¿Alguien podría atacar la verdadera inclusión?
2026-03-26 - 14:40
Con motivo del pronunciamiento de la actual ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, respecto a la educación inclusiva y tras las palabras de la portavoz popular en el Senado, Alicia García, quisiera compartir esta reflexión como presidente de la Asociación Nacional de Centros de Educación Especial (ANCEE). - Que ANCEE no entra en batallas partidistas, aunque, dado que desde la política se dirime la gestión de las distintas dimensiones y ámbitos de nuestra vida como ciudadanos, sí que tenemos el derecho y el deber de escucharla, al tiempo que, también, de participar en ella y orientarla a partir de cada una de nuestros respectivos ámbitos de especialización. - Que lo que hay blindar es un mejor servicio al alumnado en general y, de modo particular, desde una sociedad que defiende la igualdad de oportunidades y la protección de los colectivos más vulnerables, al alumnado con necesidades educativas especiales y discapacidad. - Que seguimos apoyando todas las modalidades vigentes de nuestro sistema educativo, las cuales coexisten y se complementan de forma armónica, más allá de opiniones interesadas que quieran crear otro relato. - Que hay familias que no quieren que sus hijos se escolaricen en la modalidad Especial, y otras que lo están pidiendo como algo necesario para sus hijos. Que hay familias que optan por la Especial, no desde un a priori preconcebido o pretendiendo perjudicarles, sino tras haber pasado por la Ordinaria con el fracaso de esta opción para sus hijos. Que hay alumnado que se beneficia, según el caso, tanto de la Ordinaria como de la Especial, cuando no de la combinación de ambas, ya que hay apertura al tránsito bidireccional entre ambas. - Que no está de más ese énfasis en proteger a la Especial, porque supone proteger algo que funciona, siendo una petición que suma y no resta; así como implicando un gesto para familias y profesionales que albergan dudas razonables sobre las intenciones del Ministerio; en el fondo, si no hay ninguna tendencia para minar la Educación Especial, ¿por qué tendría que molestar esa reivindicación hacia el Ministerio? Al contrario, tendrá que generar satisfacción al entender que esa petición estaría alineada con su estrategia. ¿Me equivoco? No está de más ese énfasis en proteger a la Especial, porque supone proteger algo que funciona, siendo una petición que suma y no resta - Que nos parece necesario que se trabaje por la inclusión, lo cual, inexorablemente, conlleva potenciar los diferentes modelos u opciones educativas de nuestro país. La inclusión no es un constitutivo intrínseco en un sistema en sí, sino una la realidad concreta que se produce o no en la realidad de las personas, y se ha podido conseguir con alumnado procedente de la Ordinaria y de la Especial. De hecho, si hubiera que concebirla como de una cualidad de los centros educativos, los colegios de Educación Especial destacan por cumplir mejor con los criterios del Index for Inclusion (Booth y Ainscow, 2011). el Index marco de referencia para objetivar la inclusión educativa a nivel internacional, como así se puso de manifiesto hace unos meses, por parte de la profesora de la Universidad Complutense, Marina Jodra Chuan, dentro del VII Congreso Nacional Interdisciplinar de Educación Especial y IV Congreso Internacional de Discapacidad y Ciclo Vital. Sea como fuere, si tras la propuesta del Grupo Parlamentario Popular en relación a blindar la educación especial -en cuanto a protegerla de potenciales ataques- el Gobierno responde con la afirmación de potenciar la educación inclusiva, entiendo que se estaría en la misma frecuencia, porque no concebiría el error de contraponer inclusión a educación especial, dado que ésta es inclusiva, especializada, adaptada profundamente a la idiosincrasia de un alumnado al que no llegan las propuestas convencionales, que personaliza el proceso educativo de modo completo e interdisciplinar y que, y esto es absolutamente crucial, tras la egresión de su alumnado de este proceso educativo -que es siempre preparatorio y transitorio-, consigue más fácilmente la inclusión real en la etapa adulta dentro de la sociedad. Si de lo que se habla es de potenciar la modalidad Ordinaria menoscabando la Especial, entonces sí que hay motivos más que suficientes para la protesta Ahora bien, si de lo que se habla es de potenciar la modalidad Ordinaria menoscabando la Especial, entonces sí que hay motivos más que suficientes para la protesta. Claro que hay que dotar de más medios a la Ordinaria, y no solo en este aspecto inclusivo, pero todos los sectores que estamos trabajando especialmente por mejorar la educación de las personas con necesidades educativas y discapacidad nunca vamos a permitir que se les prive, a ellos y a sus familias, de la irremplazable labor de los centros de educación especial. Animo a todos los partidos, y de forma especial al que tiene la actual responsabilidad de gobierno, a flexibilizar su amplitud de miras, a liberarse de dogmatismos ideológicos, a profundizar y basarse en criterios técnicos y científicos, a abrirse a la heterogeneidad y riqueza que dimana de la coexistencia de diferentes posibilidades educativas, acordes con la diversidad de nuestro alumnado y sociedad.