Alfred Hitchcock: "La duración de una película debe ser proporcional a la resistencia de la vejiga humana"
2026-02-19 - 06:13
Sir Alfred Hitchcock fue, quizás, el primer director estrella de la historia del cine. Sin desmerecer a figuras más grandes que la vida como Orson Welles, cuya fama muy posiblemente sería igual de grande si su talento se hubiese desarrollado solo fuera del cine; y sin hacer de menos a ese Quentin Tarantino tan encantado de conocerse que, de hecho, fue catapultado a la fama como una auténtica estrella del rock, el británico se caracterizó por su compromiso total con el espectador, al que siempre tuvo en sus pensamientos durante el desarrollo de cada proyecto. Así lo demostraron los sonados éxitos que regaron una carrera compuesta por 53 títulos, amén de sus exitosas incursiones antológicas en la pequeña pantalla. La vocación popular de su cine estaba respaldada por las numerosas (y memorables) frases que pronunciaba durante las innumerables entrevistas que concedió en su carrera, en las que, de manera generosa, nos ayudó a entender, más si cabe, su visión de un cine al que ayudó a dar forma, convirtiéndose junto con Picasso, en "el mayor creador de formas visuales del siglo XX", en palabras de Jean-Luc Godard. "El cine no es un trozo de vida sino un pedazo de pastel", dijo en una ocasión; una comparación con la repostería que resumía muy bien la esmerada arquitectura cinematográfica de sus películas, orientada a amplificar el poder expresivo de sus imágenes y de su trabajo en la puesta en escena. Obras entretenidas, en definitiva, pero con unos niveles de profundidad y complejidad que han dado pie a interminables estudios en torno a su obra. Ahí radicó, precisamente, su grandeza, al elaborar un cine popular que escondía pura vanguardia formal. No en vano, una de sus películas más aclamadas por la crítica —y por el público, con el paso de los años—, se saldó con un sonado fracaso en el momento de su estreno. Vértigo (de entre los muertos), no tuvo la acogida esperada en taquilla, lo que fue motivo más que suficiente para que el genio nacido en Leytonstone (Londres) la considerara una obra fallida. ¿Apócrifa? Y es que el cineasta entendía como una cuestión central que la película fuera entretenida. "La duración de una película debe ser proporcional a la resistencia de la vejiga humana", llegó a decir en alguna ocasión. Una frase con tanta o más fuerza que la anterior, y que daba buena cuenta de su ambición como creador. Sin embargo, y a pesar de ser una cita que está en consonancia con el espíritu del inglés, la frase tal cual ha perdurado en las hemerotecas de Hollywood, podría considerarse, hasta cierto punto, apócrifa, ya que nació de un proceso orgánico en el que el realizador trató de desgranar los entresijos estructurales del arte de contar historias, invocando al dramaturgo George Bernard Shaw. "Creo que fue Shaw quien aconsejó a los jóvenes dramaturgos que adaptaran la duración de cada acto a la resistencia de la vejiga humana", señaló en una entrevista con el San Francisco Examiner en 1964, a propósito del rodaje de Marnie, la ladrona, cuya duración, según sus propias palabras, no excedería las dos horas Apenas dos años después, Hitchcock volvió a insistir en el tema en una charla con el medio canadiense Take one añadiendo que el dramaturgo "intentó una vez calcular la duración de un acto de una obra de teatro basándose en la resistencia de la vejiga humana. Y ese es nuestro problema fundamental al crear una película. Le pedimos a una persona que se siente allí durante dos horas, y por lo tanto, la forma y la estructura de la historia influyen considerablemente, porque, a medida que se acerca el final, cuando el público podría empezar a estar, digamos, físicamente distraído, hay que aumentar el interés en la pantalla para distraerlos", señaló el director. En 1979, El libro de citas de Hollywood, compilado por Gary Herman, incluyó una entrada con una breve declaración atribuida a Hitchcock. Curiosamente, Shaw no fue mencionado y la referencia no presentó una cita que la respaldara.