Amy Shah, experta en nutrición: "El probiótico número uno es el ejercicio"
2026-02-11 - 17:15
Se ha hablado mucho sobre la relación entre el cerebro y el intestino, pero ahora también sabemos que el ejercicio físico es una pieza clave en esa conexión. Así lo explica la experta en nutrición Amy Shah en una entrevista con Mel Robbins. "¿Sabes cuál es el probiótico número 1? El ejercicio", asegura antes la sorpresa de la presentadora. Según la experta, el movimiento regular crea un entorno favorable en el intestino, aumenta la diversidad de la microbiota y estimula la producción de compuestos beneficiosos que influyen directamente en el cerebro. El ejercicio actúa así como un regulador natural del eje intestino-cerebro, capaz de mejorar la respuesta al estrés, reducir la inflamación y reforzar esa comunicación interna que conecta lo físico con lo emocional. El movimiento y la salud intestinal "A la bacterias intestinales les encanta cuando te mueves y producen lo que se llama una cadena corta de ácidos grasos", afirma Shah. Estos compuestos —acetato, propionato y butirato— se generan cuando las bacterias intestinales fermentan la fibra de los alimentos. Su presencia se asocia a un intestino más sano, menos inflamación y una mejor comunicación con el cerebro. Según algunos estudios, las personas físicamente activas presentan mayores niveles de butirato y una microbiota más diversa que las sedentarias, incluso manteniendo dietas similares. "Cuando haces ejercicio esos ácidos grasos de cadena corta van al cerebro, van por todo el cuerpo y calman la inflamación. Calman tu cerebro. Te sientes bien y hacen crecer las bacterias en el intestino. Es una señal", explica la experta. Por qué el ejercicio actúa como un probiótico El ejercicio físico no solo fortalece el cuerpo. También promueve la proliferación de bacterias beneficiosas en el intestino y estimula la producción de ácidos grasos de cadena corta. Estas sustancias no se quedan en el aparato digestivo, sino que recorren el organismo y llegan hasta el cerebro, actuando como un probiótico natural que aporta numerosos beneficios. Aparte de reducir la inflamación, los ácidos grasos de cadena corta tienen un efecto relajante en el cerebro. Algunos estudios han demostrado que los ácidos grasos de cadena corta pueden regular los niveles de cortisol y ayudar a reducir el estrés. Además, el ejercicio regular contribuye a mantener un microbioma más equilibrado y diverso, algo clave para que el intestino funcione correctamente. Ese equilibrio interno favorece una mejor comunicación entre intestino y cerebro, lo que se traduce en una mayor sensación de bienestar general y en una relación más armoniosa entre cuerpo y mente.