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Anticipación y tecnología: claves para cuidar el agua del futuro

2026-03-22 - 07:40

El pasado 1 de octubre comenzó el nuevo año hidrológico en España. Desde entonces y hasta el 10 de febrero, las precipitaciones acumuladas alcanzaron los 426 l/m2, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Esta cifra se sitúa un 38% por encima del valor habitual para estas fechas, según informa la propia AEMET. No obstante, el crecimiento de la población mundial y de la demanda de alimentos hará que la necesidad de recursos hídricos aumente entre un 20% y un 30% de aquí a 2050, según Naciones Unidas. Así, pese a la abundancia de lluvias, garantizar que toda la población disponga de agua potable sigue siendo un reto prioritario. Para lograrlo, sería necesario avanzar a un ritmo cuatro veces superior al actual, de acuerdo con Naciones Unidas. "La anticipación es clave para una gestión eficiente. Gracias a herramientas digitales y modelos predictivos, podemos anticipar escenarios climáticos y actuar en consecuencia: retener agua cuando se prevé sequía, liberar capacidad ante lluvias intensas, optimizar la distribución según la demanda o incluso simular escenarios futuros para orientar inversiones a corto, medio y largo plazo", indican desde Veolia, referente mundial de la transformación ecológica. Almacenar y regenerar España cuenta con más de 350 embalses con una capacidad de 54.000 hm3, equivalente al 50% del caudal fluvial, según Fundación Aquae. Aprovechar las lluvias no significa almacenar sin límites, sino gestionar de manera eficiente los recursos existentes, manteniendo los trasvases actuales y utilizando inteligentemente las infraestructuras disponibles. Las desaladoras también son fundamentales y requieren mantenimiento y modernización. España cuenta con 900 en funcionamiento que producen 4.500 millones de litros diarios, siendo el primer país de Europa en capacidad instalada, según el Ministerio de Transición Ecológica. Como señala Veolia: "La desalinización es clave para asegurar un suministro continuo ante el cambio climático y el incremento de la demanda, especialmente en zonas costeras turísticas". La reutilización de aguas residuales completa la gestión sostenible del agua, con un uso medio del 7% al 13% en España, según la AEDyR, destinado a limpieza urbana, riego o industrias. Veolia destaca que "la combinación de conocimiento experto, infraestructuras preparadas y tecnologías avanzadas, como sensores IoT, big data e inteligencia artificial", permite "optimizar procesos, detectar fugas rápidamente y reducir el consumo energético asociado al ciclo integral del agua". Acciones en el día a día En el día a día también podemos proteger el agua con pequeños gestos. Desde el Canal de Isabel II recuerdan cerrar el grifo al enjabonarse, recoger el agua mientras esperamos a que se caliente y usar cisternas de doble descarga. En la cocina, conviene emplear electrodomésticos ECO, reparar fugas y ajustar ligeramente la llave de paso para reducir el caudal. Quienes tengan jardín deben regar evitando las horas más calurosas y ajustando el riego a las necesidades de las plantas. También es importante cuidar la posición de los aspersores, el caudal y la superficie que cubren. Por su parte, se recomienda instalar cubiertas solares en las piscinas para reducir la evaporación. Desde Veolia también recuerdan la importancia de "avanzar en un mejor uso del agua en los sectores agrícola, industrial y turístico", pues solo a través del trabajo conjunto conseguiremos salvar el planeta. Frenar el deshielo ante la crisis climática En un año como este, marcado por precipitaciones abundantes en gran parte del territorio español, resulta común interpretar estas lluvias como una señal positiva o incluso como una tregua frente a la crisis climática. Sin embargo, los expertos advierten de que estos episodios pueden estar precisamente relacionados de manera directa con el calentamiento global. El grosor del hielo ártico ha disminuido un 40% en los últimos 30 años, lo que se traduce en un aumento del nivel del mar y en alteraciones de los patrones climáticos del hemisferio norte, según Greenpeace. Si las temperaturas aumentan una media de 2°C a nivel global, los efectos más graves del cambio climático podrían comenzar a hacerse evidentes. Tal y como advierte la organización, el deshielo podría desencadenar episodios extremos, como inviernos más fríos con fuertes tormentas e inundaciones, y veranos marcados por olas de calor y sequías prolongadas. El deshielo, por tanto, no es un fenómeno lejano, sino un factor clave que influye directamente en el presente y el futuro climático del país.

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