Ana Vázquez, oftalmóloga: «El glaucoma no suele tener síntomas, por eso hay que hacer revisiones a los 40 años»
2026-03-18 - 15:20
En el mundo de la medicina, pocas enfermedades son tan traicioneras como aquellas que no avisan. Mientras que un dolor de muela o una inflamación nos mandan directos al especialista, hay problemas de salud que avanzan sin hacer ruido, quitándonos facultades casi sin que nos demos cuenta. Este es el caso del glaucoma, una patología visual que, si no se detecta a tiempo, puede provocar daños irreversibles . Con motivo del Día Mundial del Glaucoma , la Dra. Ana Vázquez, oftalmóloga en el Hospital Centro de Andalucía, ha querido compartir las claves para entender esta enfermedad. Para ella, la prevención del glaucoma no es una opción, sino una necesidad, especialmente a partir de los 40 años. Mucha gente asocia el glaucoma simplemente con tener la «tensión del ojo alta», pero la realidad es algo más compleja. Como explica la Dra. Vázquez, estamos ante una enfermedad del nervio óptico. El nervio óptico es, por así decirlo, el cable que conecta el ojo con el cerebro . Si ese cable se daña, la información visual no llega correctamente. Aunque existen varios factores de riesgo, el más conocido y determinante es la subida de la presión intraocular . Cuando el líquido que baña el interior del ojo no drena bien, la presión aumenta y empieza a «asfixiar» las fibras del nervio óptico. Lo peligroso es que este proceso suele ser lento y, al principio, totalmente indoloro. La principal dificultad para diagnosticar el glaucoma es que, en la gran mayoría de los casos, «los síntomas son muy pocos». La doctora detalla que muchos pacientes solo refieren sensaciones muy vagas, como un malestar en el ojo o dolor de cabeza . Son molestias que se suelen relacionar con el cansancio, el uso de pantallas o el estrés, sin sospechar que detrás hay un problema de presión ocular. Sin embargo, la doctora advierte que no todos los glaucomas se comportan igual. Existe un tipo de glaucoma (el de ángulo cerrado) que sí puede dar la cara de forma muy agresiva: «pueden ser dolores agudos, síntomas muy llamativos, vómitos y visión borrosa ». En estos casos, la situación es una urgencia médica clara, pero lo habitual es que la enfermedad progrese poco a poco, robando visión lateral de manera progresiva hasta que el paciente nota que ve como a través de un túnel. Si el glaucoma no duele ni avisa, ¿cómo podemos combatirlo? La Dra. Ana Vázquez explica que la única manera es mediante la revisión oftalmológica periódica . La experta recomienda empezar a vigilar la salud ocular con especial atención «sobre todo a partir de los 35 o 40 años». A esa edad, el riesgo empieza a aumentar de forma natural, y es el momento ideal para que el oftalmólogo tome la tensión ocular y examine el fondo de ojo. Además, la doctora hace hincapié en un factor fundamental: los antecedentes familiares . Si tienes padres o hermanos con glaucoma, tus probabilidades de padecerlo son mucho mayores, por lo que las visitas al especialista no deberían posponerse en ningún caso. La buena noticia es que, si se detecta en sus fases iniciales, el pronóstico cambia radicalmente. «Si se previene, la verdad es que la pérdida visual suele ser nula o mínima », asegura la Dra. Vázquez. El tratamiento hoy en día es muy avanzado y depende totalmente del momento en que se encuentre la enfermedad: Al final, la clave no es el tratamiento en sí, sino llegar a él a tiempo. Una vez que el nervio óptico se daña y se pierde visión por culpa del glaucoma, esa visión no se puede recuperar. Por eso, el objetivo médico no es «curar» la ceguera, sino evitar que llegue a producirse .