Así es Chipre, la isla mediterránea donde Europa se encuentra con Oriente Medio
2026-03-04 - 12:13
En el extremo oriental del Mediterráneo, donde Europa casi se funde con Oriente Medio, se alza la isla de Chipre con una esencia tan compleja como atrayente. Sus paisajes están marcados por playas de aguas turquesas, montañas cubiertas de viñedos y yacimientos arqueológicos que narran el paso de griegos, romanos y otomanos. Este territorio donde sol brilla más de 300 días al año nos invita a hacer un viaje a través de una identidad que mira tanto al Viejo Continente como a Asia. Desde 1974 y tras una invasión por parte de Turquía, la isla quedó dividida entre la parte sur, donde viven los grecochipriotas, y la parte norte, donde encontraremos una minoría turcochipriota. Y en medio, la llamada "línea verde", administrada por la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz. Nicosia, Limassol y Larnaka Nicosia, la capital de Chipre, se ubica en la frontera entre ambos territorios y se debate entre la historia y la modernidad, compuesta por una antigua ciudad rodeada por murallas venecianas y una metrópolis cosmopolita. La zona vieja alberga joyas como la Catedral de Santa Sofía, actual Mezquita Selimiye, a la que se suman otros edificios de gran importancia como Büyuk Han, la Catedral de San Juan, la Catedral de San Bernabé Apóstol y el Palacio Arzobispal. Por otro lado, la ciudad de Limassol es la cara más dinámica de la isla, una urbe abierta al mar donde las fiestas y las celebraciones, como el Carnaval o el Festival del Vino, conviven con playas relajantes en las que despejar la mente. Además, desde aquí podemos visitar el yacimiento de Kourion, una ciudad fundada por los griegos en el siglo IX a.C. La ciudad de Larnaka es otra parada imprescindible, donde debemos visitar la iglesia de San Lázaro, el el Paseo de las Palmeras o Foinikoudes, el Fuerte Medieval del siglo XIV, la Mezquita Djami Kebir y la Plaza Europa, que destaca por sus edificios de la época colonial británica. Y por supuesto, no hay que olvidar darse un chapuzón en sus playas. Yacimientos, iglesias bizantinas y playas turquesas Uno de los lugares con mayor importancia histórica en Chipre es el yacimiento de Pafos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este fue un lugar de culto a las deidades de la fertilidad en la época prehelénica, un culto que luego pasó a Afrodita, nacida aquí según la mitología griega. A día de hoy, podemos contemplar vestigios de templos, villas, palacios, teatros, fortalezas, tumbas y bellísimos mosaicos. Por otro lado, merece la pena recorrer la región de Troodos, donde nos espera otro bien Patrimonio Mundial. En esta zona, además de hacer alguna ruta de senderismo y visitar pueblos vinícolas tradicionales, descubriremos iglesias y monasterios bizantinos decorados con impresionantes frescos de incalculable valor. Aquellos que busquen playas de aguas cristalinas y arena dorada, también las encontrarán en Chipre. La región de Ammochostos se extiende por a zona este de la isla y concentra alguna de las playas más espectaculares del país. Por ejemplo, destacan Agia Napa y Paralimni-Protaras, centros turísticos con idílicos arenales y una gran oferta hotelera y de ocio.