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Así son las guardias que los médicos piden abolir: "El riesgo en quirófano aumenta de madrugada y con el personal agotado"

2026-02-20 - 05:13

Los médicos están llamados este viernes a la quinta y última jornada de huelga convocada este mes en contra del Estatuto Marco que el Ministerio de Sanidad ha acordado con los sindicatos mayoritarios tras unas negociaciones en las que los facultativos aseguran no sentirse representados. Exigen un estatuto propio que recoja las especificidades de sus condiciones de trabajo, formación y responsabilidad. Los paros de esta semana han causado miles de cancelaciones de citas, pruebas y cirugías en todas las Comunidades Autónomas, que han cifrado el seguimiento de los paros en un 27% como máximo, unos datos muy diferentes a los facilitados por los convocantes, que sitúan en torno al 70-80% el apoyo. Las guardias de 24 horas, que en ocasiones debido al tiempo del relevo se extienden "hasta 26 horas", aglutinan varias de las principales reivindicaciones del colectivo, que demanda reducir sus horas, mayores descansos entre estas jornadas, que las horas extra computen para la jubilación y que se remuneren por encima de la hora ordinaria. El borrador aprobado por el departamento de Mónica García, que ahora se enfrenta al trámite parlamentario, contempla una reducción de las guardias a 17 horas, si bien agrega que podrá ampliarse a 24 horas "cuando así lo aconsejen razones organizativas o asistenciales, para aquellos puestos identificados como de difícil cobertura o en el caso de fines de semana y festivos". Para seguir con las guardias de 24 horas, añade el texto, será necesario un informe favorable de riesgos laborales. "Sin dormir, sin parar, un error puede matar". "Mónica, rancia, nos vamos a Francia". "Mónica, rata, ponte tú la bata". "No soy superman, necesito descansar", gritaban un centenar de facultativos con fuerza este pasado jueves en el Hospital de Móstoles, en una protesta que este viernes está prevista que se repita a las 10.00 horas frente al Clínico San Carlos. Antes de la manifestación, cinco médicos salientes de guardia atendieron a 20minutos para relatar cómo fue la jornada de 24 horas que acaban de terminar. Sonia Gómez, médico de UCI Para Sonia Gómez, médico adjunto de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Móstoles, la noche fue "de las buenas". Esto se traduce en "llamadas fáciles" y "sueño fragmentado". En su caso, cuenta con 12 camas de ingresados de las que no se despegan durante toda la guardia porque se trata de pacientes críticos. "Con un paciente podemos estar toda la noche. Una noche muy mala son cuatro ingresos, porque en nuesto caso implican intubación, drenaje, marcapasos... El manejo de esos pacientes es muy costoso a nivel físico". La doctora, de 49 años, explica que le pueden "estar llamando constantemente" durante su guardia porque sus pacientes son casos "muy complejos". "A nivel físico, el tramo más costoso siempre es la noche. Valoramos la guardia en función de cómo llegamos a la noche. Hay veces que no paramos desde las ocho de la mañana. Físicamente es un no parar y cuando llegas a las cinco de la mañana sin haberte sentado nada más que un ratito para comer, ya no riges. He tenido guardias en las que el último ingreso me llaman a las cinco de la mañana y piensas 'que venga alguien más porque yo voy a hacer lo que pueda, pero no me llegan las fuerzas". Por especialidades, las guardias más duras a nivel hospitalario son, según sostiene, "la urgencia, medicina intensiva y medicina interna". Para ella, la guardia no termina cuando llega su relevo. Al compañero tendrá que trasladarle los antecedentes de cada paciente y lo que ha hecho durante la guardia "lo más precisamente posible". El llamado solape les lleva "como mínimo hasta las 10.00 horas" y "ni se contabiliza para la administración". En total, de guardia "como mínimo estás 26 horas". A eso pueden sumarse las sesiones de servicio, que son voluntarias, pero a las que Gómez opta por quedarse. El resultado es que sale del hospital a las 12.00 horas tras 28 horas trabajando y a las 8.30 horas de este viernes empezará una nueva jornada. "El saliente se lleva casi incluso mejor