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Balance Phone: el teléfono que 'cura' la adicción a la pantalla y desafía desde dentro al Mobile World Congress

2026-03-03 - 20:03

Barcelona acoge estos días la 20a edición del Mobile World Congress, el mayor congreso mundial de telefonía móvil. Robots humanoides, inteligencia artificial y, por supuesto, los últimos smartphones compiten por captar la atención en un certamen que es, en sí mismo, una vorágine de estímulos. Pero incluso en medio de este tsunami tecnológico empiezan a surgir pequeños rebeldes que buscan justo lo contrario: descansar de tanta dopamina digital. «Sentíamos que la vida se nos iba mirando el móvil y quisimos cortarlo de raíz», explica Carlos Fontclara, cofundador de Balance Phone, el primer teléfono pensado para reducir drásticamente el uso diario sin renunciar a lo esencial. Entre los múltiples expositores del Four Years From Now (4YFN), la feria de startups anexa al MWC, Balance Phone atiende a ABC desde el stand de Barcelona Activa y muestra un producto que podría tildarse de casi contracultural en el contexto general de la feria. Frente a pantallas plegables, cámaras imposibles y asistentes conversacionales cada vez más sofisticados, su propuesta consiste en simplificar. «Con este teléfono puedes lograr reducir el uso diario hasta dejarlo en apenas una hora», asegura Fontclara, convencido de que el problema no es el dispositivo en sí, sino el diseño de las aplicaciones que compiten por nuestra atención. Balance Phone nació en 2023 con una idea tan sencilla como radical. Se trata de un teléfono con una interfaz en blanco y negro, sobria, casi vacía, en la que las aplicaciones aparecen en forma de listado, sin iconos llamativos ni colores diseñados para atraer el clic constante. El sistema operativo está concebido para bloquear de raíz las principales fuentes de dopamina digital como las redes sociales, algoritmos de retención infinita como los de TikTok, plataformas de apuestas o páginas pornográficas. «Lo pensamos para personas que querían desconectar, pero rápidamente nos dimos cuenta de que existía un segmento de mercado enorme precisamente en los jóvenes», señala. En cuanto al uso semanal, las comparaciones son odiosas. Mientras que el propio Fontclara muestra en su Balance Phone un uso medio semanal de en torno a una hora y media diaria, el smartphone del autor de este artículo supera con holgura las ocho horas al día. Quizá sea un uso desmedido, pero no muy alejado de la norma, pues diversos estudios internacionales sitúan el uso medio del móvil entre cuatro y cinco horas diarias en adultos, una cifra que se dispara en adolescentes. La idea comenzó como un sistema operativo propio, no como una simple aplicación instalable que pudiera desactivarse en cualquier momento. «Nos dimos cuenta de que, si era una app, era tan fácil como desinstalarla. Queríamos una propuesta más radical», explica el cofundador. Tras viajar a China y visitar distintas fábricas sin encontrar el encaje adecuado, el equipo terminó en Corea del Sur negociando con Samsung, que vio potencial en el concepto. El resultado, tal y como ha podido comprobar este periódico, es un móvil sólido, con buena cámara y plenamente funcional para el día a día: llamadas, WhatsApp, Google Maps, cámara, galería o aplicaciones bancarias operan con normalidad. La única diferencia está en lo que no permite hacer, y eso lo cambia absolutamente todo.

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