Alcanar camina hacia los primeros desahucios climáticos de Catalunya, dimisión del alcalde incluida
2026-02-11 - 13:45
Alcanar ha vivido literalmente con el agua al cuello durante años. Las lluvias torrenciales en forma de dana, la última en octubre de 2025, que desbordan de forma recurrente el barranco del Llop han convertido a este municipio del sur de Tarragona en uno de los ejemplos más claros de cómo el cambio climático empieza a traducirse en decisiones urbanísticas extremas. De este modo, y tras la firma de un acuerdo con el Govern, Alcanar ya camina hacia los primeros desahucios climáticos de Catalunya para reubicar a los vecinos cuyas casas están en el barranco del Llop. Este acuerdo está acompañado de un protocolo que contempla la compra de edificios gravemente afectados por las inundaciones en esta zona. El objetivo es adquirir las fincas de mutuo acuerdo con los propietarios; solo si no hay consenso se recurriría a la expropiación. La tasación de las viviendas está en marcha, un paso previo indispensable antes de cualquier derribo. La medida llega después de una década especialmente dura para el municipio. Alcanar ha sufrido cinco episodios graves de gotas frías en siete años, el último en octubre, con daños repetidos en las mismas áreas, lo que hace que esta no sea precisamente una situación puntual. El acuerdo no se limita a retirar viviendas del mapa. También incluye un ambicioso plan de obras hidráulicas, cuya redacción ya ha salido a licitación por parte de la Agència Catalana de l’Aigua, con un presupuesto inicial de 163.000 euros, según el Govern. El proyecto deberá contemplar la construcción de dos embalses, la derivación de caudales hacia el barranco de los Bandolers y una canalización final hasta el mar. Las obras, según el calendario oficial, no empezarían antes de 2027 y podrían alargarse hasta 2029. Dimisión del alcalde En este contexto de presión constante se ha producido un giro político clave: el alcalde de Alcanar, Joan Roig, ha presentado su dimisión. Según ha explicado él mismo y recoge la prensa local, la decisión responde al desgaste personal acumulado tras años de gestionar emergencias casi continuas. Este ha esgrimido que la carga física y mental de las lluvias torrenciales sostenidas en el tiempo ha superado los límites que puede asumir, dejando via libre a un nuevo consistorio con más energía para afrontar este reto de envergadura. La renuncia del alcalde añade ahora una capa más de incertidumbre a un proceso ya delicado. Alcanar se convierte así en un laboratorio incómodo pero revelador: el lugar donde el debate sobre el cambio climático deja de ser teórico y empieza a decidir quién puede, y quién no, seguir viviendo donde siempre ha vivido.