026-02-08 - 07:45

Durante años, María Luisa Fernández estuvo en busca de una respuesta. Su madre, "de valores católicos", decidió no bautizarla para que ella encontrara su propio camino y durante años, esta búsqueda estuvo alejada de la religión mayoritaria en España. "Cuando eres adolescente y joven, lo último que te fijas es en el tema de espiritualidad", declara esta gallega que ahora tiene 42 años. "Yo buscaba en una visión a lo mejor más científica y también en la filosofía, es verdad que tuve relación con el budismo, me enfoqué en temas de yoga. Pero llegó un momento, hace un año, que el vínculo con el arte con el ámbito religioso me acercó mucho y entonces empecé a leer libros, empecé a hablar con mi madre también y pensé: 'Llevo tanto tiempo buscando un sentido, una razón espiritual y no te tienes que ir a la India, o sea, es que lo tenemos aquí muy cercano'". Hace cuatro meses, María Luisa oficializó lo que llevaba meses siendo una realidad en su día a día. En la parroquia de Santa María de Majadahonda, recibió del arzobispo de Madrid la purificación con agua y la invocación a la Santísima Trinidad. El bautizo que la acogió como nuevo miembro de la Iglesia católica. Su caso forma parte de una corriente que transcurre invisible para muchos de los que son ajenos a la Iglesia. 13.323 personas mayores de siete años se bautizaron en 2024, un 12,5% más que el año anterior. Estos bautizos son una rareza en la fe católica, en la que este sacramento se suele realizar a las pocas semanas de nacer. Un crecimiento que choca con la caída de un 4% de los bautizos infantiles y el continuado descenso del resto de sacramentos -comuniones, confirmaciones y matrimonios por la Iglesia- y de las personas que se autodefinen como católicos en España, que han pasado de un 82% en 2001 a un 54% en el último barómetro del CIS en enero. Otros datos y percepciones, sin embargo, permiten defender que esta tendencia podría estar cambiando. El número de jóvenes que se autoidentifican como católicos ha aumentado ligeramente en los últimos barómetros del CIS y la temática religiosa y espiritual parece estar inesperadamente de moda en la cultura popular a tenor del último disco de Rosalía -que se convirtió en el álbum más reproducido en un solo día en Spotify por una artista hispanohablante- o del éxito de la película Los Domingos, entre otros ejemplos. De una forma u otra, el catolicismo y otras formas de cristianismo parecen estar recuperando un atractivo para mucha gente que además se está produciendo en otros países europeos como Reino Unido o Francia. "Yo estaba en un momento vital de crisis, de reconstrucción", admite María Luisa reflexionando sobre los motivos de su conversión a la fe católica. "Somos muy mentales, muy pragmáticos, y despreciamos el elemento espiritual. En ese punto, me quedé mirando, vi el paisaje, a mí me encanta la naturaleza y dije: '¿Cómo no voy a estar, con perdón, enamorada de Dios si estoy enamorada de la naturaleza, si me genera una paz y me hace recuperar esa alegría que no es que lo hubiera perdido, pero a lo mejor la tenía apagada?'. Poco después, empecé a ir a misa". ¿Un cambio espiritual o cultural? Existen precedentes de resurgimiento de la fe religiosa en distintas sociedades en la historia reciente. Antiguas repúblicas soviéticas como Rusia o Polonia, donde el Estado había realizado durante décadas un esfuerzo secularizador son ahora países con un extendido sentimiento religioso o, por el contrario, las políticas islamistas del actual régimen de Irán han generado una mayor religiosidad social si lo comparamos con el periodo de los shas. La situación en países como España es, sin embargo, muy distinta y no existen ejemplos de sociedades occidentales en las que la religión revierta la tendencia hacia la secularización. "Estadísticamente es más probable que una persona de trasfondo y educación católica se convierta en no religiosa que viceversa, porque nuestros espacios sociales —la escuela, la universidad, el trabajo— son espacios secularizados, lo religioso ya no se impone y en muchos casos ni está presente, por lo que ese contacto con otras maneras de ver el mundo puede entrar en crisis", explica Rafael Ruiz, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid. "Pero al final, la religión está ahí como un 'depósito de sentido' milenario: respuestas elaboradas durante siglos sobre cuál es nuestro sentido en el mundo, por qué estamos aquí y qué hay después de la muerte, que, al encontrarse con ellas, pueden 'hacer click' en la cabeza de alguien". Hay quien ha puesto en duda que este resurgir de la identidad católica o cristiana tenga una raíz espiritual y lo vincula al auge paralelo de valores tradicionalistas y sentimientos nativistas e islamófobos en Europa. Ruiz no lo rechaza, si bien pone en duda que esta pueda ser la causa principal. "Ciertamente, hay indicios, también en otros países, de que en parte de los jóvenes el auge de la religión puede explicarse desde prismas culturalistas e identitarios, en una búsqueda de valores tradicionales frente al feminismo, frente a diferentes