Así es el exigente proceso de selección para ser agentes del CNI: "No llevamos una doble vida, pero sí una vida discreta"
2026-02-16 - 05:45
Entablar una relación con un desconocido, recordar qué dos personas había a tu izquierda al salir de una cafetería o llegar desde un punto a otro de una ciudad. Esas son solo algunas pruebas que deben superar los aspirantes a ingresar en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el organismo encargado de velar por la seguridad nacional, muchas veces operando en la sombra. "No llevamos una doble vida, pero sí una vida discreta", asegura a 20minutos Javier, uno de los reclutadores. "Mi mujer, mi hija mayor y mis hermanos saben que trabajo para el CNI, pero mis amigos no saben exactamente a qué me dedico", pone como ejemplo. Este periódico fue testigo directo de un proceso de selección de personal del CNI, celebrado hace solo unos días en un lugar del centro de Madrid. Convocados a primera hora de la mañana, en grupos de 80 candidatos diarios, 400 aspirantes a espía desfilaron durante una semana por una amplia sala en la que podían informarse de los diferentes empleos ofertados por la inteligencia española mientras interactuaban con reclutadores y psicólogos. "Empezaron 2.000 candidatos, pero ya hicimos una primera criba y ahora quedan 400, que son los que han sido citados para este proceso. A lo largo de esta semana analizamos sus cualidades y destrezas para ver si sus perfiles son adecuados", explica Javier. "No es que el CNI esté falto de personal, sino que siempre estamos abiertos a incorporar talento", recalca. Dentro de ese talento tienen cabida perfiles de todo tipo, desde desarrolladores de software a traductores de farsi o, por supuesto, personas con cualidades para llevar a cabo operaciones de inteligencia y contrainteligencia, los clásicos espías de las películas. "En esta fase valoramos más las aptitudes blandas (soft skills) de los candidatos: discreción, personalidad, capacidad de trabajar en equipo, adaptación al cambio, lealtad o tolerancia a la presión, entre otras". A primera vista, la sala parece la de cualquier feria de empleo, con estands informativos, pantallas, charlas y conferencias, aunque desde el exterior nada permite intuir lo que se cuece dentro: la discreción es siempre una máxima para el CNI. Para entrar, todo el mundo debe dejar en una taquilla su teléfono móvil y pasar un estricto control de seguridad. "Muchos de los pretendientes que han venido se cogen vacaciones en sus trabajos o se inventan otras excusas para acudir a este proceso de selección. Todos han firmado un acuerdo de confidencialidad y no pueden decir que han estado en el CNI. Que hagan ese esfuerzo ya es un buen síntoma de lealtad", dice María, una de las organizadoras de este proceso. Mientras los candidatos recorren a su aire la sala y se interesan por los diferentes empleos, agentes del CNI los analizan y mantienen entrevistas técnicas con ellos. "En este momento del proceso preferimos buena gente, que gente buena. No nos sirve de nada un físico nuclear si vemos que es una persona muy indiscreta y que puede suponer un agujero de seguridad para el centro", señala Rubén, otro de los reclutadores. A lo largo de la jornada, los candidatos pasan por un "assessment center", donde se evalúan sus competencias y comportamientos en situaciones simuladas, mediante role plays en los que adoptan diferentes identidades o resolviendo acertijos como en una escape room. En uno de esos ejercicios, por ejemplo, cinco aspirantes reciben una foto cada uno, aparentemente inconexas, y deben ponerlas en conjunto para responder a una pregunta que también puede parecer incoherente: '¿dónde se va de vacaciones?'. "No hay ninguna respuesta correcta. Lo que valoramos es su capacidad de poner en común la información y extraer conclusiones, así como su forma de trabajar en equipo e interactuar con los demás ante un reto. La solución realmente no importa demasiado. Vemos sobre todo los extremos, quién destaca por arriba y quién por abajo", afirma Nuria, la psicóloga que dirige este programa. Otros ejercicios ponen a prueba la lógica, la creatividad, la gestión del tiempo o la persuasión de los pretendientes. También cualidades más prácticas como la capacidad de buscar información en internet. Quienes superen esta fase deben obtener "una habilitación de seguridad" que certifica que esa persona es confiable para manejar información clasificada. Para ello, los aspirantes firman una declaración en la que aceptan que el CNI indague en su privacidad. "Se pueden analizar sus redes sociales, movimientos bancarios o relaciones personales. Aspectos que seguramente no se podrían analizar cuando se aplica para un trabajo normal. A muchos candidatos se les hace un seguimiento y si la evaluación de seguridad no es positiva, se descartan", dice Rubén, subrayando que esos filtros no solo ayudan a evaluar la discreción de los aspirantes, sino que pueden evitar que un espía se cuele en el CNI, ya que puede darse el caso de que agentes de inteligencia extranjeros se presenten como falsos aspirantes: "Si se detecta cualquier anomalía y existen sospechas sobre la fiabilidad de un postulante, se descarta inmediatamente". Cursos de formación de un mínimo de 4 meses Una vez lograda la habilitación de seguridad, los elegidos "son citados para una entrevista personal más en profundidad" y, si son declarados aptos, pasarán un reconocimiento médico antes de comenzar un curso de formación. "La duración de estos cursos depende mucho de cada puesto, pero todos duran un mínimo de cuatro meses y los candidatos pueden abandonarlo en cualquier momento si así lo deciden", cuenta Javier. "Durante esa fase de formación, los futuros agentes se van integrando en el centro y nosotros en ellos. Al final del proceso, los conocemos mejor que sus propios padres", subraya. Dependiendo de cada empleo, los reclutas reciben entrenamientos personalizados, como manejo de armas si van a realizar labores de seguridad, y también ejecutan misiones ficticias. "Parte del entrenamiento puede consistir en entablar relación con un desconocido elegido al azar en la calle. Agentes del CNI observan desde la distancia todo el proceso y estudian cómo el aspirante se va ganando la confianza de esa persona durante días", cuenta el reclutador. "También valoramos capacidades como la memoria visual. Por ejemplo, otra prueba consiste en pedirle a un candidato que acaba de salir de una cafetería, que recuerde a las dos personas que tuvo sentadas a su izquierda o que describa con el máximo detalle a cinco personas cualesquiera que hubiera en el interior", añade. La orientación también es necesaria para determinados puestos: "Les pedimos llegar a un punto concreto de una ciudad como Madrid y observamos cómo se mueven y se orientan, la ruta elegida o los medios utilizados. También pueden dibujar un plano. En general, son pruebas sencillas para una persona que tiene las cualidades adecuadas". "La capacidad de trabajar bajo presión es otra de las virtudes que se ponen a prueba. Les encomendamos un gran número de tareas a la vez y observamos cómo se desenvuelven ante esa avalancha, qué cometidos priorizan o cómo se organizan", dice Rubén, recordando que un agente del CNI tiene que estar siempre disponible: "La mayoría van a tener una jornada laboral normal como cualquier otro trabajador, pero todos deben ser conscientes de que si forman parte del CNI, tienen que estar dispuestos a presentarse en su puesto de trabajo en cualquier momento en caso de ser requeridos". Los sueldos varían mucho dependiendo del puesto y la responsabilidad, pero suelen rondar entre los 35.000 y los 55.000 euros. "Nadie entra en el CNI para hacerse rico. El sueldo es importante, pero no es el factor determinante. Entramos porque tenemos el deseo de hacer algo especial por nuestro país y por sus ciudadanos. Es una forma de vida", explica Javier. De hecho, el trabajo puede parecer ingrato porque en muchas ocasiones pasa desapercibido para el común de los mortales: "Desde el CNI hemos ayudado a desarticular muchas células yihadistas. La mayoría son operaciones secretas que ni siquiera llegan a salir en los medios de comunicación. La vigilancia que hacemos es permanente". Actualmente, un 76% de la plantilla del CNI es personal civil, mientras que un 18% es militar y un 5% pertenece a los cuerpos de policía. El dibujo es muy diferente al que existía en los primeros años de la democracia, cuando la mayoría del personal del entonces llamado CESID eran militares. Además, en los últimos años el CNI ha abierto sus procesos de selección a todos los ciudadanos, que pueden enviar el currículum a través de su web www.cni.es, independientemente de la experiencia profesional o nivel de estudios. Los únicos requisitos son ser mayor de edad, tener nacionalidad española, no estar inhabilitado para el ejercicio de funciones públicas ni tener enfermedades o defectos físicos que incapaciten para el ejercicio de las funciones requeridas. "Nos interesan todo tipo de perfiles profesionales y titulaciones. Cualquier persona que tenga un talento, capacidades o habilidades especiales puede servir para el CNI, así que desde aquí animo a toda persona que crea que puede aportar algo a su país, a que envíe su currículum a través de nuestra web. El Centro lo analizará y, si considera que esa persona puede ser válida para un determinado puesto, se pondrá en contacto con él", concluye Javier. Por razones de seguridad y normativa del CNI, todos los nombres que aparecen en este artículo son ficticios y en las fotos tomadas para ilustrarlo no se identifica a ninguna persona.