Así puedes saber que tu constancia en el gym está funcionando, aunque no lo veas, según un entrenador
2026-02-26 - 17:23
En el mundo dominado por la inmediatez en que nos ha tocado vivir, muchas personas abandonan el entrenamiento al no ver cambios rápidos frente al espejo. Alfonso Coelho, entrenador personal de Piko Studios, asegura que esto es un error "porque el progreso real no siempre es inmediato ni visual, pero sí acumulativo". El experto insiste en que el ejercicio que realmente está funcionando no siempre es el más llamativo, y no pasa nada, al contrario. El buen entrenamiento es el que genera adaptaciones que prevalecen en el tiempo. Las 4 señales de que nuestro entrenamiento está funcionando Como comienza explicando el entrenador, "el primer indicador es la mejora del rendimiento. No solo levantar más peso, sino hacerlo con mejor técnica, más control y menor esfuerzo percibido. Si puedes completar más repeticiones de calidad o reducir descansos manteniendo el nivel, existe una adaptación clara del sistema muscular y nervioso. Eso significa que el estímulo está bien planteado". El segundo es "la calidad del movimiento y la funcionalidad. Un buen entrenamiento mejora estabilidad, coordinación y control corporal. Notar menos molestias, mayor seguridad al moverte o más facilidad en gestos cotidianos es una señal directa de que el trabajo está siendo eficaz y seguro". El tercer punto tiene que ver con la recuperación. "Dormir mejor, sentir menos rigidez excesiva y poder entrenar varias veces por semana sin dolor acumulado indica que la carga está bien dosificada. El dolor constante no es progreso, suele ser mala planificación". El cuarto indicador son los cambios en composición corporal y salud interna. "El peso puede no variar, pero puede haber más masa muscular y menos grasa. Además, hay mejoras menos visibles como mayor capacidad cardiovascular o mejor respuesta metabólica, que son claves a medio y largo plazo", explica Coelho. Consejos de experto para empezar a notar resultados antes Alfonso Coelho comparte una serie de consejos para principiantes, con el objetivo de que empiecen a notar resultados cuanto antes. "Yo recomendaría tres sesiones semanales de fuerza bien estructuradas, puesto que suelen ser suficientes para generar cambios en pocas semanas". Además, el entrenador considera que "es importante priorizar ejercicios multiarticulares como sentadillas, empujes, tracciones y trabajo de core, ya que activan grandes grupos musculares y generan mayor impacto global. También deberían seguir apostando en la flexibilidad y movilidad articular para amplificar los resultados y bienestar físico". Como criterio imprescindible, el experto señala que le progresión es un indicador fundamental de que estamos haciendo las cosas bien. "Lo ideal es ir aumentando ligeramente la carga, así como las repeticiones, el tiempo que permanecemos en tensión, la velocidad de ejecución, el rango de movimiento... Si lo hacemos de manera planificada estaremos obligando al cuerpo a adaptarse. Recordemos que sin progresión no hay mejora posible". Lo que debemos y no debemos hacer para avanzar en el entrenamiento Coelho comienza enumerando aquellos gestos que sí van a funcionar a la hora de empezar a entrenar en el gimnasio. "Trabajar la fuerza desde el principio es la mejor idea, incluso si el objetivo es perder grasa". Y añade: "Nunca deberíamos olvidarnos de respetar el descanso y el sueño". En cuanto a la alimentación, es imprescindible "mantener una ingesta adecuada de proteínas, y priorizar la constancia sobre la intensidad extrema". Pero si nos colocamos en el extremo contrario, aquel en el que entrarían las cosas que no deberíamos hacer, nos encontramos con que "no tiene ningún sentido buscar resultados inmediatos con volúmenes excesivos". Depender solo del cardio también es un gran error según el entrenador, así como obsesionarse con la báscula o compararse sin un contexto que tenga en cuenta las condiciones y circunstancias personales de cada uno. Así pues, Coelho asegura que el buen entrenamiento comienza con resultados a nivel interno, que en principio no se 'notan' pero que con la constancia acaban por dar sus frutos 'visibles'.