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Algo estaremos haciendo mal

2026-03-08 - 08:03

Algo no debemos estar haciendo bien cuando llegamos a la celebración de este Día Internacional de la Mujer contemplando un aumento del porcentaje de jóvenes menos comprometidos con la lucha feminista. Y todo ello a pesar de que persisten las diferencias que motivan la necesidad de pelear por la igualdad entre mujeres y hombres en la sociedad actual. En el año 2021 prácticamente la mitad de los jóvenes se declaraba feminista. Un lustro después esa cifra ha disminuido en más de un 10%. Y con un elemento que agrava la situación, aumenta el número de hombres que entiende el feminismo como un ataque a sus derechos, algo que está siendo alimentado por discursos extremistas, machistas y misóginos que han encontrado en las redes el mejor de sus vehículos de propaganda. Mensajes simplistas, provocadores y falsos que ahondan en la brecha de desigualdad que crece en una sociedad excesivamente polarizada. Estoy convencida que el enfrentamiento y la división en el movimiento feminista en los últimos años, tendenciosamente interesado desde determinadas posiciones políticas, ha ayudado a esta desconexión. Llevamos años defendiendo que esta lucha debe contar con la complicidad y la implicación de la sociedad donde una mayoría de mujeres y hombres entiendan y defiendan que la lucha por la igualdad es la batalla por una sociedad más justa, más equitativa y con más progreso para todas y todos. Compartir los cuidados, salarios iguales por trabajos idénticos, garantía de desarrollos profesionales y respeto a la libertad y dignidad de las mujeres deberían ser elementos indiscutibles. No es así, más bien al contrario. Seguimos contando con profesiones mejor pagadas que están masculinizadas, con una brecha salarial que alcanza el 18% y con miles de mujeres que abandonan su carrera profesional para atender al cuidado de menores o mayores a su cargo. Ante estos datos no debe sorprendernos que las cifras de víctimas a causa del terrorismo machista no dejen de crecer. Diez mujeres en lo que va de año, dos menores y más de 100.000 mujeres, un 2% más que en 2025, en el programa VioGén. Rebelarse ante el machismo que las oprime o simplemente intentar escapar del maltrato, se cobra cada año la vida de decenas de mujeres e incluso de sus propios hijos en España. Si miramos más allá de nuestras fronteras, la situación aún es peor. Hoy contemplamos con estupor una guerra que nos hiela el corazón. Sabemos que muchas de sus víctimas son mujeres sin rostros, invisibilizadas, que fueron reprimidas y masacradas brutalmente cuando arrancaron de sus cabezas el símbolo de su opresión, el velo impuesto. Seguramente cuando veamos el fin de estos días de bombardeos y enfrentamientos olvidemos que ellas seguirán estando allí. Como Occidente olvidó a aquellas mujeres afganas que abandonamos y de las que jamás volvimos a hablar y acabaron silenciadas. Queremos que nuestros jóvenes tomen conciencia y en cambio jugamos partidos de competiciones españolas en países que violan los derechos de las mujeres porque resulta ser un buen negocio. Blanqueamos regímenes machistas con campeonatos del mundo muy rentables en términos crematísticos. Y miramos para otro lado cuando niñas con doce años son arrancadas en su infancia condenándolas a matrimonios forzados. Para millones de niñas y mujeres en el mundo cada 8-M no es un día festivo es una jornada más en la que se les impide estudiar, trabajar o crecer en libertad. Busquemos el diálogo con las generaciones que vienen detrás, compartamos esta lucha entre mujeres y hombres y generemos redes en lugar de división o si no, algo estaremos haciendo mal.

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