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Alcaraz destroza el techo de cuartos con un soberbio partido ante De Miñaur

2026-01-27 - 12:19

Nunca había pasado Carlos Alcaraz a las semifinales del Abierto de Australia y rompe su techo de cuartos con un excelso partido que controló de principio a fin, instalado en un nivel superior. Tenístico, mental, en el cuadro. Un primer set, de palomitas, zambombazos, trucos, magia, puntazos, es lo que le dura Alex de Miñaur , al que no le alcanza para nada más ante el Alcaraz que fluye, vuela, se eleva impulsado por una confianza y una solvencia que asusta a todos sus rivales. En semifinales tras un 7-5, 6-2 y 6-1 en dos horas y 15 minutos con mucha confianza, serenidad y su esencia, malabares con la raqueta y sonrisas. Cambia Carlos Alcaraz el día por la noche, se aleja de las altas temperaturas, aunque ronda los treinta grados esta noche de Melbourne, pero ya pone él el calor en la Rod Laver Arena. Un inicio fulgurante del murciano muestra que quiere destrozar y hacer añicos este techo de los cuartos de final en los que ha chocado siempre. Un 3-0 de pura fuerza que, sin embargo, no encuentra la incomprensión de De Miñaur, que entraba en esta ronda de 2026 con un 0-5 de los antecedentes ante el español. Lo que logra Alcaraz con ese 'break' y esa contundencia inicial es despertar al australiano, que se ha rearmado en los últimos meses tanto en la configuración tenística con la que defiende el fondo de pista con marcada mejoría, como en la parte mental, después de batallar consigo mismo en un bajón anímico que lo atacó a finales de la temporada pasada. «Estoy muy contento de cómo estoy subiendo el nivel cada ronda, cada partido. Es algo que con mi equipo hemos trabajado, porque yo quiero jugar a ese nivelazo ya. Pero estoy muy cómodo jugando a este nivel y muy orgulloso», comentó al final. Es lo que le ha servido para transitar en estas cinco rondas con la contundencia que muestra en esta noche australiana. Este De Miñaur de inicio de 2026 se levanta ante mayor potencia del murciano con un arsenal de derechas, defensas y peligros con el revés que lo llevan a desequilibrar la firmeza del rival. Sacude el de Sídney y se equilibran las fuerzas, ya no tan fiero Alcaraz, pero sin amedrentarse, desde luego. El choque es pura dinamita en los intercambios, largos, escorados, inteligentes. Impone su mayor potencia y velocidad en los latigazos el número 1 del mundo, pero responde con piernas, delicadeza y efectividad a los ángulos el número 6. Espectáculo de los buenos que lleva el primer set a un ejercicio de nivel altísimo que celebra la grada, encantada con el provocativo juego de ambos, que no ahorran puntos de gracia sobre el otro ni trucos de magia al servicio de los 'highlights'. Se descubre el crecimiento de De Miñaur, pero fuerza el aumento de nivel del español, que le tiene ganas a este techo de los cuartos y se afana por encontrar soluciones. «Era una buena idea», le dice Samu López desde la banda a pesar de un error. «Era buenísima», responde el tenista, que ha entendido que el camino para llegar al cielo es mantener la concentración todo el vuelo . Sobre todo ante este australiano que le busca las cosquillas y se revuelve para obligarlo a jugar una hora de primer set. Pero consigue el murciano el propósito merced de un buen primer servicio, que ya funciona como de los mejores del circuito, para poner el 6-5 después de merodear con la rotura en varias ocasiones; y de ese punto más de campeón en el que está construido ya con respecto a su rival, que ha hecho una grandísimo primer capítulo, pero no logra responder a dos grandes restos y cede el parcial con su servicio sin poder alcanzar la línea del 'tie break' cuando se roza la hora de juego. «Con Alex hay que tirar de paciencia, porque está muy firme todo el rato. Ha jugado muy bien, con muchos ganadores. Tienes que golpear, todas las bolas, a toda tu potencia y es