Ana Laura Aláez: acerca del sexo inconcebido
2026-03-17 - 13:20
Merece visitarse esta pequeña retrospectiva –o, más bien, relectura– de Ana Laura Aláez (Bilbao, 1964) en la galería The Ryder, una artista que representó a España en la Bienal de Venecia en 2001 y que no exponía en Madrid desde 2019 ('Todos los conciertos, todas las noches, todo vacío', en el CA2M de Móstoles) , en la que se intentan identificar aquellas imágenes que de un modo más persistente han ido aflorando y reapareciendo a lo largo del extenso período que abarca la exposición: de 1992 (el año en que celebra su primera individual importante, 'Superficie', en el Espai 13 de la Fundación Joan Miró de Barcelona) a 2026. La obra de esta escultora, que remite siempre inequívocamente al cuerpo y la sexualidad femeninos, tiene la capacidad de seducir e 'incomodar' –en atinada expresión de los comisarios– a un tiempo. 'Entre amables desconocidos', una pieza de 2026 que ocupa el espacio central de la bóveda y que consiste en una serie de prendas íntimas de diversos colores colgadas de pesados y rebuscados ensamblajes de cadenas (una imagen que se repite en otras piezas de la exposición), es un buen ejemplo de esta hibridación conducente a la aparición de una imagen –y desde luego, un objeto– indefinible e inasimilable que, evidentemente, representa siempre un cuerpo incómoda e incomodantemente sexualizado (lo cual es también característico de cierta estética 'queer'. La artista llevó a cabo la exposición 'Portadoras Queer: el doble y la repetición' en el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 2020). El texto curatorial –sorprendentemente accesible pese al carácter siempre enrevesado de todo lo relacionado con la teoría 'queer'–, en el que se cita a la Julia Kristeva de 'Poderes de la perversión' (1980), sostiene que la artista «deconstruye el género a través de la potencia performativa de la indumentaria, la teatralidad de la feminidad y la fluidez de la experiencia 'queer'». Y llama la atención sobre «una actitud vital que desestabiliza cualquier ímpetu que persiga un ideal de pureza». Las piezas son, en palabras de la artista, «pequeños estallidos de algo que una misma no entiende». Esta clave, que lo que pone en evidencia es que, siendo la sexualidad humana una construcción política y en ningún caso un 'hecho natural', cualquier deconstrucción genera inevitablemente algo que el individuo –él mismo una construcción política y en ningún caso 'natural'– es perfectamente incapaz de comprender y gestionar, explica el carácter digamos anómalo de las esculturas que aquí se muestran. Las esculturas de Ana Laura Aláez son visualmente atractivas, como 'Andrógino primordial' (2026) y las varias que representan extraños nudos de vísceras de bronce negro; otras más agresivas, como, la más antigua, 'Otra hembra como tú a la intemperie' (1992), hecha con bases de peluca y estructuras de hierro, o 'Soy palacio, soy establo' (2024), de esparto, acero y cadenas de hierro. En otras, como 'Cabalgando sobre palos de escoba' (2026), un elemento fálico de acero inoxidable atraviesa un apilamiento de prendas íntimas. Siempre subyace en todo este trabajo un cierto dolor: no hay sexualidad fuera de él.