Barbero, farmacéutica: "Por debajo de 7 ºC se resienten la microbiota y las defensas, y aparece la inflamación"
2026-02-03 - 17:45
Aunque pudiera parecer lo contrario, por aquello de que con el frío se produce una mejor conservación, lo cierto es que las bajas temperaturas que trae el invierno, que además este año están siendo especialmente extremas, tienen el potencial de afectar a nuestra inmunidad, alterar nuestra microbiota y generar una respuesta inflamatoria, lo que podría aumentar el riesgo de estas alteraciones. En este contexto, de todos los problemas que pueden aparecer, uno de los más comunes es el que afecta directamente a la boca, y más concretamente a las aftas bucales. Como comienza explicando Paula Barbero, farmacéutica y responsable de formación científica de Normon, "las temperaturas inferiores a 7 °C elevan el riesgo de alteraciones en la boca, como primera consecuencia visible". El frío y las aftas bucales, presentes en el 25% de la población en invierno La relación entre las bajas temperaturas y la posibilidad de infecciones en la boca "se ha visto en un estudio epidemiológico en el que observó una asociación entre temperaturas ambientales muy bajas (por debajo de 7oC) y un mayor riesgo de enfermedades orales. Los autores sugieren que este aumento de riesgo puede estar relacionado con un debilitamiento de la respuesta inmunitaria y con alteraciones del entorno incluido un desequilibrio de la microbiota oral", explica la experta. En este contexto, las aftas son una de las enfermedades ulcerosas más frecuentes que ocurren en la boca, aparición de úlceras dolorosas que interfieren a la hora de comer, hablar o tragar. "Como ocurre en la fiebre, pequeños aumentos de la temperatura corporal pueden ayudar a mejorar la respuesta inmunitaria. En contraste, la exposición a temperaturas muy bajas, se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades orales". Para explicarlo, algunos estudios científicos proponen que "las temperaturas más bajas podrían influir en determinadas respuestas del sistema inmune que requieren un mayor gasto energético. Además, el frío provoca que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que reduce el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno a los tejidos, que puede afectar a los mecanismos naturales de defensa". Cómo afecta el frío a las defensas y la inflamación Paula Barbero continúa explicando que está ampliamente demostrado que las bajas temperaturas podrán influir en la respuesta de nuestro sistema inmune, "y además se ha asociado con alteraciones del equilibrio de la microbiota oral, aunque son necesarios más estudios para establecer conclusiones firmes". El desequilibrio de la microbiota se conoce como disbiosis, y se produce cuando disminuye la cantidad de microorganismos beneficiosos y, como contraposición, aumentan las bacterias patógenas, lo cual se asocia con un mayor riesgo de enfermedades orales y repercusiones en la salud general". Pero es que, además, el exceso de frío, al alterar el entorno local, "puede favorecer la aparición o el empeoramiento de procesos inflamatorios en la cavidad oral. Si se produce un desequilibrio de la microbiota y aumenta la proporción de bacterias patógenas, se pueden activar los tejidos orales que liberan sustancias inflamatorias. Este fenómeno es relevante, ya que la salud oral está estrechamente relacionada con la salud general y puede tener repercusiones más allá de la cavidad bucal", advierte la responsable científica de Normon. Así podemos tratar las lesiones bucales provocadas por el frío Una de las lesiones ulcerosas bucales más frecuentes son las úlceras aftosas, que afectan al 20–25 % de la población "y tienen un impacto significativo en la calidad de vida, generan dolor y dificultad para la masticación y el habla. Existen medidas generales que pueden ayudar en su manejo como evitar los factores desencadenantes (estrés o traumatismo locales), mantener una adecuada higiene bucal y evitar alimentos ácidos o irritantes", aconseja Barbero. Además, "en la farmacia existen geles específicos que contienen activos como el ácido hialurónico que puede contribuir al alivio de molestias y al mantenimiento de la hidratación de la mucosa, y otros componentes como el ADN y la alantoína que pueden contribuir a estimular los mecanismos biológicos de reparación de los tejidos y la proliferación celular, respectivamente" Asimismo, la experta comenta que "pueden incorporar ingredientes con propiedades antiinflamatorias o antimicrobianas como son el ácido 18ß glicirrético, la ruscogenina o los aceites de árbol del té y manuka14-18. En cualquier caso, es importante consultar a un profesional sanitario para que evalúe cada situación y recomiende el abordaje más adecuado". Algunos consejos para prevenir el riesgo de aftas bucales Lo primero que deberíamos tener en cuenta cuando hace mucho frío "es evitar cambios bruscos de temperatura, así como cubrir adecuadamente las zonas más expuestas como manos, pies y rostro, utilizando ropa térmica y cremas hidratantes que preserven la barrera de la piel". Mantener una actividad física moderada y dormir las horas necesarias contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario y una adecuada circulación sanguínea, que actúan a favor de las defensas del organismo. Para finalizar, la experta añade que "también es importante protegerse del viento y la humedad, ya que ambos factores intensifican la pérdida de calor y la sensación térmica. Por supuesto, una alimentación equilibrada, rica en ácidos grasos esenciales —presentes en pescados grasos, nueces y semillas— contribuye al mantenimiento de la salud de la piel y de las mucosas".