muy difícil contra él. Pero mentalmente he tenido que estar siempre ahí, en cada pelota, y ganar el punto tres o cuatro veces cada vez», analizó sobre ese primer set. Ha sufrido Alcaraz, como demuestra el grito que lanza al techo de la Rod Laver Arena cuando ve la derecha de De Miñaur irse fuera. Y aprovecha el estirón de adrenalina para volver a imponer su ritmo, su potencia y su juego. Saques certeros y restos mejores para lanzarse hasta un nuevo 3-0 que se apoyan en la comprensible decepción del australiano, que ve su gran rendimiento convertido en nada después de una hora de esforzarse al máximo. No se deja engatusar esta vez el murciano, que se instala en ese nivel y ya no lo suelta, y a De Miñaur le cuesta volver a él. Hay un juego de piernas estupendo en el de El Palmar, que suda y suda por la humedad y porque el australiano lo obliga a deslizarse de ángulo en ángulo. Pero llega a todo y pasa de la defensa al ataque en un solo movimiento . Se anima y se anima mientras, con un juego más completo que el desplegado unos minutos antes, va cerrando las puertas a De Miñaur. Confianza, fluidez, solvencia, consistencia, y es otro 'break' y otro recital de latigazos con la derecha revolucionada que le corre a pesar de las horas nocturnas que, o no encuentran respuesta o si la tienen dejan el camino libre para el revés. El australiano, como en los cinco duelos anteriores, comienza a notar la presión del murciano como una losa en sus hombros y su muñeca, que ya no es tan firme ni tan fina, a la que le suceden los errores, que no encuentra recursos, ni piernas para llegar , ni pulmones para respirar. De resto, y a la segunda oportunidad, Alcaraz lanza un restazo después de mandar un pequeño signo de alarma al quedarse parado antes de un saque del rival para estirarse la pierna izquierda tras un movimiento raro. Pero el restazo le otorga el segundo set, por lo que se vuelve a su palco, saca puño y muestra dientes. Sufre y suda menos . Todo bajo su control. Buena señal. Para el tercer set, De Miñaur ya ha desaparecido. Si tuvo dudas en el segundo capítulo, hay lagunas en este tercero. Y malos gestos por primera vez porque con todo lo que tenía y no pudo encontrarle el hueco al rival en la primera hora de juego no ha podido ni arañar la superficie del murciano en el segundo. Porque Alcaraz está en un nivel excelso de confianza en todos sus golpes : saque, a pesar de las dobles faltas, revés, derecha. En modo videojuego porque la pelota va donde él marca, sus piernas, donde irá la pelota del australiano; su cabeza, el doble de rápida para ver las jugadas antes de tiempo y adelantarse al rival como si de un entrenamiento se tratara. Qué no le sale bien a este Alcaraz. Nada. Y con esa firmeza termina un intrascendente tercer set que lo lleva a su primera semifinal en el Abierto de Australia. Contra Alexander Zverev . Pero, una vez destrozado el techo de cuartos, por qué parar aquí. «Me siento muy bien. En cada partido mi nivel ha ido creciendo, me alegra la forma en la que estoy ahora mismo. Ahí está la importancia del equipo que me han repetido la palabra 'paciencia' porque sabían que mi nivel llegaría, y está llegando. He empezado muy bien, he perdido las sensaciones cuando se han torcido un poco las cosas, pero hemos estado serios todo el tiempo en el que De Miñaur estaba jugando mejor. Pero con momentos de divertirme que me han hecho ver las cosas de forma más clara: madurando, creciendo", comentó después del partido. Sobre Zverev sabe que será duro: «Sé al nivel que llega, hemos entrenado y está jugando muy sólido y agresivo cuando puede sobre todo con el revés, y también con la derecha que es el golpe con el que más dudas tiene. Y qué decir de su saque. Creo que sé lo que hice mal hace dos años, vamos a intentar ser otro jugador de aquel de 2024. Con muchas ganas de disfrutar la semifinal y sin miedo a darlo todo».

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