Aiko de Japón y su abortado deseo de ser emperatriz: la primera ministra se opone
2026-03-07 - 16:13
Nada parecía impedir un nuevo hito para la historia de Japón en su (siempre inconcluso) camino hacia la modernidad. La princesa Aiko , la hija única de los emperadores Naruhito y Masako, se situaba ante la posibilidad de convertirse en la primera mujer emperadora del país nipón. Pero hay una persona que se opone fervientemente. Es la primera ministra, Sanae Takaichi, curiosamente la primera mujer que dirige el gobierno de la nación. Sanae Takaichi podría haberse convertido en todo un símbolo para tantas y tantas mujeres japonesas que pelean por añadir contemporaneidad a su dimensión social. También una aliada para la hija del emperador Naruhito, actualmente excluida de la línea de sucesión. Pero, sin embargo, sus recientes declaraciones sugieren lo contrario. El pasado mes de octubre, Sanae Takaichi hizo historia en Japón al ser elegida como nueva primera ministra. Un avance significativo en una nación con normas sociales aún muy patriarcales, impropias de estos tiempos, y menos de una gran potencia mundial. Sin embargo, esta política, cuyo modelo a seguir es nada menos que Margaret Thatcher, no está por la labor de priorizar la lucha por la igualdad de género. Figura destacada del Partido Liberal Democrático, Sanae Takaichi pretende gobernar el país basándose en valores altamente conservadores y apegados férreamente a la tradición, lo cual ya es decir mucho cuando se habla de un país como Japón. Así lo ha demostrado durante una sesión de trabajo donde se la ha cuestionado por posibles reformas para abrir la sucesión al Trono del Crisantemo. Las mujeres de la familia imperial están actualmente excluidas de la sucesión al trono en Japón. La regla de primogenitura masculina estipula que son los hombres los únicos herederos, una norma plenamente vigente en estos tiempos. es decir: la hija del emperador Naruhito, la princesa Aiko, está fuera de la carrera de la sucesión, cuyo puesto inicial recaería en su tío, el príncipe Fumihito de Akishino. Y a continuación estaría su primo, el príncipe Hisahito, quien recientemente cumplió 19 años. Durante varios años, el debate se ha recrudecido en la opinión pública japonesa y se ha hablado de la necesidad de implementar una reforma constitucional para abolir esta regla, que a medio plazo no hace otra cosa que alimentar la idea de extinción de la familia imperial. Un comité gubernamental elaboró allá por 2005 un informe en el que se proponía una transición a un sistema de primogenitura estricto que otorgaría al hijo mayor, independientemente de su género, la oportunidad de ascender al trono. De esta forma, la princesa Aiko se postularía como primera opción para suceder a su padre, de quien es hija única. Sin embargo, el viento se llevó el debate cuando el hermano del emperador, el príncipe Fumihito, se convirtió en padre un año después. Pasaron los años y casi dos década después, en 2024, la idea resurgió de nuevo y pareció tener bastante buena acogida entre el público japonés. Una encuesta del diario japonés 'Mainichi Shimbun' indicó que el 81% de los encuestados estaba a favor de la reforma de la sucesión para poner de nuevo el foco en la princesa Aiko. Pero es una opinión que en realidad dista mucho de ser compartida por la primera ministra japonesa, quien ya se ha pronunciado al respecto. Sanae Takaichi acaba de aprobar un informe de 2021 que fue realizado en su día por un comité de investigación que se oponía a la abolición de la primogenitura agnaticia, según informó TV5Monde. Se adhirió completamente a la conclusión del texto, que considera «apropiado limitar la elegibilidad a los descendientes varones directos pertenecientes a la línea imperial». Su declaración ha sido inequívoca: «El Gobierno, y yo misma, respetamos este informe».