TheSpaineTime

Argentina, a 50 años de la barbarie

2026-03-22 - 07:30

Este martes 24 de marzo se conmemora 50 años de un golpe de Estado que conmocionó al mundo y provocó un gran baño de sangre en Argentina. La dictadura militar institucionalizó la represión, el secuestro, la tortura, la desaparición y desarrolló un plan represivo con la puesta en marcha de unos 500 campos de concentración. Uno de los delitos más aberrantes fue la sustracción de unos 500 bebés que nacieron en cautividad y fueron entregados y vendidos a otras familias, algunas cómplices con el régimen militar, con la complicidad de jueces y funcionarios públicos. Sólo se han podido encontrar unos 130. Medio siglo después de la barbarie aún no se sabe cuántas víctimas hubo bajo la dictadura que duró siete años. Los militares nunca han permitido que se abriesen sus archivos secretos. Argentina sí avanzó mucho en comparación con otros países del llamado Cono Sur de América Latina que también sufrieron brutales dictaduras, en la realización de unos 300 juicios contra más de 1.200 implicados en la violencia, siendo el más conocido y un hito histórico el iniciado el 22 de abril de 1985 contra las tres juntas militares, con condenas de reclusión perpetua para algunos generales y almirantes. Los juicios demostraron un "plan sistemático de desaparición, tortura y exterminio", que se dio "en el marco de un genocidio". La mayoría de los desaparecidos fueron lanzados al Río de la Plata o al Océano Atlántico en los llamados "vuelos de la muerte", en algunos casos vivos y drogados, después de ser torturados durante semanas y meses. La lucha de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, organizaciones creadas en 1977 un año después del golpe militar, y el trabajo del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense, que se fundó en 1984, no han sido suficientes para aclarar el número exacto de víctimas totales de siete años infernales. La Comisión Nacional sobre la Desaparición Forzosa, creada el 15 de diciembre de 1983, durante el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, presentó el informe Nunca Más, con un total de 8.961 desaparecidos. Otras miles de denuncias fueron recogidas posteriormente por la Secretaría de Derechos Humanos, elevando el número a 13.000. Grupos de familiares y el Servicio de Justicia y Paz siempre han hablado de 30.000 desaparecidos. Informes de inteligencia estadounidenses estimaron en 1978, en pleno apogeo de la violencia militar, que el número de desaparecidos podían rondar los 22.000. Unos sesenta desaparecidos nacieron en España y otros 600 son descendientes de españoles. La práctica de la desaparición forzosa empezó en Argentina antes del golpe militar. Se creen que hay desaparecidos desde 1969. Algunas decenas de argentinos fueron víctimas del llamado Plan Cóndor, creado el 25 de noviembre de 1975 por los máximos responsables de inteligencia militar de Chile, Argentina (gobernada entonces por Isabel Martínez de Perón), Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay bajo asesoramiento de la CIA estadounidense durante el gobierno de Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger. Estos comandos de exterminio, que actuaban de forma clandestina, ejercieron el terrorismo de Estado y estuvieron implicados en centenares de desapariciones de opositores en todos estos países. Durante la dictadura argentina, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) se convirtió en un gran centro de detención, tortura y exterminio por el que pasaron unas 5.000 personas. En el Casino de Oficiales funcionó una maternidad clandestina donde dieron a luz las detenidas. Otro centro clandestino importante fue El Olimpo, lugar de internamiento de unos 500 prisioneros durante los seis meses que duró su actividad criminal. Sólo sobrevivió un diez por ciento. En junio de 2000, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires aprobó por unanimidad la Ley 393 por la que se revocaba la cesión de la ESMA a los militares. Cuatro años después, los edificios se destinaron a la instalación del denominado Espacio para la Memoria y la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. Desde 2007 se puede visitar como un lugar de la memoria del horror y sirve como lugar de estudio sobre las consecuencias de la violencia. La búsqueda de los desaparecidos sigue siendo un tema irresoluble a pesar de que ha pasado medio siglo y se ha reconvertido en una obsesión para los familiares que han tenido que luchar contra la estrategia del olvido. Se puede decir que la desaparición es aún más cruel que la muerte. Durante décadas los familiares revisan documentos, visitan antiguos centros de detención, cavan en supuestas fosas comunes, buscan a abogados dispuestos a enfrentarse al silencio judicial, presentan querellas criminales, presionan a los jueces. El compromiso es tan intenso que acaba por sacrificarse la vida personal. La búsqueda ha provocado serias divergencias con otros familiares y ha puesto fin a muchos matrimonios. El Equipo de Antropología Forense ha localizado 1.647 restos de desaparecidos y ha identificado a 838 personas, poco más de la mitad. El resto está guardado en cajas de cartón (muy buen aislante contra la humedad) a la espera de recopilar la información genética y antropológica que les permita llevar a cabo las identificaciones. En 2007 se lanzó una campaña de recogida de sangre con el objetivo de identificar unos 800 restos humanos. "Si tienes un familiar víctima de la desaparición forzada, una simple muestra de sangre puede ayudar a identificarlo", afirmaba un anuncio televisivo. En pocos meses se recibieron miles de llamadas telefónicas. El resultado fue nulo en muchos caos porque una mayoría de los desaparecidos yacen en el fondo del mar para siempre y nunca serán encontrados.

Share this post: