Al menos 14 asesinatos y un intento de matar al rey Juan Carlos: el sangriento pasado de Anboto, la etarra que ya está en semilibertad
2026-03-24 - 12:20
La exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre, alias Anboto, ha salido este martes de la cárcel en régimen de semilibertad, que le permite salir de prisión de lunes a viernes y regresar únicamente para dormir. Una especie de tercer grado penitenciario del que ya disfrutan otros históricos dirigentes de la banda terrorista como Txeroki, en semilibertad desde febrero. La concesión de este beneficio penitenciario a Anboto ha indignado a las asociaciones de víctimas del terrorismo, ya que se trata de una sanguinaria dirigente de ETA a la que se atribuyen más de una decena de asesinatos, así como la organización de un complot para matar al rey Juan Carlos I, entre otros delitos. Nacida en el municipio guipuzcoano de Escoriaza, en 1961, Anboto ha sido condenada a penas que superan los 700 años de cárcel por su participación en 14 asesinatos. Está en prisión desde su detención en Francia, en octubre de 2004, cuando fue arrestada junto al jefe del aparato político de ETA, Mikel Albisu, alias Antza, en una casa de Salis-de-Béarn, en la que ambos vivían desde hacía años junto a su hijo. En el momento de su detención, Anboto estaba considerada como la encargada de dirigir el aparato de extorsión de ETA y era una pieza clave en la dirección de la banda, junto a Antza, desde la detención de la cúpula etarra en Bidart, en 1992. Extraditada a España en 2019 Tras su arresto, Iparraguirre fue procesada en Francia por un delito de dirección u organización de banda terrorista y condenada junto a su pareja a 20 años de cárcel. Reclamada desde 2004 por la justicia española, Francia la entregó el 4 de septiembre de 2019 para responder por varios atentados. En su primer juicio en España, en 2020, fue condenada a una pena de 122 años de prisión por el asesinato del comandante del Ejército Luciano Cortizo, en diciembre de 1995, en León. Su segunda causa fue como cooperadora necesaria en un atentado con granadas en la Comisaría de Policía Buenavista de Oviedo, en 1997. Aunque la fiscalía pidió 71 años de prisión, en enero de 2021 la Audiencia Nacional la absolvió al considerar que ya había sido condenada en Francia por su pertenencia a la dirección de ETA y por preparar atentados en España estando en el país galo, donde se instalaba la cúpula etarra. Se sentó por tercera vez en el banquillo en diciembre de 2020. En el juicio se enfrentaba a una petición del fiscal de 488 años de cárcel por su presunta participación en un atentado frustrado contra un dispositivo de la Policía Nacional en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria) en 1985. Aunque en un principio fue absuelta de ese delito, posteriormente el Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio. En la nueva vista fue condenada a 425 años de cárcel por este atentado. Fue condenada también a 39 años de prisión por el asesinato del cartero de la localidad alavesa de Amurrio Estanislao Galindez, el 26 de junio de 1985, y a 46 años de cárcel por la colocación en 1987 de una bomba en la puerta de un bar de su pueblo natal, Escoriaza, que finalmente no causó víctimas. Complot en el Guggenheim para matar a Juan Carlos I Además, fue condenada a 15 años de prisión en septiembre de 2021 por ordenar el asesinato del rey Juan Carlos durante la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el 18 de octubre de 1997. Según la Fiscalía, la etarra proporcionó a los integrantes del comando doce granadas que podrían haber destruido el museo y matado a cuantas personas se encontraran en su interior. En el juicio, Anboto confesó los hechos y llegó a un acuerdo con la fiscalía para rebajar la condena. Asimismo, la asociación de víctimas Dignidad y Justicia ha denunciado que la exdirigente etarra aún está investigada en la Audiencia Nacional en causas pendientes y la relaciona con una decena de asesinatos sin resolver, entre ellos los de Miguel Ángel Blanco, Pedro Antonio Blanco, Gregorio Ordóñez, Silvia Martínez Santiago, José Francisco Querol y Jesús María Pedrosa. Recuerda que desde su llegada a la cúpula de ETA en marzo de 1992, la banda cometió 33 asesinatos que permanecen sin resolver. No obstante, la Audiencia Nacional acordó el pasado mes de octubre archivar la causa contra Anboto por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco al considerar que los hechos están prescritos. Más allá de ese pasado sangriento, la exdirigente etarra fue junto a Josu Ternera la encargada de escenificar la lectura del comunicado en el que ETA anunció su disolución definitiva, el 3 de mayo de 2018.