Alcaraz se queda sin magia y sin final ante un inmenso Medvedev
2026-03-15 - 00:53
Después de un inicio de año sin rival, se queda Carlos Alcaraz sin aire y sin recursos en las semifinales de Indian Wells ante un Daniil Medvedev inmenso que lo deja cortado en esa racha de 16 triunfos consecutivos. Hay pocos peros que ponerle al murciano, que no encontró su toque ni sensaciones al golpear, y muchos aplausos para el ruso, que firma uno de sus mejores partidos y será él quien se juegue el título contra Jannik Sinner, verdugo de Alexander Zverev. Se veía Medvedev con posibilidades de éxito, recuperado el tono y las ganas que una vez lo llevaran a acercarse a la cima. Y hay mucho de eso en esta semifinal. Sacude sin miramientos y ejerce sobre la pelota, sobre todo con el revés y el resto, una fuerza y unos ángulos que desnortan a Alcaraz. No entraba este inicio tan certero del ruso en los planes del número 1, que ve desequilibrado su servicio en el tercer juego y no responde su inmenso arsenal a todo lo que le presenta el rival. Marcha algo aturdido el murciano en esos primeros compases, nueve errores no forzados, con derechas que no marcan la diferencia y atacado desde todos los ángulos (1-4). Incluso la zapatilla lo traiciona, pues se le escapa del pie tras otro duro intercambio que acaba por llevarse el rival, líder desde el fondo. Le sirve a Alcaraz ese calmarse para atarse mejor las zapatillas para respirar, reorientar la mirada y las ideas, buscar en sí mismo la clave para diluir a este Medvedev encendido. Llega un 'Vamos, Carlos' y un grito de rabia para superar otro momento de inquietud en el sexto juego. Y algo de aliento y un plan que empieza a funcionar: cambios de alturas, variedad, cortados, alguna dejada; «sácalo del fondo, cortadita y saca la dejada», le susurra Samu López, quitar como sea al ruso de ese fondo en el que se ha convertido en una roca, sobre todo con un revés prodigioso y un resto inapelable. Hay un cambio de ritmo y de aires, y un derechazo a la carrera que levanta al personal y aplaude hasta Medvedev, pero aun así, ese única rotura permite al 11 del mundo atacar y atajar el primer set con rotundidad (6-3 en 35 minutos). Más serio que nunca, campeón en Brisbane y hace una semana en Dubái, ni una queja en todo el torneo, certero en cada golpe, implicado en su tenis y su estrategia, impecable en la ejecución. Se veía con posibilidades Medvedev, pero el problema para él es que también Alcaraz se creía capaz, y más que eso, para rendir de nuevo al ruso en esta pista, como hiciera en las finales de 2023 y 2024. Es un set en contra y malas sensaciones, «no la estoy tocando bien», pero hay recursos y respuesta: «sigue ahí y acabarás tocando bien». Así lo parece, durante unos instantes en los que es el murciano quien pasa de sufrir a dirigir, que pasa de no encontrar la derecha ni el tiempo para respirar, a encontrar un resquicio, ángulos, dejadas, contrarrestos, insistencia, agresividad, un 'break'. Pero a pesar de los ánimos y ese 3-1, Alcaraz no acaba de creérselo, y al otro lado hay un Medvedev de diez que no tiembla ni se altera, que sigue impasible su plan de juego y desbarata la desventaja de un zarpazo. Está Alcaraz herido, pero lo sigue intentando. «Déjate llevar, que salga el tenis», lo tranquiliza Samu López. Y atiende el murciano a las consignas porque de estas ha salido en varias ocasiones. De ceño fruncido y gesto contrariado a esperar el momento en el que encontrará un hueco y el rival lo dejará entrar. Y ahí parece estar la solución. En empezar a divertirse a pesar de que el rival se muestra infranqueable. Hay alguna sonrisa, puntazos para la galería, subidas a la red, voleones, un juego en blanco, un cruce de dejadas y contradejadas que maravillan a la grada, y una mano pidiendo el aplauso. Y son dos puntos de set con los que ilusionarse, que de historial de remontadas va sobrado el murciano. No cede Medvedev, que nota el aliento de Alcaraz en la nuca, pero sigue impasible, fresco, recopilando enormes primeros servicios que lo salvan del peligro. Y todavía guarda el ruso un punto más de contundencia que saca de la chistera en el 'tie break'. En ese desenlace en el que tantas veces ha salido victorioso Alcaraz, porque se juega más con la mente que con la mano, se erige Medvedev en líder, apoyado en los peores minutos del murciano, que enlace error tras error. Había sido un chispazo de ilusión, de buen tenis y mejores puntos, que apaga de nuevo Medvedev de un soplido, de un restazo, de un derechazo y de una calma y un sosiego con los que cierra un encuentro descomunal, ante un Alcaraz que se queda corto de recursos, de energía, de derecha, de magia. «He desplegado un gran tenis; la clave ha sido que he sacado muy bien, y he sido agresivo. He ganado a Alcaraz, pero toca todavía un partido más», admite después el moscovita. Se queda Alcaraz en 16 triunfos consecutivos en este 2026, en 34 en pista dura al aire libre, en semifinales de este torneo en el que aspiraba al triplete. Un punto y seguido de este curso en el que ha encontrado en Medvedev a un rival a su altura. Es el ruso el que se jugará este domingo (22.00 horas, Movistar) el título contra Jannik Sinner, que venció a un Alexander Zverev al que se le apagó la chispa y la potencia demasiado pronto (6-2 y 6-4 en una hora y 32 minutos). Tan evidente el malestar del alemán que incluso el italiano le preguntó en la red si estaba bien. Zverev empezó el partido con un recital de primeros servicios, pero se quedó sin energía a partir del cuarto juego. Un bajón que convirtió el italiano en dos 'breaks' que lo encaminaron al triunfo, porque en el segundo parcial hubo reminiscencias de aquel Zverev que sigue aspirando a su primer Grand Slam, pero no le aguantó el tipo. Y menos contra este Sinner que firmó el partido más impecable de esta edición de Indian Wells en la que estrena final. Al otro lado, un Medvedev que repite por tercera vez, y que viene lleno de orgullo y tenis de alto nivel.