avances de las últimas décadas. Y, de hecho, el sector en el que más se detecta este aumento de identificación como católico es el joven varón", explica. "Pero creo que limitarnos o intentar explicar toda la realidad que está sucediendo solo con este sector es reduccionista porque también están en auge las espiritualidades no religiosas, por ejemplo, especialmente entre las mujeres jóvenes". Un auge "sin postureo" Desde la propia Iglesia, el fenómeno se ve con optimismo, pero no se ve como algo tan coyuntural, sino como una tendencia que viene en auge desde comienzos de siglo, cuando los bautizos de mayores de siete años iniciaron un lento pero firme ascenso. El padre José Luis Díaz Lorenzo, vicario episcopal del Arzobispado de Madrid, no ve una contradicción entre ese crecimiento de los bautizos adultos mientras el resto de sacramentos decaen. "Las familias ya no estamos en un tiempo en el que se hagan las cosas porque toca históricamente, por compromiso. Antes la familia se comprometía con educar en la fe a un niño, a un bebé, y por eso lo bautizaban para luego dedicarse a formarle", defiende el sacerdote católico. "Ahora se da más como en los tiempos del primer cristianismo. Es decir, gente adulta, gente que tiene su búsqueda y que, por determinadas experiencias, tiene un encuentro con otros cristianos, hace una experiencia profunda de Dios, de querer seguir a Jesús, de vivir el Evangelio". La nueva ola de religiosidad cultural ha pillado por sorpresa a una Iglesia que llevaba un tiempo intentando quitarse el estigma de institución desfasada históricamente y, en parte, desconectada de la juventud. De pronto, todas las piezas parecen estar encajando y el contexto general parece mucho más alentador para la institución papal que el de hace apenas unos años. No es por postureo, que hay que hay sinceridad. En el ámbito musical, en el ámbito del cine, en el ámbito de la universidad, en el ámbito de las familias... hay un resurgir "Yo creo que no es por postureo, creo que hay sinceridad. En el ámbito musical, en el ámbito del cine, en el ámbito de la universidad, en el ámbito de las familias... hay un resurgir", declara Díaz Lorenzo. "Independientemente de nuestra historia pasada, somos buscadores de verdad y buscadores de felicidad. Cuando uno tiene ese deseo en su corazón y tiene posibilidad de ello, busca respuestas. El boom que hay ahora mismo a nivel cultural, bueno, pues bendito sea Dios". Y llegó el gran día En una parroquia abarrotada ante la inusual presencia de todo un arzobispo, Diego Rodríguez esperaba junto con otras 10 personas adultas su turno para ser bautizado. Se acercó a la pila bautismal acompañado por sus padrinos y monseñor José Cobo vertió el agua bendita sobre su cabeza oficializando su conversión al catolicismo. A pesar de la sacralidad del momento Rodríguez, un estudiante de matemáticas de 20 años hijo de una madre agnóstica y un padre católico no practicante, recuerda haberlo vivido con tranquilidad, sin grandes revelaciones o experiencias emocionales profundas. "De pequeño no le daba mucha importancia a la existencia de Dios, me daba bastante igual. No creía, pero tampoco lo pensaba mucho, no me importaba demasiado", declara Rodríguez, sentado en un banco de la misma iglesia donde fue bautizado hace cuatro meses, en la localidad madrileña de Majadahonda. "Hace un par de años, le pregunté a mi abuela si podía ir con ella a misa, me dijo que sí y me gustó lo que vi. Me impactó, me sorprendió para bien, la gente, era un ambiente muy acogedor y el mensaje que transmitían estaba bien". Durante el año que acudió a catequesis, Rodríguez conoció más profundamente la doctrina católica y, finalmente, estuvo preparado para su bautizo. Su proceso de conversión, admite, no tuvo nada de místico, fue más bien una decisión totalmente racional. "Yo siempre había creído que la religión era solo algo que había para explicar por qué llovía y ese tipo de cosas y que llegaba hasta el día de hoy por inercia. Pero luego investigando vi que detrás también hay mucha filosofía y mucho pensamiento". Desde entonces, Diego asiste a misa todos los domingos y días de precepto, reza diariamente y lee los evangelios. El rezo, asegura, le ayuda a ser agradecido y a encontrar apoyo en los problemas. Aunque no ha tenido grandes crisis de fe, sí se plantea dudas sobre aspectos específicos de la Iglesia o la religión, pero nunca sobre los fundamentos principales. —¿Por qué crees que estamos ante un resurgir de la religiosidad? —"Yo creo que antes la iglesia estaba muy, ¿cómo se dice? Que no tenía muy buena imagen entre los jóvenes. Pero yo creo que eso un poco se ha pasado y está haciendo que más jóvenes se animen a acercarse a la iglesia, al menos para ver de qué se trata y luego ya decidir". Si quieres contactar con 20minutos, realizar alguna denuncia o tienes alguna historia que quieres que contemos, escribe a pablo.rodero@20minutos.es. También puedes suscribirte a las newsletters de 20minutos para recibir cada día las noticias más destacadas o la edición impresa.

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