Arbeloa revive a un muerto: «Ha sido inteligente»
2026-03-18 - 11:51
Cuando Clément Turpin sopló por última vez su silbato en el Etihad, además de mandar a casa a Pep, encumbró a Arbeloa. Pocas veces en la historia de la Champions el Madrid se había presentado a una eliminatoria con el viento tan en contra. Un equipo en descomposición, una plaga de lesiones alarmante, una afición enfurecida y la sensación general de fin de ciclo a todos los niveles. Un panorama que ha cambiado por completo en solo dos semanas, con Arbeloa como protagonista. El salmantino dirigió en Mánchester su sexto partido en Champions y su decimosexto como entrenador profesional. Un corto recorrido comparado con los más de 1.000 encuentros de Guardiola en los banquillos. Una diferencia gigante que también condicionaba la eliminatoria, pero lo hizo por el camino que nadie esperaba. Repaso táctico de Arbeloa en el Bernabéu y resistencia en el Etihad para acabar ganando los dos partidos. En apenas un mes, Arbeloa ha ganado, y eliminado, a Mourinho y a Guardiola, seguramente los dos mejores entrenadores de este siglo. Cuatro partidos y cuatro victorias. Y el Madrid en cuartos de la Champions. A ver quién se atreve ahora a no pensar en la Decimosexta. «Me queda mucho por aprender, pero no creo que haya hecho en esta eliminatoria nada diferente a lo que he hecho en estos dos meses. Lo que sí podría es escribir un libro de este proceso», dijo Arbeloa en la sala de prensa del Etihad. Pausado, con felicidad comedida y los pies en el suelo, sabe que el Madrid no celebra clasificaciones, sino títulos, pero es evidente que esta eliminatoria ante el City no ha sido una eliminatoria más. Si el equipo llevaba dos años dejando dudas, sobre todo de su compromiso, Arbeloa también generaba desconfianza por su inexperiencia como entrenador profesional y sus extrañas decisiones durante las primeras semanas. Un contexto al que le ha dado la vuelta por completo desde la derrota ante el Getafe, en la que el equipo tocó fondo: «Ha sido inteligente», dicen fuentes del vestuario a este periódico. «Me ha causado una buena impresión Arbeloa. Tendrá una larga carrera», reflexionó Guardiola tras la eliminación. Si en la previa del partido de ida marcó distancia con Álvaro, asegurando que él solo daba consejos a sus amigos y que no le conocía como entrenador, tras la vuelta no tuvo más remedio que piropearle. La L en la espalda que lleva Arbeloa no fue óbice para pasar por encima de un Pep que suma su cuarta eliminación contra el Madrid en los últimos cinco años. Cinco en total, si se cuenta la que le infligió el equipo blanco en 2014, cuando dirigía al Bayern. Esta resurrección del Madrid comandada por Arbeloa la ha edificado el joven entrenador en dos pilares: recuperar a Vinicius y Valverde , los grandes señalados por Xabi, y activar la unidad B, esa que tanto éxito le dio a Zidane en la temporada 16-17. Ninguna de las dos era tarea sencilla. Brasileño y uruguayo no congeniaron nunca con el tolosarra, y esa falta de sintonía acabó por costarle el mando del vestuario. Y el puesto. Una falta de feeling que no iba a ser, ni será, la tumba de Arbeloa. Álvaro ha tenido la inteligencia para saber qué le sucedió a su amigo por su falta de cariño con algunas vacas sagradas del vestuario, y esa tenía que ser su primera misión: ganarse la confianza del vestuario y hacer sentirse cómodos a los jugadores. Era la única receta para que se pusieran de su lado antes de hacerles entender que, sin una mentalidad colectiva, no había buen rollo que condujera a la pelea por los títulos. Como tampoco había opciones de aspirar a la Liga y en la Champions sin una unidad B que elevara el nivel de la plantilla y que sumara en un estado de necesidad como el que ha vivido el Madrid en las últimas semanas. La eliminatoria contra el City, como la 'final' de Vigo o el encuentro ante el Elche, la ha jugado el Madrid con casi la mitad de la plantilla en la enfermería o sancionada. Ausencias de peso, como las de Mbappé, Bellingham o Militao, pero ha sido justo en esa gestión de la escasez cuando ha salido la mejor versión del equipo. De todos. Lunin, Fran García, Asencio, Mendy, Brahim y una ilusionante dosis de cantera comandada por Thiago Pitarch le han dado al Madrid, de repente, un fondo de armario que parecía una utopía semanas atrás. Jugadores que suman a la causa de Arbeloa, ahora que el equipo blanco entra en los dos últimos meses de la temporada con la ilusión de un doblete. Quién lo iba a decir. Mérito absoluto de Arbeloa, que ha resucitado un muerto.