Así fue la secreta Operación Míster del 23-F: el plan de los agentes del CESID implicados para borrar sus huellas en el golpe de Estado
2026-02-26 - 05:13
Una vez consumado el fracaso del golpe de Estado del 23-F, los miembros del CESID —la agencia de inteligencia española en ese momento— que habían participado en la intentona trataron de encubrir su participación en lo sucedido aquel 23 de febrero. Se trató de la Operación Míster, una orden activada una vez "fracasado el golpe de Estado" con el fin de "justificar los movimientos del personal" de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del CESID ese mismo día, según revela uno de los documentos desclasificados por el Gobierno este miércoles. Según la información de los archivos del actual Centro Nacional de Inteligencia (el organismo que sucedió al CESID en 2002) que ha sido revelada, seis personas dentro de la AOME "o bien conocían los hechos antes del 23-F, o planificaron un apoyo operativo que llevaron a efecto". El informe del CESID los identifica. Se trata por un lado de los capitanes Francisco García Almenta y Vicente Gómez Iglesias, el sargento Miguel Sales Maroto y el cabo Rafael Monge Segura, que según la investigación, "conocían los hechos concretos del 23 de febrero antes de que ocurrieran". Por otro lado se encuentra el comandante José Cortina Preito, del que había "indicios" de que conocía la conspiración aunque sin quedar probado. Y con ellos, el cabo José Moya Gómez, que actuó el 23-F en apoyo a los mandos citados para contribuir al golpe. Un plan para "borrar las huellas" de su conspiración Según dispone la investigación, una vez fracasado el golpe, se activó la Operación Míster: en la AOME, los mandos implicados trataron de "encubrir su participación". Para ello, el mismo día 24, el comandante Cortina se reunió con el capitán García Almenta, el sargento Sales Maroto y el cabo Monge Segura. La investigación concluye que fue en esa reunión en la que se activó la citada operación. Con ella, los implicados en la intentona trataron de borrar sus huellas. Una intención frustrada después de que la dirección del propio CESID ordenara un informe para aclarar qué había ocurrido con la AOME el día del asalto al Congreso de los Diputados. Tras la elaboración de ese documento, el juez instructor de la investigación del 23-F tomó declaración a García Almenta, Sales Maroto, Monge Segura y Gómez Iglesias. En esas declaraciones quedaron constatadas numerosas contradicciones entre los testimonios de unos y otros, así como con el informe previamente elaborado. La dirección del CESID ordenó con efecto inmediato la baja de los cuatro. El informe corrobora que, posteriormente, se cursó el cese de otros cuatro agentes por "solidarizarse con los que habían sido dados de baja" y por su "falta de disciplina y lealtad con los nuevos mandos de la Unidad". Además, el documento también considera probado que el comandante Cortina mantuvo contactos con el nuncio del papa Juan Pablo II, así como con el embajador de Estados Unidos, Terence Todman. Solo uno de los seis fue condenado por rebelión El informe explica en su parte final que, de los seis miembros del CESID investigados por su participación en el 23-F y posterior intento de encubrimiento, solo Gómez Iglesias fue condenado a seis años de prisión por un delito de adhesión a la rebelión. Cortina fue absuelto por falta de pruebas, mientras que ni García Almenta, ni Sales Maroto, ni Monge Segura ni Moya Gómez fueron finalmente procesados. Tras ser dados de baja del CESID, el capitán García Almenta fue trasladado al Estado Mayor Conjunto de la Defensa (EMACON). El cabo Rafael Monge Segura se incorporó al servicio de información de la Guardia Civil. Y el sargento Miguel Sales Maroto fue destinado al DCI. El cabo José Moya Gómez se unió a quienes causaron baja del CESID y posteriormente del cuerpo. La investigación concluye que "no había más personas implicadas" en la conspiración, dado que los agentes en cuestión estaban, en su mayoría, a las órdenes directas del capitán García Almenta.