Alicia García, con implante coclear, pide visibilidad y comprensión: "Oímos y hablamos, pero seguimos siendo sordos"
2026-02-25 - 06:13
Gracias a los implantes cocleares, un dispositivo que se implanta en el oído interno y permite recibir sonidos, miles de personas que han nacido en España con sordera profunda pueden oír y hablar casi con total normalidad. Una de esas personas es Alicia García, una madrileña de 29 años con sordera bilateral profunda debido a causas genéticas, “toda mi familia es oyente, pero mis padres son portadores de una mutación que provoca sordera. A partir de mi diagnóstico, mis padres se realizaron las pruebas para entender de dónde venía la sordera. En el caso de mi madre, sí lo sabemos, pero en el caso de mi padre, no”, nos cuenta. Primero probaron con audífonos, pero no logró utilizarlos más que como ‘juguetes’, pues no oída nada, por eso era la candidata perfecta al implante. El primero se lo pusieron con tres años, y con siete, el segundo, algo que no era muy usual hace 26 años, “ahora, un niño que nace sordo ya tiene la posibilidad de implantarse. Cuando yo nací no era así, mis padres se tuvieron que buscar la vida”. Ya desde que le implantaron el primero, comenzó el trabajo de logopedia, pues como quiere dejar claro, “no es que te pongan los implantes y ya oyes y hablas perfectamente, como mucha gente se piensa, sino que es todo un proceso de trabajo de logopedia”. Una logopedia que hacía por su cuenta y en el colegio, con el que asegura que tuvo mucha suerte, “justo cuando tenía tres años, abrieron un colegio de integración con personas con sordera que nos facilitó mucho, nos dio la posibilidad de integrarnos de la misma manera que una persona sin discapacidad auditiva”, cuenta. En este colegio, ella y otros compañeros recibían apoyo en comprensión lectora, en pronunciación, en vocalización... “a partir de Secundaria, trabajábamos más la comprensión lectora de la materia, pero esta ayuda ha sido clave”. Pero, más allá de la ayuda a nivel curricular, que era mucha, era un entorno en el que se sentía comprendida y en el que los profesores estaban muy concienciados con sus necesidades, pues Alicia recuerda como les daban todas las facilidades "nos ayudaban, vocalizaban más si hacía falta, hablaban de frente...”. De bruces con 'el mundo real' Cuando empezó la Universidad, todo cambió, y de estar en un entorno protegido, se topó de frente con el mundo real, un mundo real en el que, sin malas intenciones, no le ponían las cosas tan fáciles, “todo era por desconocimiento, no entendían lo que era un implante coclear ni cómo, siendo sorda, podía hablar y comunicarme, que es algo que me siguen preguntando porque piensan que, como no oyes, no hablas o directamente que signas”. Ella misma tampoco sabía cómo actuar, cómo decirlo, si decirlo o no, por temor a cómo reaccionarían profesores y compañeros, “hasta que se lo dije, pensaban que era una despistada, que no quería ni hablar, que era tímida...”. Y es que, si ya de por sí la sordera es una discapacidad invisible, que a primera vista no se ve, menos aún lo es cuando dices que eres sorda, pero oyes y hablas, como les ocurre a las personas con implantes cocleares. Sin embargo, como quiere dejar claro Alicia, “tengo un implante, pero sigo siendo sorda y tengo limitaciones, no oigo por detrás, en un restaurante nos aturde mucho el ruido, las personas están hablando a la vez y no las entendemos... Te vas acostumbrando, pero tenemos limitaciones, y eso no va a cambiar, aunque tengamos implante coclear, pero como no se ve, la gente no sabe cómo actuar contigo. En estos casos, yo me apoyo mucho en la lectura de labios, porque vocalizando mucho que es como nos enseñan a pronunciar las palabras a las personas con implante coclear”, explica. Quiero que se nos escuche, que se sepa que las personas que tenemos implantes cocleares oímos, pero también tenemos voz En la pandemia, por este motivo, lo pasó especialmente mal, “me cuesta muchísimo entender en una situación de ruido, y si hay además llevas una mascarilla, aún menos. Sé que estás hablando, pero no estoy entendiendo. Así que sí, soy sorda, escucho y hablo, pero a veces no te entiendo. Luego se dan situaciones en las que pides que se quiten la mascarilla porque eres sorda, y te empiezan a gritar... Claro, tampoco es eso”, dice con resignación. Otras situaciones en las que necesita más ayuda y, sobre todo, comprensión es, por ejemplo, en el trabajo, “a veces me hablan y no me giro, pero es porque no oigo por detrás. En esas situaciones, tengo que avisar a mis compañeros más cercanos para que sepan que, si no me giro, vengan a mi sitio... Ahora en las reuniones por videollamada, el sonido va directo a los auriculares y bien, pero antes, sobre todo por teléfono fijo, me costaba muchísimo”. Que se escuche su voz Por el día mundial del Implante coclear, que se celebra el 2 de febrero, a Alicia le encantaría hacer todo esto visible. Por un lado, que la gente sepa lo que es un implante coclear y, por otro, que sean conscientes de que las personas implantadas escuchan, hablan, pero que también necesitan apoyo a veces, “quiero que se nos escuche, que se sepa que las personas que tenemos implantes cocleares también tenemos voz, que podemos tener una vida prácticamente normal, que oímos, que mantenemos una comunicación fluida, pero que necesitamos comprensión. Cuando la gente escucha la palabra sordo, se te quedan mirando fijamente, no saben reaccionar y a mí me han llegado a preguntar ‘¿cómo es que oyes y hablas si eres sorda?’. No saben todo el trabajo de años que hay detrás. Por eso quiero reivindicar eso, que se haga más visible la sordera con implantes cocleares. Y está genial que se visibilicen los implantes, pero también es importante que se escuche nuestra voz”. Alicia es, además, una gran prescriptora de los implantes por cómo mejoran la vida de las personas, “un verano en Málaga, estando en la playa, vi a un niño que tenía un implante coclear, y se me despertó como una empatía... pero vi que solo lo tenía en un oído. Hablé con la familia y le recomendé que le implantaran también el segundo porque le iba a cambiar la vida. Lo hicieron y el niño, que ya ha crecido, me lo ha agradecido muchas veces, y estoy muy orgullosa, porque dos implantes en lugar de uno mejoran mucho tu vida, te ayudan a comunicarte mucho mejor... Por eso, siempre que puedo recomiendo que la gente se implante, porque te cambia la vida y es una pasada ir al cine, escuchar música, hablar con tus amigos, con tu familia... A mí al principio me costaba contarlo, escondía los implantes en el pelo, lo ocultaba por temor a cómo iba a reaccionar la gente... pero ya no, ahora quiero ayudar, visibilizar”, dice orgullosa.