Arturo Béjar, exdirectivo que testificó en contra de Meta: «Instagram enseña vídeos de tus hijos a pedófilos»
2026-03-28 - 03:50
Han pasado más de 15 años, pero el ingeniero Arturo Béjar todavía recuerda perfectamente su primera etapa como trabajador de Facebook . Corría el año 2009, y aunque la red social ya prometía cambiar radicalmente la forma en la que nos comunicamos, el ambiente era positivo. «Imperaba el idealismo, aspirábamos a conectar a la gente con sus familiares y amigos. Sin embargo, viéndolo con retrospectiva, ya había cosas que no estaban bien», explica en conversación con ABC. Recuerda que en su primera semana le dijeron que el mensaje de recordatorio de los cumpleaños era lo que mejor funcionaba para traer de vuelta a la gente a la red social: «Me acuerdo también de mi primera junta con Mark Zuckerberg . Yo le hablé de la seguridad de los menores. A la semana, mi jefe directo me llamó la atención y me dijo que a Mark no le había gustado nada lo que había dicho. Lo que quería oír eran datos. No le interesaba la seguridad por definición». Béjar dejó la compañía en 2015, pero decidió retornar como consultor en 2019 después de que su hija de 14 años comenzara a recibir insinuaciones de adultos y fotos de desnudos a través de Instagram. Esperaba ayudar a solucionar este tipo de problemas. Pero le fue imposible: « Entonces se hacía todo por competir con TikTok El único objetivo era lanzar el producto más agresivo para dominar el sector. No les interesaba investigar para poder proteger mejor a los menores y evitar problemas de adicción». Esta mala experiencia provocó que el ingeniero abandonase la sede de Menlo Park en 2021. Esta vez para siempre. Afirma que no siente ningún remordimiento por el tiempo que dedicó a que la tecnológica se convirtiera en el gigante que es. Si tiene alguna culpa, considera que la está expiando ahora, que dedica la mayor parte de su tiempo a alertar sobre los peligros de las redes. Su reciente testimonio ante jurado fue fundamental para que la tecnológica perdiese esta semana dos juicios históricos en Estados Unidos . El primero, en Nuevo México , donde fue encontrada culpable de facilitar la explotación sexual de menores en sus redes y condenada a pagar 375 millones de dólares. El segundo, en Los Ángeles . Allí se la condenó, junto a Google, a pagar 3 millones de dólares a una menor que afirma haberse vuelto adicta a las redes sociales por culpa del diseño de Instagram o YouTube. Meta está disconforme con el resultado de los dos casos y ya ha anunciado que piensa apelar. « La multa de 375 millones no le importa nada a la empresa . Podrían ser 1.000 y no pasaría nada. Lo importante es lo que puede ocurrir a partir de aquí», señala Béjar. El exdirectivo espera que estos juicios, «en los que se ha encontrado culpable a la empresa de poner en peligro a los niños y volverlos adictos», sean el primer paso para que Meta se vea forzada a cambiar radicalmente el funcionamiento de sus plataformas y, quizá, en el futuro, a abandonar prácticas potencialmente nocivas, como el 'scroll' infinito : «Cuando yo estaba ahí, los cambios que se producían solían ser producto del trabajo de las fiscalías, que la obligaban. Lo que espero ahora es que más fiscalías se atrevan a llevar a Meta a los tribunales». A pesar de ello, el ingeniero cree que con la dirección actual, encabezada por Zuckerberg, resultará complicado que la red social acometa cambios reales en el producto que eliminen los peligros para los jóvenes y se evite el riesgo de causar adicción. Si se quieren cambios reales, tiene claro que habrá que forzarlos . Durante su segunda etapa en Meta, Béjar desarrolló un botón para Instagram destinado a que el usuario lo pulsara cada vez que ve en pantalla algo que le molesta o que considera inapropiado. «Cuando se lo enseñé a Mosseri (jefe de Instagram) me dijo que si quería que Mark (Zuckerberg) aceptase la idea tenía que haber una recompensa para la empresa». Y el plan nunca llegó a buen puerto. Meta acabó apostando por las cuentas de adolescente : una suerte de control parental que, entre otras cosas, bloquea determinados contenidos inapropiados o los mensajes de adultos extraños. El exempleado publicó un estudio el pasado otoño, avalado por dos universidades estadounidenses, en el que señala que el sistema está roto. «Me di cuenta de que Instagram seguía facilitando la conexión de los usuarios menores con extraños. También vi que los filtros no funcionaban, y que si un niño empezaba a buscar contenido relacionado con el suicidio o el sexo lo podía encontrar». La empresa tachó los resultados de Béjar de erróneos y lo acusó de «tergiversar» su trabajo: «Siempre hacen lo mismo, cuando un estudio les deja en mal lugar solo dicen que es falso en lugar de reconocer su responsabilidad y apostar por arreglar las cosas». En su opinión, para solucionarlas, Instagram tendría que cambiar por completo, porque «el producto está mal hecho»: «Es muy fácil verlo. Una niña que sube un vídeo a Instagram en el que se le ve el ombligo se da cuenta de que recibe 500.000 visualizaciones en lugar de 200. El algoritmo es el que hace eso, te enseña a exponerte para tener visualización. Es el que está haciendo que los vídeos de tu hija los pueda ver un pedófilo. Se los están enseñando. Y si pudo encontrar a una niña, el pederasta ya sabe que va a poder encontrar a 1.000 dentro de la aplicación». Consultado sobre los consejos que le daría a un padre cuyos hijos menores tengan cuenta en Instagram, el ingeniero subraya la importancia de que estos se sientan «seguros de compartir cualquier problema que experimenten en su interior»: «Debemos ayudarles a navegar estas aguas tan turbulentas y la mejor manera de hacerlo es a través de la escucha». Pero si los menores no están todavía dentro, mejor: «En ese caso intenta que aguanten todo lo posible antes de hacerse la cuenta». También hace un llamamiento a los gobiernos para que suban la edad mínima de acceso, algo que en España ya se está barajando.