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Anna Grifols, nutricionista, sobre el ejercicio en ayunas: "Es uno de los reguladores más potentes de la glucosa"

2026-03-22 - 08:20

Hacer deporte en ayunas es un tema que da mucho que hablar. Mientras unos opinan que es mejor practicarlo antes de comer, otros aseguran lo contrario, y así no hay quien se aclare. Sin embargo, los expertos aseguran que ninguna de las dos opciones es mejor o peor. Simplemente tienen efectos distintos en el metabolismo. Según explica la nutricionista Anna Grifols, "la principal diferencia está en la disponibilidad de sustratos energéticos, especialmente glucosa y glucógeno". Y añade que "el ejercicio es uno de los reguladores más potentes de la glucosa sanguínea, independientemente de si se realiza en ayunas o tras una comida". ¿Qué ocurre cuando hacemos ejercicio en ayunas? Cuando hacemos deporte en ayunas, el cuerpo suele utilizar más grasa como fuente de energía. Esto ocurre sobre todo en actividades aeróbicas de intensidad baja o moderada, como caminar rápido, correr suave o montar en bicicleta. Según explica Anna Grifols, esto se debe a que "el organismo suele partir de niveles de insulina más bajos". Sin embargo, la nutricionista señala que en ejercicios de alta intensidad puede resultar más difícil mantener el esfuerzo si no hemos comido antes. "Cuando se agotan las reservas de glucógeno muscular, se sufre más, lo que provoca, a posteriori, un hambre mayor". Esto puede provocar que comamos más y de forma compulsiva después del entrenamiento. Aun así, el cuerpo cuenta con mecanismos para mantener la energía durante la actividad física. "En ayunas la glucosa suele mantenerse relativamente estable porque el hígado libera glucosa al torrente sanguíneo mediante glucogenólisis o gluconeogénesis para sostener la actividad muscular", subraya Grifols. ¿Y si entrenamos después de comer? Cuando entrenamos después de comer, el organismo dispone de más energía inmediata para realizar el esfuerzo. Por eso, desde el punto de vista del rendimiento deportivo, la nutricionista explica que "entrenar alimentado suele ser la estrategia más eficiente". Hacer ejercicio después de comer también puede ayudar a controlar los picos de glucosa que se producen tras ingerir alimentos, especialmente aquellos ricos en carbohidratos. "Desde una perspectiva metabólica, la actividad física después de las comidas puede ser una herramienta muy interesante para mejorar el control glucémico", señala la experta. Cuando entrenamos después de comer, los músculos utilizan mejor esa glucosa que hay en la sangre, incluso sin depender de la insulina. Además, no es necesario realizar un entrenamiento intenso para notar este efecto. Grifols asegura que incluso una caminata suave de diez o quince minutos después de comer puede ayudar a mejorar la captación de glucosa por parte del músculo y reducir la respuesta glucémica. La experta en nutrición recuerda también que, en personas sanas, el propio organismo regula de forma natural las subidas y bajadas de glucosa en sangre. Por eso insiste en que no hay que alarmarse ante cambios que forman parte del funcionamiento normal del metabolismo.

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