Beatriz Beltrán, especialista en medicina estética, advierte sobre el impacto del Ozempic en la piel
2026-03-25 - 06:10
El auge de medicamentos como Ozempic ha cambiado la conversación sobre la pérdida de peso, pero también ha abierto un nuevo capítulo en el mundo beauty: cómo afecta el adelgazamiento rápido a la piel. En redes sociales y consultas de medicina estética se habla cada vez más de cambios visibles en el rostro y el cuerpo, un fenómeno que no tiene que ver solo con la báscula, sino con la forma en que la piel responde cuando el volumen desaparece demasiado deprisa. La Dra. Beatriz Beltrán, especialista en medicina estética y fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Barcelona, observa un patrón que se repite. Según explica, la pérdida de peso acelerada puede traducirse en un aspecto más cansado, menos firme y con rasgos más marcados. La experta señala: "Adelgazar no debería equivaler a envejecer". Y, sin embargo, cuando el proceso es muy rápido, la piel puede no tener tiempo de adaptarse. Cuando el rostro pierde su soporte Uno de los efectos más comentados es la llamada “cara Ozempic”, un término popular que describe los cambios faciales que pueden aparecer tras un adelgazamiento brusco. La doctora explica que la grasa facial forma parte del soporte natural del rostro y que, cuando desaparece de forma repentina, la estructura cambia. "Las mejillas se hunden, la mandíbula pierde definición y los surcos se marcan más", apunta. En su consulta, cada vez más pacientes acuden preocupados por ojeras más visibles, un óvalo facial menos definido o una expresión más cansada. No se trata solo de volumen, sino de cómo la piel responde cuando pierde su base de apoyo demasiado rápido. La calidad de la piel también se resiente Más allá de la flacidez, la textura y la luminosidad pueden verse alteradas. La doctora describe una piel que, en algunos casos, se vuelve más fina, más seca y con menos densidad. "Cuando el tejido graso desaparece de forma acelerada, la piel puede volverse más fina y con una textura menos uniforme", explica. A esto se suma el envejecimiento natural, que ya implica una pérdida progresiva de colágeno a partir de los 25 años. Si ambos procesos coinciden, los signos de la edad pueden hacerse más visibles: líneas finas más marcadas, un aspecto más apagado y una sensación general de menor firmeza. Como resume la especialista: "Cuando el rostro pierde volumen de forma brusca, la piel puede comportarse como en un proceso de envejecimiento acelerado". Cómo recuperar firmeza y estructura sin cambiar el rostro Cuando los cambios ya son visibles, el objetivo no es transformar la cara, sino devolverle soporte y mejorar la calidad del tejido. La doctora explica que la tendencia actual no pasa por añadir volumen sin criterio, sino por estimular el colágeno, reforzar los puntos clave del soporte facial y trabajar la musculatura. En su clínica combinan tecnologías como bioestimuladores de colágeno, ácido hialurónico en puntos estratégicos, láseres tensores o radiofrecuencia avanzada para mejorar la firmeza de forma progresiva. También destacan tratamientos que trabajan el músculo facial y corporal, especialmente útiles en pacientes que están adelgazando rápido. Como señala la especialista: "Hoy podemos estimular el colágeno y mejorar la calidad de la piel sin necesidad de recurrir a cirugía". El objetivo final va a ser recuperar la armonía, el sostén y la naturalidad sin alterar la identidad del rostro.