Así ayudan los probióticos y prebióticos a la salud intestinal de nuestros perros y gatos
2026-02-15 - 08:55
Los problemas intestinales forman parte del día a día de muchos hogares con perros y gatos. Cambios bruscos de rutina, episodios de estrés o variaciones repentinas en la alimentación pueden alterar con facilidad el equilibrio digestivo de los animales y desencadenar diarreas u otras molestias intestinales. Ante este escenario, los probióticos se han convertido en una herramienta cada vez más presente en la conversación veterinaria. Pero ¿qué son exactamente y cuándo pueden resultar útiles? Laura González, veterinaria y divulgadora a través del canal de YouTube Tu Veterinaria, explica que existen situaciones en las que estos complementos pueden marcar la diferencia. "Hay situaciones como diarreas profusas que no están relacionadas con patologías concretas, como una gastroenteritis, donde nuestros animales de compañía pueden beneficiarse mucho de la administración de probióticos", asegura. El papel de los probióticos en la salud digestiva Para comprender el papel de los probióticos en la salud digestiva de nuestros compañeros de cuatro patas, primero es necesario entender qué es la flora intestinal. "Se trata de un conjunto de microorganismos o microbioma que están presentes de forma natural en el intestino de nuestros perros y gatos", explica González. Estos microorganismos no solo están ahí de forma pasiva, sino que cumplen una función esencial. "Son buenos y hacen una función muy importante que consiste en mantener la barrera del intestino en perfectas condiciones", añade la experta. La veterinaria subraya que estas bacterias beneficiosas trabajan en equilibrio con el organismo del animal. Cuando ese balance se rompe, los problemas aparecen. "Trabajan de forma simbiótica con el cuerpo de nuestro perro o gato y, si hay alguna alteración, como por ejemplo, cuando les administramos antibióticos por un largo periodo de tiempo, se pueden morir algunas de estas bacterias y producirse una colonización de bacterias perjudiciales, lo que produce diarreas", detalla. Si hay alguna alteración en la flora intestinal, puede producirse una colonización de bacterias perjudiciales Es en este contexto cuando los probióticos cobran especial relevancia. González los define con precisión: "Son microorganismos (tanto levaduras, como bacterias) que si se aportan en cantidades adecuadas en la dieta pueden dar grandes beneficios para la salud, no solo intestinal, sino también de la piel y del tracto urinario". En el ámbito digestivo, su acción es clave. "Concretamente, a nivel del intestino, los probióticos ejercen funciones como, por ejemplo, proteger la barrera intestinal, impidiendo que las bacterias pasen al sistema orgánico (dentro de la sangre) y, también, ayuda a la absorción de nutrientes", agrega González. Además, estos microorganismos beneficiosos actúan como un escudo frente a patógenos. Según explica la experta, los probióticos "compiten por los nutrientes con las bacterias que son nocivas, con lo que crean un ambiente nocivo para que éstas no colonicen el intestino y beneficiando que las bacterias buenas se mantengan en niveles más elevados". Por ello, "especialmente los animales con problemas digestivos recurrentes, como los que padecen inflamación intestinal o aquellos propensos a las diarreas, se pueden ver muy beneficiados de los probióticos". Probióticos comerciales y naturales A la hora de elegirlos, González advierte de algunos errores habituales. Existen probióticos comerciales y naturales, pero no todos los alimentos que prometen mejorar la digestión los contienen realmente. Hay piensos que se venden "patrocinando que mejora la funcionalidad digestiva, lo cual es cierto, pero esto no significa que lleven probióticos", advierte. De hecho, "en pienso seco es muy raro que tengan porque al ser microorganismos vivos mueren en el proceso de elaboración del pienso, que se hace a temperaturas muy altas". Por eso, aclara, "nosotros podemos suplementarlos con productos determinados para que éstos no mueran". La veterinaria también insiste en no confundir probióticos con prebióticos. Estos últimos no son bacterias vivas, sino "un sustrato alimenticio del que se alimentan los probióticos". En el mercado existen fórmulas combinadas que pueden resultar especialmente interesantes. "Hay algunos productos que más que probióticos son simbióticos, es decir, contienen la parte probiótico y prebiótica, lo mejor que podemos aportarle a nuestro perro", explica. "También hay productos en el mercado que añaden enzimas digestivas". Entre las opciones naturales, González menciona el kéfir, definido como "gránulos fermentados con microorganismos dentro que son muy beneficiosos para el intestino". Puede encontrarse "en dos formatos: el de agua y el de leche". Hay algunos productos que contienen la parte probiótico y prebiótica, lo mejor que podemos aportarle a nuestro perro No obstante, matiza que el de leche, aunque aporta ventajas, también tiene inconvenientes. "Este último tiene la ventaja de que también le estamos proporcionando el prebiótico; pero la desventaja de que tiene lactosa a la que la gran mayoría de perros y gatos son intolerantes". En cuanto a los productos comerciales, la veterinaria destaca algunos nombres propios. Considera que funcionan bien los probióticos Fortiflora, de Purina, que se presentan en sobres individuales. "Están fabricados por un proceso de microencapsulación que asegura que llegan vivos al intestino de nuestros perros", comenta. Otra alternativa son los Pro-enteric, en formato pasta. "Su diferencia con el Fortiflora es que cuentan también con parte prebiótica", señala. "Además, tiene dos sustancias más, el caolín (que absorbe los microorganismos nocivos para que no lo haga la mucosa intestinal) y la pectina (que ayuda a que las heces no sean líquidas)". Cuidar la salud intestinal de perros y gatos no solo ayuda a evitar episodios de diarrea, sino que influye directamente en su bienestar general. En este sentido, los probióticos, bien utilizados y bajo criterio veterinario, se consolidan como un aliado cada vez más valorado en la salud de los animales de compañía.