Así es la rutina de Bryan Johnson, el biohacker que gasta millones de dólares para no envejecer
2026-03-21 - 18:40
Todos tenemos numerosos objetivos que queremos conseguir. El archimillonario Bryan Johnson, empresario estadounidense, solo tiene uno: retrasar su muerte lo máximo posible. Este emprendedor tecnológico ha invertido millones de dólares intentando optimizar su salud y retrasar el envejecimiento. Ha acaparado titulares -y causado revuelo- por las decenas de suplementos que toma a diario, sus experimentos con terapias "antienvejecimiento" no probadas, incluyendo infusiones del plasma de su hijo, y su afirmación de ser la persona más sana del mundo. Sin ir más lejos, creó su propia marca de suplementación, Blueprint, con la intención de ayudar a los demás a ser más longevos también. Gracias a los rápidos avances en medicina e inteligencia artificial, Johnson cree que la muerte podría dejar de ser inevitable para los humanos algún día. "¿Podríamos ser la primera generación que no muera?", reflexiona. Según sus métricas autoinformadas, Johnson -de 48 años- afirma haber logrado el corazón de un hombre de 37 años, la piel de una persona de 28 y los pulmones de un atleta de 18 gracias a un equipo formado por alrededor de 30 personas que monitorizan cada uno de sus pasos. Rutina de Bryan Johnson contra el envejecimiento Mientras tanto, este hombre dedica horas al día a hacer ejercicio, seguir una estricta dieta vegana, dormir bien, someterse a terapia de luz roja y oxígeno, y controlar rigurosamente un gran número de indicadores de salud, desde la "edad biológica" de su corazón hasta la calidad de sus heces y la frecuencia de sus erecciones nocturnas. "Desde que me levanto hasta que me acuesto, toda mi vida gira en torno a este sistema", afirma Johnson. "Lo interesante es que mi equipo y yo hemos creado un protocolo basado en la ciencia y la medición que me cuida mejor de lo que puedo cuidarme yo solo". Bryan Johnson comienza su día de forma natural entre las 4:30 y las 6:00 de la mañana, sin usar despertador. Dejar que su cuerpo despierte de forma natural se alinea con su compromiso con la optimización del ritmo circadiano. Las mañanas tempranas le brindan la soledad que tanto valora para reflexionar y concentrarse. Control de temperatura Además, el primer paso del día de Bryan consiste en medir su temperatura corporal. A diferencia de la temperatura basal promedio de 37,1 °C, Bryan suele registrar una temperatura más baja, de 35,3 °C. Esta medición le sirve como indicador personalizado de la eficiencia metabólica y los niveles de estrés, lo que le permite ajustar su enfoque para optimizar su salud. Exposición a la luz ultravioleta Como se levanta antes del amanecer, incorpora a su rutina la exposición a la luz ultravioleta para compensar la ausencia de luz solar natural. Esta práctica favorece su ritmo circadiano, aumenta los niveles de vitamina D y mejora la calidad del sueño. La exposición a la luz matutina también tiene beneficios secundarios, como una mejor función inmunológica, mayor productividad y estabilización del estado de ánimo. Un hombre que se niega a morir Además, pasa tiempo en la sauna a 93o usando hielo para preservar su fertilidad, seguido de terapia de luz roja e infrarrojo cercano, y 45 minutos de entrenamiento intermitente de hipoxia-hiperoxia "Analicé toda la evidencia científica y empecé a identificar las mejores terapias. Básicamente, le entregué mi vida al algoritmo: como lo que indica, hago ejercicio como lo prescribe y consumo cualquier molécula que señale", confesó a una revista neoyorquina. Lo cierto es que la vida de Bryan Johnson parece más bien un constante experimento que la rutina de un hombre real. Su obsesión por medir, optimizar y controlar cada aspecto de su cuerpo plantea una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto llegan algunas personas por retrasar el envejecimiento y conseguir vivir más años?