que el día siguiente, cuando suena el despertador te quieres un poco morir, pero esto es nuestro trabajo y nos hemos acostumbrado, pero no queremos seguir haciéndolo". Agrega que desde la pandemia, cuando muchos intensivistas colgaron la bata, su centro arrastra falta de personal. "De guardia estamos muy pocas personas y salimos a muchas guardias al mes: cinco-seis mínimo y en verano hicimos nueve. Desde julio del año pasado llevo más de 70 horas semanales de media. Nos hemos quedado cuatro gatos haciendo guardias, y eso va también en detrimento de los pacientes porque yo a las cinco de la mañana funciono peor que a las ocho". Eugenio Ferrer, traumatólogo Eugenio Ferrer, traumatólogo del Hospital de Móstoles, salió este jueves por la mañana de una guardia que también califica "tranquila". Por su servicio pasaron en 24 horas cerca de 90 pacientes. Esta cifra "suele ser la media" de pacientes vistos en una jornada de guardia. Estos turnos en los que se triplica una jornada habitual son, para él, "como el clima". Y lo explica: "Hay días de más tormenta, días de más calma, pero tienes que estar todo el periodo y hay un agotamiento". Con 45 años, asegura, "lo va notando". "El hecho de haber estado 24 horas en tu sitio de trabajo, aunque no haya sido la peor guardia del mundo, mentalmente te vas con desgaste. No sé si otra persona se imagina 24 horas en el lugar donde trabaja. Aunque la carga de trabajo no haya sido continua y ni agobiante, pero el hecho de estar ese periodo de tiempo tan prolongado y en estado de alerta, al día siguiente la cabeza pide descanso". Después de 16 horas trabajando y con todavía las útlimas ocho por delante, en plena noche, puede entrar un paciente crítico. Esos momentos son los más duros para Ferrer, que los vive activándose con "un buen café". "Mentalmente hay que rearmarse. En ese momento dices '¡uf! qué bien viven en otros trabajos'". En su especialidad, considera que "habría que valorar una combinación de guardias de llamada desde casa y presenciales, pero exclusivamente de una persona", lo cual cree que permitiría mayor conciliación y aumentar la atención en consulta para reducir las listas de espera. Naiara Ondarra, residente de Cirugía General Naiara Ondarra tiene 28 años y es residente de tercer año de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Esta semana lleva ya dos guardias. A pesar de eso, resiste al burnout que, según un estudio de la Organización Médica Colegial (OMC), afecta a más de la mitad de los médicos jóvenes. "Cuando te llaman de madrugada, te dan ganas de llorar porque estás agotada físicamente. Te preguntas '¿qué he hecho con mi vida?' Veo a mis amigos y familiares que disfrutan de su tiempo libre y yo a muchas cosas tengo que decir 'no puedo, tengo guardia'. Y me digo '¿cómo se me ha ocurrido elegir esto?' Todavía no me han matado la vocación. Probablemente pase en algún momento porque toda la gente está quemadísima, pero por el momento me encanta lo que hago. La desgracia es que tenga que pagar tanto porque me guste mi trabajo". Su guardia de este miércoles fue "buena". Eso se traduce en un "sin parar de ver pacientes". El tramo horario más duro "depende mucho de los pacientes críticos" que entren. "Cuando te llaman de madrugada, pasas de cero respuesta a un repunte de adrenalina que tienes que manejar después de intentar descansar, ir a quirófano y, de repente, un cerebro completamente descolocado tomando decisiones vitales en ese momento. Las decisiones de las tres de la madrugada son las peores. Pero a las ocho de la noche ya se complica todo, el cansancio ya se nota mucho". Ondarra confía en la calidad profesional de los sanitarios, pero reconoce que "no puedes enfrentarte igual" a un quirófano "a las tres de la mañana con tantas horas encima" que "cuando vienes fresco a primera hora de la mañana. Los factores de riesgo intraoperatorios aumentan cuando es de madrugada y el personal está agotado". Esta joven médico pide mayores descansos entre las guardias: "No llegué a tener ni 24 horas de descanso. Intentas no dormir para tener la vida ajustada y el ritmo circadiano establecido, pero al día siguiente vuelves otra vez a una guardia". Gustavo Zarzosa, cirujano general y del aparato digestivo Gustavo