TheSpaineTime

Avalar a tu hijo en el banco para que se compre una casa puede convertirse en un problema: las situaciones a las que debes prestar atención

2026-03-29 - 02:10

El precio de la vivienda en España sigue al alza, entre otras cosas, por la gran demanda y escasa oferta del mercado, además de otros condicionantes como la falta de suelo o la burocracia. Según los Notarios, que disponen de cifras afinadas gracias al acceso de escritura pública, el precio medio del metro cuadrado en nuestro país en una vivienda de nueva construcción se situa en los 2.774 euros. Eso implica que una casa de unos 90 metros cuadrados puede valer, de media, 249.660 euros. Estas cifras suponen también que muchas personas queden fuera del mercado si tratan de comprar una casa. Estos elevados precios provocan también grandes flujos de transferencias de dinero entre padres e hijos para ayudarles a comprar su primera vivienda. Según el Consejo del Notariado, en 2025 el número de donaciones entre estos familiares alcanzó las 225.000 operaciones. Pero la ayuda para que los hijos tengan su propia casa no se queda solo en el traspaso de dinero. Muchos progenitores son también avalistas de sus hijos una vez acceden a la financiación del banco para facilitar la concesión de la hipoteca y garantizar el pago de las cuotas a la entidad. Aún así, en determinados supuestos se desconocen las implicaciones que tiene en realidad realizar este trámite. Qué implica, qué pasa si el hijo ha comprado a medias la vivienda con su pareja o qué sucede si fallece alguna de las partes. De ello han advertido los propios notarios. Recuerdan que un aval implica la obligación de «asegurar al acreedor el cumplimiento de una obligación en caso de impago del deudor principal». Avalar a un hijo supone también el aumento del riesgo financiero del que fía el dinero y no se calcela hasta que la deuda quede totalmente finiquitada o que el acreedor acepte la liberación del fiador. Quien da el dinero solo está obligado a pagar si el banco ha reclamado el deudor. También puede no pagar el importe si quien debe el dunero tiene bienes suficientes para cubrir el importe de la deuda. Si hay varios avalistas, la deuda se puede dividir entre todos en partes iguales o en porcentajes estipulados. En el deseo de ayudar, muchos renuncian a estos condicionantes y asumen una responsabilidad solidaria para situarse al nivel de quien debe el dinero. A ojos de los bancos, se le puede exigir de manera inmediata el pago de la deuda. Los Notarios destacan varias situaciones en las que avalar puede convertirse en un conflicto. Por ejemplo, si el hijo ha comprado la casa a medias con su pareja y se rompe la relación: «Podría llegar a suceder que la propiedad fuese adjudicado a la expereja del hijo, asumiendo el mismo pago del préstamo, pero los progenitores continuarían avalando». Es decir, seguir pagando llegado el caso por una casa que su descendiente no disfruta. También puede ocurrir que el fiador muera. Si los descendientes aceptan la herencia también hacen lo propio con las deudas: «Puede provocar que una persona acabe de fiador de su hermano al fallecer el padre que avaló a este». Como recuerdan, no es una situación fuera de lo común puesto que las hipotecas suelen tener plazos a 25 o 30 años. Quien presta el dinero también puede protegerse. Por ejemplo, puede reclamar al deudor principal el dinero que deberçia haber pagado al banco. También puede pedir que le devuelvan lo que pagó además de gastos adicionales y daños sufridos. Otra de las posiciones que puede tomar es coger los derechos del acreedor frente al deudor y ejercerlos como si furea el acreedor original.

Share this post: