Ana Milán habla de la fe con Rosalía: «No somos nada sin el reflejo del otro»
2026-03-17 - 17:00
A Ana Milán le gusta escuchar desde niña. Tiene un don. Cuando subía al autobús, las vecinas le contaban sus preocupaciones. «Guardo muy bien los secretos», confiesa entre risas. Tanto es así que la misma Rosalía y Tamara Falcó han querido confesarle unos cuantos . La diferencia es que los espectadores podrán ser testigos de ello en este miércoles en 'Ex. La vida después', un formato de Cuatro que explora cómo determinadas experiencias han marcado un antes y un después en la vida de sus protagonistas y cómo han afrontado su existencia tras ese punto de inflexión. «Es un lugar donde poder proteger al ser humano en unos tiempos donde el ser humano no está siendo protegido de ninguna de las maneras, donde el alma del ser humano está siendo vapuleada, donde si tú eres una persona conocida, reza para que no te pillen en una», confesaba emocionada. En esta primera entrega, ambas comparten experiencias muy personales vinculadas a la espiritualidad: Rosalía revela que comenzó a rezar hace apenas cinco años, mientras que Tamara relata por primera vez el 'milagro' que le llevó a perdonar a su marido cuando su relación estaba rota por una infidelidad. Y Milán recuerda la importancia de generar espacios donde se pueda hablar para que surja la verdad. «S e creó un entorno seguro donde el ser humano, donde el alma humana, iba a estar protegida y desde ahí podía contar su verdad para ofrecerle al mundo , porque no somos nada sin el reflejo del otro. Porque está muy bien salir, saber cómo se sale de una drogadicción, de una relación tóxica, de un 'que no vuelva a sonar el teléfono'. Está muy bien escuchar de dónde viene la fe, por qué, porque hay distintos tipos de fe... Me interesa mucho escuchar de qué está hecho el ser humano, sin la necesidad de desnudar ni de desvelar a nadie, ofreciendo un entorno seguro», confesaba. En las primeras reuniones, Milán pidió que todo el equipo estuviera microfonado desde el momento en que llegaba a trabajar hasta que se iba. «A mí me interesa mucho qué es lo que pasa cuando se apagan estos focos y se encienden las luces de los camerinos, cuando las cámaras terminan de grabar, en la televisión, la conversación continúa. Aquí está el oro», confesaba. A su lado estaba Risto Mejide, CEO de Vodevil, la productora. «Para mí es una continuación y mejora de 'Viajando con Chester'», aseguraba el presentador de 'Todo es mentira'. El encuentro con Rosalía se produjo en una nave situada en el Cerro del Tío Pío, uno de los lugares vinculados al origen del flamenco en la capital, pocos días antes del lanzamiento de 'Lux', al que la presentadora pudo acceder en exclusiva para preparar la entrevista. De esa escucha previa surge una conversación cercana en la que ambas comparten reflexiones sobre el proceso creativo, la familia y la soledad que a veces acompaña al éxito. Durante la charla, Rosalía revela también que empezó a rezar hace solo cinco años, aunque su abuela ya la llevaba a misa desde muy pequeña. «Fue la primera invitada que pensé traer en cuanto me dijeron esta propuesta. Lo tenía claro. Es una artista que ha vivido una evolución de verdad. Podría haberse quedado en el 'Motomami' diez años más y lo hubiéramos consumido igual. Y no lo ha hecho», confesaba. La actriz reconoce que programas así muestran mundos que no vemos. «No solamente está el mundo de multimillonarios que viven en mansiones acojonantes, es que hay un montón de mundos con gente que está batiéndose el cobre cada día, que diría Lorca, que se lo está luchando. Hay batallas muy importantes que no estamos admirando. N o solo que no las veamos, es que ni siquiera las admiramos y nos estamos perdiendo ahí algo muy valioso del ser humano », confesaba, haciendo referencia a otros episodios en los que se abordan asuntos como las adicciones. En el programa de Ana Milán, ¿es más fácil escuchar o ser honesto? «¿Es igual de fácil o igual de difícil? Porque en realidad es la misma moneda. Cuando yo escucho, verdaderamente estoy dejando entrar toda esa información. De hecho me ves que muchas veces pongo cara de quedarme colgada porque lo que estoy es dejando entrar toda la información para que te cale. El precio que pagas es no tener la respuesta preparada. Recuerdo dos de las noches que llegué a casa con el abrigo puesto, y empecé a repasar y me puse a llorar durante quince minutos», aseguraba.