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Aurelio Rojas, cardiólogo: «Si te mareas haciendo deporte, tienes que ir al médico»

2026-03-11 - 12:03

Hacer ejercicio es una de las recomendaciones más repetidas cuando se habla de salud cardiovascular. Correr, montar en bicicleta, nadar o practicar cualquier deporte de forma regular ayuda a fortalecer el corazón, mejorar la circulación y reducir el riesgo de muchas enfermedades. Sin embargo, también es importante prestar atención a las señales que el cuerpo envía durante el esfuerzo. El cardiólogo Aurelio Rojas lo ha recordado recientemente en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok ( @doctorrojass ), donde explica qué ocurre cuando algunas personas notan síntomas como mareos o malestar mientras hacen deporte. Su advertencia es clara: «Si te mareas haciendo deporte, tienes que ir al médico» . Antes de hablar de señales de alerta, el especialista aclara algo que suele preocupar a muchas personas: el enrojecimiento de la cara durante el ejercicio. Hay quienes interpretan este cambio de color como una señal de mala forma física, pero en la mayoría de los casos no tiene nada de preocupante . Cuando el cuerpo realiza actividad física, los músculos necesitan más energía y el metabolismo se acelera. Ese proceso genera calor, y para evitar que la temperatura corporal suba demasiado, el organismo activa un mecanismo de regulación muy eficaz. Según explica Rojas, el cuerpo dilata los vasos sanguíneos de la piel, lo que permite que más sangre circule cerca de la superficie. De esta forma, el calor puede liberarse hacia el exterior y el organismo mantiene su temperatura dentro de niveles seguros. El resultado es ese tono rojizo que aparece en la cara, las manos o el cuello. «Es simplemente una estrategia del cuerpo para refrigerarse» , resume el cardiólogo. No todo el mundo se enrojece de la misma manera. Hay varios factores que pueden hacerlo más evidente. Uno de los más claros es el tipo de piel . Las personas con piel más clara suelen notar mucho más el cambio de color que quienes tienen una pigmentación más oscura. También influyen las condiciones en las que se practica ejercicio. Cuanto más intenso sea el esfuerzo, más calor produce el cuerpo y mayor será la respuesta vascular. Algo parecido ocurre cuando el entrenamiento se realiza en ambientes con temperaturas altas, humedad o incluso frío, ya que el organismo tiene que trabajar más para mantener el equilibrio térmico. Otro factor es la respuesta vascular individual . Algunas personas tienen una mayor capacidad de dilatación de los vasos sanguíneos, lo que hace que la piel se enrojezca con más facilidad. Según explica el especialista, este fenómeno también suele observarse con mayor frecuencia en las mujeres. En ocasiones, además del color rojizo, pueden aparecer pequeñas manchas claras en la piel mientras se hace ejercicio. Aunque puedan llamar la atención, suelen formar parte del mismo proceso de regulación térmica. Aunque el enrojecimiento por sí solo no suele ser un problema, Rojas se centra más en los síntomas negativos que pueden acompañar al esfuerzo físico. Y es que el ejercicio, incluso cuando es exigente, no debería provocar un malestar significativo. Por eso, si durante la actividad aparecen ciertos síntomas, conviene no ignorarlos. Entre las señales que merecen atención médica están: «Si además del enrojecimiento aparecen mareos, dolor en el pecho o falta de aire, entonces sí es importante consultarlo con un médico», advierte Rojas. Estos síntomas pueden tener diferentes causas. En algunos casos se deben a deshidratación, bajadas de tensión o falta de adaptación al ejercicio, especialmente en personas que retoman la actividad física después de mucho tiempo. Sin embargo, también pueden ser una señal temprana de problemas cardiovasculares o respiratorios a los que conviene prestar atención. Los especialistas en cardiología insisten en que la actividad física sigue siendo una de las herramientas más potentes para cuidar el corazón. La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana para mantener una buena salud cardiovascular. Pero tan importante como moverse es saber interpretar las señales del cuerpo. Ignorar síntomas o seguir entrenando pese al malestar puede aumentar el riesgo de complicaciones. Así que si al correr o practicar deporte la cara se te pone roja, lo más probable es que el cuerpo esté haciendo exactamente lo que debe hacer: regular su temperatura para proteger el corazón. Pero si aparecen mareos u otros síntomas importantes, lo mejor es detener la actividad y consultar con un profesional sanitario.

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