Así es el centro que coordina rescates en el Atlántico: "Todo puede complicarse en segundos"
2026-01-31 - 07:15
Aunque estemos pisando tierra firme, nuestra mirada apunta al extenso océano Atlántico desde un punto al que podríamos llamar los ojos que todo lo ven. Desde el Centro de Salvamento Marítimo de Santa Cruz de Tenerife conocemos de primera mano la labor de quienes vigilan el mar para protegernos cuando algo puede torcerse en alta mar. La sala desde la que operan, con amplios ventanales para no perder detalle, tiene sus paredes decoradas con títulos de los oficiales que trabajan allí, gorras de trabajo, dibujos, maquetas y, sobre todo, mapas. Una cantidad ingente de mapas. Nuestra guía durante la mañana es María Dolores Septién, jefa del Centro de Coordinación de Savamento de Santa Cruz. Ella nos explica en detalle las principales tareas de las que se encargan, que van mucho más allá de la función más conocida: la atención de emergencias. Además de coordinar rescates, desde aquí protegen el medio marino a través de su programa de lucha contra la contaminación y supervisan la seguridad y el tráfico marítimo. Para hacernos una idea del volumen de trabajo de Salvamento Marítimo a nivel nacional, basta con observar el mapa que nos muestra Septién durante el reportaje: "El área de responsabilidad de Salvamento Marítimo abarca 1.500.000 kilómetros cuadrados de mar; tres veces el tamaño de España", explica. Paralelamente, la zona SAR (Searcha and Rescue) se divide en cuatro áreas: Atlántico, Estrecho, Mediterráneo y Canarias. Su compañero Domingo García Padrón, controlador de Tráfico Marítimo y coordinador de emergencias marítimas, apenas despega la mirada de las pantallas mientras se lleva a cabo esta entrevista, Atiende en tiempo real las consultas de varios barcos que navegan en ese momento y nos explica cómo funcionan los sistemas de identificación obligatorios en las embarcaciones. "Los barcos cuentan con un Sistema de Identificación Automática (AIS), que les permite compartir su posición, rumbo y velocidad en tiempo real. Además, disponen del VTS, una herramienta con la que desde tierra supervisamos el tráfico marítimo para prevenir accidentes", señala. Llegan con las piernas entumecidas después de tantas horas sentados en el cayuco Al preguntar a Septién por las misiones en las que deben actuar a contrarreloj para salvar vidas, reconoce que uno de los momentos más críticos es el trasbordo de migrantes rescatados en alta mar, por la ansiedad y el nerviosismo de los pasajeros. "Llegan a venir hasta 300 personas en un mismo cayuco. Muchos están además con las piernas entumecidas tras horas sentados, sin poder moverse bien, lo aue complica aún más la operación" explica. "Ningún rescate es igual. A veces el más sencillo se te puede complicar en una milésima de segundo" Los trabajadores no duermen en la Salvamar, la embarcación que utilizan para rescates rápidos, pero viven cerca para que el tiempo de respuesta ante una alerta nunca supere los veinte minutos. Aunque en todas las operaciones la prioridad es salvar al mayor número posible de personas, no siempre es posible. Septién recuerda también a quienes desaparecen en el mar y el enorme vacío que afecta no solo a las familias, sino también a los profesionales que participaron en cada misión y lo intentaron todo para evitarlo. El trabajo de todos los profesionales de Salvamento Marítimo tiene un impacto directo no solo en la protección de vidas humanas, sino en la seguridad y ecosistema marítimo. Una labor silenciosa pero esencial, incluso cuando el resultado no es el deseado.