Analizan 1.000 millones de correos en 2026 y demuestran que solo el 13% está escrito por personas
2026-03-27 - 06:00
El correo electrónico está sufriendo una serie de cambios y no precisamente buenos. Según un estudio, ahora está dominado por mensajes automáticos. Entre las posibles causas, nos encontramos con el crecimiento de las plataformas digitales, el uso masivo de sistemas automatizados y el aumento de fraudes como el phishing o el malware. Todo esto en su conjunto ha provocado un exceso de correos y filtros de seguridad más estrictos. Debido a estos factores, muchos mensajes no llegan, los usuarios prestan menos atención y las empresas tienen más dificultades para comunicarse de forma efectiva. El estudio, realizado por Hostinger, una plataforma global para la creación y gestión de negocios online, se ha basado en 1.000 millones de correos analizados en enero de 2026: muestra que solo el 13% está escrito por personas. El 87% restante lo generan sistemas automáticos, como notificaciones, promociones o alertas, y más de la mitad (56,5%) ni siquiera llega a la bandeja de entrada, porque los filtros los bloquean al considerarlos sospechosos. Las principales razones que causan esto son amenazas como phishing o malware (34%), marketing dudoso (22%) y fallos técnicos (11%). De los que llegan, la mayoría también son automáticos 22% procede de herramientas empresariales 20% de servicios de correo personal 16% de marketing y newsletters 15% de redes sociales Es decir, solo una pequeña parte corresponde a mensajes escritos directamente por personas, lo que confirma que la comunicación real es mínima. Problemas para las empresas Desde la compañía exponen que este escenario tiene varias consecuencias para las empresas. Por un lado, sus correos tienen más dificultades para llegar a los usuarios, incluso cuando son legítimos. Es más, el 34% de los rechazos se debe a una "mala reputación del remitente". Por otro, los usuarios interactúan menos, porque ven el correo como un espacio lleno de publicidad y avisos constantes. A esto se le suma que las métricas habituales como clics o aperturas ya no reflejan bien el interés real, por lo que, para adaptarse, las empresas necesitan usar el correo de forma más inteligente. Explican que la clave está en enviar menos mensajes, pero de mayor importancia, ayudándose con herramientas de inteligencia artificial que ayuden a filtrar mejor, organizar la bandeja y centrarse en lo relevante.