Actuemos ya o el coste será inasumible
2026-03-15 - 08:23
Las consecuencias que va a tener la guerra en Oriente Medio son imprevisibles y nos van a afectar a todos. Un ataque, al margen de la legalidad internacional, provocado por intereses que no buscan la democracia ni las libertades de los iraníes nos saldrá caro. El bolsillo de las familias acabará pagando una intervención, que por más despreciable que pueda parecernos la actuación del régimen de los ayatolás, parece carecer de previsión en cuanto a la duración y a sus consecuencias. Trump sabía cuándo atacaría pero no parece que sepa cuándo y cómo será el final de este conflicto. El cierre del estrecho de Ormuz inevitablemente está acarreando la subida de los costes del petróleo y por ende, la subida de los precios de carburantes, transporte y alimentos. La preocupación es grande y el coste que tendrá en nuestra vida diaria, incalculable en estos momentos. Ya vivimos algo similar con la guerra de Ucrania. La fuerte subida de la inflación obligó a los gobiernos a actuar. El ejecutivo español puso sobre la mesa un paquete de medidas oportuno y necesario para salvaguardar el poder adquisitivo de los españoles y las graves consecuencias de esos incrementos. Destacó fundamentalmente la bonificación en el precio de los carburantes, sabedor el gobierno de su impacto en toda la cadena de costes. También ayudó a las familias y mucho, la reducción del IVA en los alimentos básicos. Estas junto a otras medidas que se impulsaron, buscaban aliviar las economías familiares y abaratar la cesta de la compra. La prudencia explicitada por parte del ejecutivo español en las últimas comparecencias parece responder a las oscilaciones que ha sufrido el precio del crudo y a la incógnita sobre el impacto que tendrá el anuncio de la liberación de 400 millones de barriles por parte de la Agencia Internacional de la Energía. Durante las primeras semanas era lógico que fuese así, pero tras la escalada de los últimos días se hace necesario actuar y tomar medidas. Sobre todo, ante el recrudecimiento que está tomando el conflicto con la amenaza norteamericana sobre la isla de Kharg. En esos 22 kilómetros cuadrados se concentran el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán. Si observamos nuestro entorno, hay países como Portugal que ya han actuado sobre el precio de los carburantes, a través de una reducción impositiva buscando amortiguar su impacto en hogares y empresas. Las decisiones que está tomando la administración norteamericana y su presidente Trump son más que discutibles, pero los gobiernos europeos deben prepararse y actuar rápido si queremos evitar que nos arrastre a una previsible recesión que se muestra inevitable en caso de no hacerlo. La preocupación que están manifestando organizaciones sociales, sindicales, autónomos y consumidores está más que justificada. Al cierre de esta columna los españoles que nos acerquemos al surtidor encontraremos el combustible rozando los dos euros. En este escenario el gobierno debe frenar la escalada, poniendo sobre la mesa las primeras actuaciones en el próximo Consejo de Ministros. La experiencia de las medidas que se tomaron al inicio de la Guerra de Ucrania fueron efectivas y ayudaron a proteger el nivel adquisitivo de las familias. De no hacerlo ahora y cuanto antes, el coste social puede ser incalculable.