Así es Luciana Pedraza, viuda de Robert Duvall: argentina y 40 años menor que él
2026-02-17 - 14:02
El fallecimiento del legendario Robert Duvall ha dejado huérfano al mundo del cine. El legendario actor de cintas como Network. Un mundo implacable, Apocalypse Now o la saga de El padrino fallecía este pasado 15 de febrero a los 95 años. Una muerte, unida a las recientes de Catherine O'Hara, James Van der Beek o el documentalista Frederick Wiseman, que se puede considerar como una etapa negra para el séptimo arte, sobre todo porque Duvall, ganador del Oscar a mejor actor en 1984 por Gracias y favores, era uno de los últimos supervivientes de la época dorada de Hollywood, pues no hay que olvidar que su primer papel fue en el clásico Matar a un ruiseñor. Ha sido su esposa, Luciana Pedraza, quien ha dado a conocer la triste noticia a través de su Facebook. "Ayer dijimos adiós a mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo", comenzaba diciendo. "Bob falleció en paz, en casa, rodeado de amor y de consuelo. Para el mundo, fue un actor ganador del Premio de la Academia, un director, un narrador. Para mí, lo era todo", añadía. "Su pasión por su oficio solo era comparable a su profundo amor por los personajes y por una buena comida y a su don para conquistar al público. En cada uno de sus numerosos papeles, Bob se entregó por completo a su interpretación y a la auténtica esencia humana que representaban. Y, al hacerlo, nos dejó algo duradero e inolvidable. Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por cedernos este tiempo y esta privacidad para honrar los recuerdos que nos deja", finalizó. Luciana fue el gran amor de Duvall, a pesar de que se llevaban exactamente 41 años de diferencia de edad. Exactamente, porque ambos nacieron un 5 de enero: Duvall nació ese día en 1931 en California mientras que Pedraza lo hizo en 1972 en Salta, en el noroeste de Argentina. Ella, la mayor de cinco hermanas, desde muy pequeña supo lo que era estar emparentada con una leyenda, dado que su abuela era Susana Ferrari Billinghurst, pionera de la aviación en la nación sudamericana, así como su abuelo era el reconocido piloto Andrés Pedraza. La joven se crio en la provincia de Jujuy y allí estudió entre el Instituto Santa Bárbara y el Colegio Nacional, pero sin acabar la secundaria se mudó a Buenos Aires, donde acabaría su formación y se graduaría en la carrera de Economía en la universidad de la capital, la UBA. Luciana trabajaría en la empresa W. & Associates, así como en la organización de eventos y en el área de marketing, cuando tuvo lugar un encuentro fortuito que cambiaría para siempre su vida. El actor, que había rodado en Argentina la película La peste, que se encontraba, en 1996, en mitad de la realización de un telefilm, La caza de Eichmann, y que volvería a rodar allí Assassination Tango porque estaba enamorado del país, entró en una panadería en una esquina de Buenos Aires. En ella estaba Luciana, que organizaba una fiesta esa misma noche. "Le dije, sin esperanza ninguna: 'Sr. Duvall, aquí tiene mi tarjeta. Si quiere venir a esta fiesta, a mis amigos les encantaría'... Y vino", rememoró años más tarde Pedraza para Esquire. "Yo no tenía ninguna expectativa ni con él ni con el tango ni con la posibilidad de ser actriz. Yo quería ser diseñadora de modas, pero tenía muy mal gusto. Y de los negocios solo me gustaba la parte creativa. Ahora me interesa el cine y estoy trabajando en cortometrajes. Con él bailé mi primer tango y fue algo totalmente distinto a como los mostraban por televisión", explicaría en una entrevista con el diario La Nación en 2003. Porque Duvall era un apasionado del famoso baile argentino, tanto que de hecho tenía una academia de tango en Estados Unidos, así como Luciana acabaría trabajando en la industria, primero en un pequeño papel en la citada Assassination Tango, de 2002, y más tarde, en 2004, escribiendo y dirigiendo el cortometraje documental Retrato de Billy Joel. Aquel mismo año, tras ocho de relación, se acabarían casando, después de que Duvall hubiese superado sus miedos por la gran diferencia de edad, ya que al principio de su relación mostró su preocupación por este tema, aunque aseguró que trataba de subsanarlo "haciendo ejercicio" y manteniéndose "en forma". En su matrimonio, en el que vivían entre el rancho de Duvall en Virginia Occidental, sus rodajes y frecuentes viajes a Argentina, tuvieron tiempo de comprometerse con varias causas sociales, ya que colaboraron activamente con Pro Mujer, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a las mujeres más desfavorecidas de América Latina con microcréditos, capacitación y entrenamiento profesional, así como fundaron The Robert Duvall Children’s Fund, una organización con programas destinados a niños y familias en situación vulnerable. Duvall comentó en alguna que otra ocasión cuáles eran los aspectos que de una manera más básica les habían unido durante tanto tiempo. Por un lado estaban los caballos, pero también la propia idiosincrasia argentina: "Lo que más disfruto es ver bailar tango y contemplar la ciudad", dijo en alguna ocasión sobre Buenos Aires, así como dejó otros detalles sobre su gran relación con el país sudamericano. "No me gusta el mate. A Luciana tampoco", puntualizó entre risas. Eso sí, admitió que solían ir a La Biela, un conocidísimo bar antiguo de la capital de Argentina, muy similar al Café Gijón madrileño o el Bar Marsella barcelonés. "Es mi lugar preferido en todo el mundo. Siempre me imagino a Borges allí", declaró. Y ahora cualquiera puede imaginar cómo habría sido ver al actor interpretar al celebrado premio Nobel de Literatura.