Así son Irmelin y George, los padres 'hippies' de Leonardo DiCaprio
2026-03-11 - 09:03
"Mi madrastra es sij. Mi padre pertenece a la contracultura hippie. Se había criado en San Francisco y Los Ángeles, así que había pasado mucho tiempo con el movimiento artístico underground en California, durante los 70. Y recuerdo ese momento, estábamos doblando la esquina de Musso & Frank's, en el bulevar de Hollywood, y entonces le dije a Brad Pitt: 'Esos de ahí son mi padre y mi madrastra'. Y me dijo: 'Sí, claro'. Y yo: 'Que sí, son ellos'. Y él, otra vez: 'Sí, ya'. Y le repetí: 'Sé que parecen que son extras de la película, pero de verdad que son ellos. Así es como se visten todos los días'. Fue un momento increíble. Nunca lo voy a olvidar". Son palabras que el pasado diciembre, en plena promoción de cara a la temporada de premios por Una batalla tras otra, contaba Leonardo DiCaprio sobre el rodaje de la película Érase una vez en... Hollywood para la revista Time. Y eso que ni siquiera mencionaba a su madre. Porque la infancia del laureado intérprete, antes de comenzar la carrera que le ha llevado al estrellato mundial y a convertirse en una de las leyendas del séptimo arte, aunque fuese un camino que principió muy pronto, dejó varias anécdotas, sobre todo porque la filosofía de vida de sus padres dejaba a la familia prácticamente de al margen de la sociedad. Y para alguien que quiere triunfar en el cine no siempre fue fácil. Aunque él no ha dudado en reconocerles que, sin esa libertad total, no sería quien es hoy. "[Este premio se lo dedico] A mis padres, gracias por escuchar a un niño de 13 años demasiado ambicioso y un poco molesto que solo quería ir a un casting tras otro todos los días después del colegio. No estaría aquí de pie sin vosotros", dijo en 2016, al recoger el galardón en los SAG Awards. Conozcamos, pues, a Irmelin Indenbirke, quien a tantas galas le ha acompañado, y a George DiCaprio, el hombre que se enfrentó al representante que le quería cambiar el nombre artístico a su hijo por uno más comercial que su apellido. Nadie puede pensar de ninguna forma que la fama actual de DiCaprio no se deba a su talento y sí a ser un nepobaby. Porque aunque nació literalmente en Hollywood, el protagonista de El lobo de Wall Street o El renacido era hijo de una secretaria de origen alemán y ascendencia ucraniana y de un hombre dedicado al cómic undergroud y a la distribución de viñetas e historietas de raíces italianas y germanas, que se habían conocido en la universidad, a principios de los años 60, en Nueva York. Aun así, debido a su modo de ver la vida, se trasladaron a la Costa Oeste de Estados Unidos. Pero no es que precisamente acertaran en exceso con el lugar donde criar a su primer hijo. "Solía haber una gran red de prostitución en la esquina de mi calle, y crimen y violencia por todas partes. A decir verdad era como [vivir en la película] Taxi Driver en muchos sentidos", reconocería para Los Angeles Times el actor años más tarde. Y a todo hay que sumar que si bien George DiCaprio consiguió cierto éxito en su trabajo gracias a publicaciones como Greaser Comics en las siguientes dos décadas, no es menos cierto que tenía personas en su círculo cercano como el mediático psicólogo y activista Timothy Leary, defensor a ultranza del consumo de sustancias psicodélicas, o llegando a conocer gracias a él al escritor maldito Charles Bukowski. "Mi padre siempre me decía: 'Sal ahí fuera, hijo, y hagas lo que hagas, no me importa si tienes éxito o no, solo ten una vida interesante", diría para Parade. "Mis padres son diferentes. Ellos eran totalmente hippies, revolucionarios mucho más radicales", revelaría en su recientemente conversación con Jennifer Lawrence, su compañera de reparto en la próxima cinta de Martin Scorsese, para Variety. Y no hay que olvidar que le acompañaban a todos los castings que quería. Aunque no juntos, dado que, cuando tenía tan solo un año de edad, sus padres se separaron. Ello no precipitó, sin embargo, que hubiese disputas entre ambos progenitores ni problemas por la custodia. "Mis padres, ya separados, eran muy buenos manteniendo un entorno sólido y haciendo que nada de lo que me rodeaba se centrara en el hecho de que éramos pobres. Me inculcaron la cultura. Me llevaban a museos. Me enseñaron arte. Me leían. Y mi madre conducía dos horas al día para llevarme a la escuela primaria", rememoraría el actor para Men’s Health. Y no es baladí esa forma de hablar de su madre, la primera en ver el enorme potencial de su hijo, lo que hizo que le contratase un agente que le fuese abriendo hueco en el mundillo. "Quería actuar para salir de mi barrio. Cuando vi que podían pagarte por hacer eso, pensé: 'Tengo que marcharme de aquí", admitiría años después, recordando sus comienzos, con pequeños papeles en series como Roseanne o Los problemas crecen. Aunque en parte ese deseo por aparecer en pantalla proviniese de su hermanastro, dado que en 1995 su padre se había vuelto a casar con su pareja, Peggy Farrar, quien tenía otro hijo de una relación anterior, Adam, quien también hizo apariciones en varios anuncios publicitarios y con quien a día de hoy sigue teniendo una gran relación.