Ana Torroja: «Si alguien no puede faltar en una reunión de Mecano, soy yo»
2026-03-24 - 14:40
El día que Ana Torroja dio a conocer el título de su nuevo disco, muchos pensaron que sería el último. La frase 'Se ha acabado el show' hizo saltar las alarmas a todo el mundo, seguidores y no seguidores, porque parecía anunciar el fin de trayecto de uno de los grandes referentes del pop español. También hubo recelos, claro. Eso de las retiradas se ha convertido en un nuevo mercado lleno de falsas promesas. Pero en cuanto ha llegado el momento de dar explicaciones, Ana ha sido meridianamente clara: aunque estuvo a punto, no lo deja. Al contrario. A sus 66 años está ante un nuevo comienzo. —¿Cómo se gestó el dilema de la retirada? —El detonante fue la falta de ilusión, de motivación, el sentir que ya no tenía nada que contar, que ya lo había contado todo, ¿qué me iba a inventar ahora? —Últimamente ha hecho tantas colaboraciones con gente joven que parecía estar llena de energía. —Claro, pero esas colaboraciones, que son maravillosas y te dan un soplo de aire fresco, son canciones de otros que te han invitado. No tenía que sentarme a ver qué quería hacer. Fue el hecho de sentarme ante el papel, el planteamiento de qué hago, un disco, dos canciones... Todo para hacer una nueva gira, porque a mí me gusta renovarme. Podría seguir dando conciertos con el mismo repertorio, pero a mí no me da satisfacción, me canso, me aburro. Y no encontraba esa motivación. Sentí aquello de «pues ya está». Cuando tenía veintitantos años pensaba que a los cincuenta me retiraría, porque pensaba que a esa edad ya habría hecho bastante, y que todavía sería joven para hacer otras cosas. Pero mira, voy camino de los setenta y aquí estoy (risas). —¿Cómo reaccionó su entorno profesional y familiar a esas dudas? —El profesional siempre me ha apoyado, pero también diciéndome que no forzara. Y el familiar también. Es lo que hice, no forzar. Realmente empecé a caminar sin saber dónde iba, ni a dónde quería llegar. Al principio pensé hacer dos canciones, y luego, cuando me di cuenta de que esas canciones abrieron la caja de Pandora, tuve claro que si seguía haciendo más, las tenía que escribir yo. De todas las canciones que me propusieron para continuar, no hubo ni una sola que me representara. Entonces dije: «ha llegado el momento». —Había escrito algunas canciones sueltas antes, pero nunca un disco entero. Después de plantearse la retirada, esto es un nuevo comienzo, ¿no? —Sí, es un nuevo comienzo. En las firmas de discos la gente me está diciendo cosas muy bonitas, y no en plan de quedar bien. Se les notaba que habían escuchado el disco entero. Y me encantan estas cosas que pasan así, de forma inesperada, la magia de la vida. Piensas que no tienes nada que contar, y de pronto te encuentras con estas diez historias. —¿La gira será de grandes recintos? —No, a mí me gustar ir despacio, y me apetece cantar en sitios más pequeños donde hay una conexión más especial. En Madrid por ejemplo, no habrá Movistar Arena sino Teatro Real. Mira a Rosalía, por ejemplo. Podría hacer varios Bernabéus, pero no, porque lo que ha preparado necesita una cercanía. Estoy muy feliz, porque voy a recorrer toda la geografía española, Latinoamérica y Estados Unidos. —Espero que esa última escala le pille con las cosas más relajadas... —Pues sí, porque además mi banda son todos músicos mexicanos. Está claro que están pasando cosas que no son bonitas, pero a veces se generaliza. Yo he ido y no ha pasado nada. Pero sí da miedo, no se va con la misma tranquilidad de antes. —Lo de plantearse la retirada, ¿quizá es algo que ya vivió con el fin de Mecano? —Tuve que sentarme a pensar. No fue un decisión rápida, y aun con la decisión tomada tenía un vértigo tremendo, porque sabía lo que me iba a pasar, que se me iba a tener en cuenta de dónde venía, que era uno de los grupos más grandes de la música española. Sabía que eso iba a pesar, y que me iba a costar sacar la cabeza como solista. Y tenía que buscar mi identidad. No sabía ni por dónde empezar. Al final, me di cuenta de que mi identidad es hacer lo que el cuerpo me pida, y mi voz. La personalidad de mi voz. —De hecho, hay quien dice que si hubiese una reunión de Mecano y faltase alguien, la única insustituible sería usted. Más allá del simbolismo que tendría la presencia de los hermanos Cano, y con todo el respeto por ellos, en cierta medida es verdad. —Sí, esto que me dices, que te lo agradezco, me lo han dicho otras veces. Que al escucharme cantar canciones de Mecano en mis conciertos, no echan de menos a Nacho y José. Es un poco lo que dices tú, si alguien no puede faltar en el grupo soy yo. No he dejado de cantar esas canciones nunca, pero todavía a día de hoy tengo que explicarlo, que es lo más frustrante o más aterrador. Entiendo que no hubo una despedida, que la gente se quedó sin hacer ese duelo, en el limbo, pero esas cancions siguen vivas. Si nadie se acordara de ellas no tendríamos este «problema» entre comillas. —¿Mantiene contacto con los Cano? —De vez en cuando, muy de vez en cuando, por alguna cosa muy puntual. Pero sabemos lo que está haciendo cada uno. Nosotros estábamos juntos pero fuera del trabajo cada uno tenía su vida, no teníamos amigos comunes. Al separarse el grupo, lo natural ha sido que cada uno hiciera su vida. —¿Le haría ilusión un biopic sobre Mecano? —Sería más difícil que reunirnos para dar un concierto (risas). —Para terminar, ya que ha mencionado a Rosalía: ¿cómo ve el debate sobre separar al artista de la persona? —Sí, lo de Picasso. En su disculpa, ella dijo que sentía que se había equivocado. Pero ahí puede haber algo de... A veces uno se equivoca y a veces te lo hace ver la gente, pero yo siempre separo al artista de la persona.