Zarzosa es facultativo especialista de cirugía general y del aparato digestivo en el mismo centro que sus compañeros. "La guardia como tal exclusiva queda a partir de las 3 de la tarde, que es cuando ya nos quedamos solo los de guardia. Ayer [por este miércoles] nos encontramos para empezar con tres pacientes para ingresar: una inflamación de vesícula, una hemorragia digestiva alta y una diverticulitis. El tramo más duro es el último, por la noche, porque es cuando más cansado estás", expone. En su guardia tuvo un quirófano que empezó a las 21 horas y se prolongó hasta las 23 horas. Así se acordó con los anestesistas para organizarse para que ellos pudieran "descansar por si les surgía luego un parto". En Cirugía, la media de pacientes vistos en una guardia es de 30, de los cuales dos entran en quirófano, según la experiencia de este facultativo. En las horas más cansadas, si surge una operación, "te activas, te da un subidón que pagas al día siguiente y al otro, que es cuando vuelves a trabajar y cuando notas el cansancio". "Con el paso del tiempo, no es lo mismo hacer dos guardias al mes que cuatro o cinco, te va minando. Los bomberos trabajan un día y libran tres o los turnos de nuestros otros compañeros sanitarios, que trabajan 12 horas y luego descansan tres días. En nuestro caso, somos tan pocos, que el estatuto no quiere recoger el trabajar 24 horas y descansas tres [días]. ¿Por qué? Porque no hay plantillas, no hay médicos suficientes", opina. Las guardias médicas actualmente son obligatorias hasta los 55 años. El colectivo en huelga reivindica que sean voluntarias, algo que la ministra considera que fragmentaría el sistema. Además, como apunta Zarzosa, muchos galenos no pueden permitirse prescindir de ese complemento salarial. "A los 55 años las puedes dejar, pero hay gente que no puede permitírselo porque son un tercio tu sueldo. Nuestro sueldo base es de 1.300 € más complementos. Hay gente que necesita las guardias". Marta Villares, pediatra Marta Villares, adjunta del servicio de Pediatria del Hospital de Móstoles, sale de una guardia "tranquila", es decir, no ha tenido "ningún niño en riesgo" y sin partos complicados. La guardia de pediatría puede atender a entre 50 y 80 pacientes en un día, además de hacerse cargo de los niños en planta y neonatos. "Lo peor empieza a partir de las doce o una de la madrugada. Son las horas malas de verdad porque llevas ya muchas horas acumuladas, estás cansado y siempre te pueden llamar a las 2, a las 3, a las 4, nunca sabes cuándo va a sonar el busca porque haya un recién nacido que está malo, un paciente crítico abajo que necesita que reacciones y que y que estés al 100%". De noche de guardia, continúa, "nunca duermes, es un duermevela, siempre hay algo detrás que está alerta pensando en que puede sonar el busca y cuando suena, te activas y bajas porque es lo que tienes que hacer". El descanso tampoco llega del todo al día siguiente, pues la doctora admite que con casos complicados sigue "con el miedo" de haber cometido un fallo. "Te vas a casa dándole vueltas, lo haría bien, fallaríamos en algo, revisas lo que has hecho, lo que no has hecho, te queda ahí siempre como el runrún y el miedo". El día de saliente es "cansado" y "difícil". Para ella, el descanso entre una guardia y la siguiente jornada tendía que ser "mínimo de dos días". Villares lamenta la "sensación" de que las horas de las guardias son "invisibles", cuando al año suponen "mil o mil y pico horas de trabajo y parece que no cuentan. Los residentes ayudan mucho, pero la decisión final es tuya y esa responsabilidad va pesando mucho". Villares realizó tres guardias la primera semana de enero para cubrir las vacaciones de los compañeros. "El 3, el 5 y el 8. O sea, aquí metida 80 o 90 horas". Aumentar la plantilla, dice, "podría ser una solución". Este viernes concluye sin un horizonte de acuerdo con Sanidad la primera semana de huelga, convocada por el Sindicato Médico Andaluz (SMA), la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O'Mega). Las próximas semanas en las que los facultativos están llamados a parar son del 16 al 20 de marzo, del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio.

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