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Antes camareros y ahora grandes estrellas: así son Hudson Williams y Connor Storrie, los protagonistas de 'Más que rivales'

2026-02-05 - 10:05

Cómo ha de ser un fenómeno literario para que incluso un alcalde, ni más ni menos que el flamante nuevo inquilino del ayuntamiento de Nueva York, Zohran Mamdani, pidiera a sus ciudadanos, en mitad de un temporal de nieve a finales de enero, que se quedasen seguros en sus casas, pero que antes se hiciesen con la saga titulada Game Changers en cualquier librería o biblioteca, para entretenerse leyendo. La respuesta es fácil, habida cuenta de que se agotaron las existencias... Y del enorme éxito de su traslación a las pantallas. Porque este pasado jueves 5 de febrero se ha estrenado en España, de la mano de Movistar Plus, Más que rivales (o Heated Rivalry, en su título original), la serie que ha adaptado los aclamados bestsellers de Rachel Reid y que ya cuenta a sus fans por millones, siendo un éxito rotundo en Estados Unidos y Australia. Creada por el guionista Jacob Tierney, registró más de 324 millones de minutos de visionado totales solo en su semana de estreno. Porque quizá hasta ahora a nadie se le había pasado por la cabeza explorar un amor homosexual en el deporte masculino de alto nivel en formato de drama romántico. Fue Reid, escritora canadiense de 45 años quien, en 2018, se preguntó que hubiera pasado si dos leyendas del hockey profesional sobre hielo, el gran deporte nacional de su país, Sidney Crosby y Alexander Ovechkin, de personalidades contrapuestas y una rivalidad tal que estaban en las portadas de los periódicos debido a sus enfrentamientos entre 2008 y 2017, se hubiesen enamorado. Y ahí entran Hudson Williams y Connor Storrie, de 24 y 25 años, respectivamente, si bien ambos cumplen años este mismo febrero. Ellos interpretan a Shane Hollander e Ilya Rozanov, trasuntos de Crosby y Ovechkin, las dos estrellas del hockey que comienzan una tormentosa y difícil relación amorosa en mitad de los enfrentamientos de sus respectivos equipos, sobre todo por ser homosexual en un ambiente tan opresivo como el deporte masculino profesional, en lo que ha sido la sorpresa televisiva de la temporada desde su estreno en noviembre en plataformas como Crave o HBO. Y, curiosamente, las vidas de ambos también tienen algo de esa idea hollywoodiense sobre cómo alcanzar al éxito. Williams, nacido en Kamloops, en la Columbia Británica de Canadá, ha dado uno de esos saltos de gigante en apenas unos meses. Hasta que resultó elegido en el casting previo al rodaje, había trabajado de forma esporádica en producciones de muy bajo presupuesto e incluso en cortometrajes que él mismo dirigía. Sin embargo, para ganar dinero curraba como camarero sirviendo mesas en un local de una conocida franquicia norteamericana, The old spaghetti factory. Wi­lliams había decidido mudarse tras el instituto a Vancouver para cursar la carrera de Artes Cinematográficas. De ahí es como había conseguido aparecer en alguna serie más conocida, como Tracker, pero siempre de forma episódica. Ahora, como explican desde La Vanguardia, le comparan físicamente con Keanu Reeves. Quizá por su familia, dado que su padre es de ascendencia británica y neerlandesa y su madre es coreana. De hecho, ha admitido en una entrevista que su progenitora pensaba que eso le cerraría muchas puertas. Y ha sido al contrario, porque en su caso era exactamente lo que buscaban, además de que desde la adolescencia practica danza música y teatro y estuvo en el equipo de baloncesto de su instituto. Pero algo que tiene en común con su partenaire en la ficción es que nunca había jugado al hockey, aunque el caso de Connor Storrie es bastante diferente. Porque él, natural de Texas, resultará un rostro conocido para quienes hayan visto Joker: Folie à Deux, dado que tenía un papel menor, aunque muy importante, como recluso, que tuvo que mantener en silencio durante dos años debido a la confidencialidad que había firmado con la productora. Ello no quita, como explicó en el programa de Seth Meyers, que no haya conocido lo que es no saber si será posible o no descollar en la interpretación. "He trabajado en restaurantes durante muchos años, literalmente hasta que conseguí hacer este casting. Si la serie no salía bien, ya estaba mentalizado para buscar un nuevo trabajo en los siguientes meses. Por eso, el simple hecho de poder actuar y que me paguen por ello, y tener el dinero y los medios para hacer mis propias cosas­, lo es todo para mí", aseguró. Gimnasta desde pequeño, asistió a una escuela de interpretación en cuanto sitió la vocación, por lo que tras terminar los estudios se trasladó a Los Ángeles para acudir a audiciones mientras seguía formándose en clases de improvisación, como con el grupo The Groundlings, del que sigue enorgulleciéndose. Su química con Williams es tal que los seguidores ya han comenzado a elucubrar en redes si su amor ha traspasado la pantalla y hasta se ha intentado saber la orientación sexual y las vidas privadas de los actores. Sin embargo, varios responsables de la serie y otros usuarios han afeado esta intromisión en la privacidad de los intérpretes, afirmando que esas fantasías y ese acoso por redes significa que no han aprendido nada de la serie y que, por tanto, no son mejores que quienes impiden con su cerrazón que en el deporte masculino profesional no se pueda hablar libremente de homosexualidad.

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