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Azahara Nieto, nutricionista, sobre por qué el bienestar se convierte en una forma de presión para la mujer: «Si fallas, sientes que fracasas»

2026-03-26 - 05:00

La presión por alcanzar la mejor versión de nosotros mismos - si es que con anterioridad ni la habíamos rozado - se intensifica, impulsada por las plataformas digitales y los estándares estéticos. Y es que en la búsqueda del bienestar y hábitos saludables puede en ocasiones acabar generando justo lo contrario: ansiedad, culpa y agotamiento. Así lo advierte la nutricionista clínica Azahara Nieto, autora del libro 'La culpa engorda', quien critica cómo lo que muchas veces se vende como «autocuidado» se transforma en una nueva fuente de exigencia, especialmente entre las mujeres al cumplir los 40 años. Que si entrenar fuerza varias veces por semana, caminar unos 10.000 pasos al día, comer sin ultraprocesados de por medio, ingerir varios gramos de proteína al día, hacer ayuno intermitente, tomar suplementos de magnesio, Omega-3, creatina, colágeno o ashwagandha, dormir cerca de ocho horas, meditar, tomar algo de sol, contar con reloj que te controla las calorías... La divulgadora explica que la conversación social sobre la premenopausia y la menopausia ha pasado de ser un tabú a convertirse en un producto más dentro del mercado del bienestar. «Antes era un tema silenciado; ahora, se ha convertido en una nueva forma de control sobre el cuerpo femenino», afirma. La especialista advierte que la presión estética y la constante monitorización -del sueño, la alimentación, el entrenamiento o incluso del estado de ánimo- pueden generar un entorno que favorezca los trastornos de la conducta alimentaria en esta etapa vital. «Cumplir 40 ya no es solo cumplir años: es empezar a vigilar lo que comes, cómo entrenas, cuánto duermes o cómo envejeces», señala la experta que critica la lista interminable de deberes en el el día a día de muchas mujeres. «Si fallas, fracasas», resume la nutricionista en su blog, que advierte que estas dinámicas pueden derivar en ansiedad y culpa. Nieto denomina a esta tendencia «salutismo»: una visión rígida y moralizante de la salud que convierte el bienestar en una obligación. En su blog 'secomecomosevive' explica que el salutismo parte de la idea de que la salud depende únicamente de las decisiones individuales, olvidando los factores económicos, emocionales o genéticos. «Realmente parten de mucho privilegio, porque no todo el mundo puede hacer ejercicio de fuerza tantas veces a la semana, meditar, acostarse y cenar a las 8 porque es lo adecuado y eso se está llevando a un elitismo de si yo puedo, tú puedes», critica la experta, que sostiene que estos discursos castigan a quien no puede seguir el ideal de autocuidado como si fuera un fracaso moral: «Como si la salud fuera una carrera meritocrática, donde solo gana quien más se esfuerza. El salutismo elimina el placer, la flexibilidad y el contexto. Nos vende un ideal inalcanzable bajo la promesa de longevidad y rendimiento, pero nos deja agotadas, frustradas y solas».

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