Así es el pastor holandés, el versátil perro de campo que combina inteligencia y belleza
2026-03-01 - 10:03
El pastor holandés es uno de los nueve perros autóctonos reconocidos en Países Bajos y forma parte del grupo de razas rurales tradicionales del país. Su origen se sitúa en el entorno agrícola neerlandés del siglo XIX, donde acompañaba a los pastores y granjeros en un contexto de economía eminentemente agropecuaria. A diferencia de otras razas creadas con fines muy concretos, el pastor holandés nació como un trabajador polivalente. Custodiaba rebaños de ovejas manteniéndolos alejados de los cultivos, patrullaba los límites de las propiedades y caminos, acompañaba los traslados a mercados y puertos y, ya en la granja, mantenía a las gallinas controladas, ayudaba a llevar el ganado cada día a la cuadra para el ordeño e incluso tiraba del carro lechero. También vigilaba la propiedad y alertaba ante intrusos. Esa multiplicidad de tareas explica el carácter que aún hoy define a la raza. Junto con el pastor alemán y el pastor belga, las tres razas descienden de los antiguos perros pastores europeos que se cruzaban entre sí antes de que existieran estándares cerrados. De hecho, durante mucho tiempo la principal diferencia entre ellos fue el color del manto. El primer estándar oficial del pastor holandés se redactó en 1898, aunque el libro genealógico no se cerró definitivamente hasta 1971. El declive de los grandes rebaños en Países Bajos, especialmente a partir de la transformación agrícola del siglo XX, dejó a la raza sin su función principal. Tras la Segunda Guerra Mundial estuvo cerca de desaparecer ya que la cría se interrumpió y muchos ejemplares fueron utilizados con fines militares. Su supervivencia se debe a criadores que buscaron ejemplares todavía presentes en las zonas rurales para reconstruir la población. Hoy sigue considerándose una raza poco numerosa incluso en su país de origen. Del pastoreo al trabajo especializado La versatilidad que había sido esencial en el campo permitió al pastor holandés adaptarse cuando el pastoreo tradicional perdió peso. A comienzos del siglo XX empezó a destacar en funciones de obediencia y pronto encontró espacio como perro policía, de búsqueda y rescate y en disciplinas deportivas como el IPG, el agility y el rastreo. El estándar admite tres variedades de longitud de pelo, corto, largo y duro, pero con un único patrón de color: el atigrado, ya sea dorado (desde arena claro hasta castaño rojizo) o plateado. Se prefiere la máscara negra y se considera indeseable un exceso de negro que oculte el atigrado. Carácter, convivencia y necesidades reales El pastor holandés es un perro de un único guía, siempre alerta y con un marcado sentido de la independencia. Tiene un temperamento genuinamente pastor con capacidad para tomar decisiones autónomas, sensibilidad al liderazgo y disposición a colaborar. Es un perro activo, con un nivel alto de energía y enorme capacidad de aprendizaje. Esa facilidad para asimilar órdenes implica también que puede aburrirse con rapidez si no recibe estimulación mental suficiente. La falta de actividad no suele traducirse en apatía, sino en conductas problemáticas derivadas del exceso de energía. No es una raza adecuada para personas sedentarias ni para quienes buscan un perro exclusivamente faldero. En el entorno familiar puede integrarse bien siempre que se cubran sus necesidades físicas y cognitivas. Su instinto de vigilancia y su permanente estado de alerta requieren socialización temprana y educación respetuosa, constante y estructurada. Cuando se cría con criterios adecuados, puede ser un compañero equilibrado, pero no deja de ser, ante todo, un perro de trabajo. En materia de salud, se considera una raza relativamente robusta, mo obstante, existen controles obligatorios promovidos por los clubes de raza en Países Bajos. La entidad cinológica nacional exige pruebas de displasia de cadera y controles para goniodisplasia, una alteración ocular que puede predisponer al glaucoma. Quienes deseen ampliar información o contactar con criadores responsables pueden dirigirse al Nederlandse Herdershonden Club o a la Vereniging voor de Hollandse Herder en su país de origen. En España, el Club Español del Perro Pastor Holandés, reconocido por la Real Sociedad Canina de España, es el interlocutor oficial. Acudir a entidades que exijan pruebas de salud y cumplan reglamentos de cría es una garantía mínima de responsabilidad.