Ana Puig, alergóloga: «Realmente te haces alérgico a lo que te expones»
2026-03-15 - 17:03
A casi todos nos ha pasado o conocemos a alguien que, después de toda una vida comiendo de todo, de repente empieza a sentir un picor extraño al morder un melocotón o le salen ronchas tras cenar marisco. La frase que más se escucha en las consultas de alergología es: «Pero si yo esto lo he comido siempre» . Sin embargo, para los especialistas, esto no es ninguna sorpresa. Ana Puig, alergóloga en el Hospital Centro de Andalucía , explica que el sistema inmunológico no es algo estático, sino que reacciona precisamente a aquello con lo que más interactúa. En un vídeo que subió recientemente a Instagram la cuenta del hospital, la doctora responde a algunas de las dudas más frecuentes sobre este tema y deja claro que la exposición constante es, precisamente, el factor que puede desencadenar una respuesta inesperada de nuestras defensas. Es muy común que usemos ambos términos como si fueran lo mismo, pero lo cierto es que funcionan por mecanismos totalmente distintos. Como explica la doctora Puig, la clave está en qué componente del alimento genera el problema y cómo responde nuestro cuerpo. La intolerancia (siendo la de la lactosa la más conocida) suele estar relacionada con los azúcares. En este caso, el cuerpo no tiene las herramientas necesarias para digerir bien ese componente, por lo que el problema se queda principalmente en el sistema digestivo. Los síntomas típicos son el dolor de tripa, la distensión abdominal (esa sensación de estar «hinchado») o la diarrea. Es una situación molesta que afecta al bienestar, pero que no activa las defensas del organismo. Por el contrario, la alergia se produce por una reacción a la proteína del alimento . Aquí ya no hablamos solo de una digestión pesada, sino que entra en juego el sistema inmunológico, que identifica esa proteína como un enemigo y lo ataca. Por eso, los síntomas pueden ser mucho más variados y graves, afectando no solo al estómago, sino a la piel o a la respiración. Esta es la pregunta que más se repite entre los pacientes adultos. La doctora Puig lo deja claro: «Realmente te haces alérgico a lo que te expones» . Aunque es cierto que muchas alergias debutan en la infancia, es muy frecuente que aparezcan en la madurez. Y es que cuando tomamos de forma recurrente ciertos alimentos, el cuerpo tiene más predisposición a desarrollar esa sensibilidad. No es que el alimento se haya vuelto «malo» de repente, sino que tu sistema de defensas ha decidido, tras años de contacto, que ya no lo tolera. Por eso, el hecho de haber comido melocotón, marisco o frutos secos (los más comunes) durante treinta años no es una garantía de que no vayan a dar problemas en el futuro. Saber identificar cómo se manifiesta una alergia es fundamental para saber cuándo hay que mantener la calma y cuándo es el momento de buscar ayuda médica urgente. Según detalla la especialista, las reacciones pueden variar mucho en su intensidad: Ante cualquier sospecha, lo más importante es observar si los síntomas se repiten. Si cada vez que tomas un alimento notas picor o malestar, por leve que sea, lo ideal es no forzar la situación y consultar a un profesional. Un test de alergia a tiempo puede evitar que una pequeña molestia acabe convirtiéndose en un susto grave.