Borja Sabrido, hostelero: «Quité el wifi porque la gente se quedaba conectada sin consumir»
2026-03-05 - 18:53
Numerosos comentarios en redes a una publicación de un usuario donde subía un ticket en el que se reflejaba un sobrecargo de cinco euros por el wifi. Ante tal situación, en 'Y Ahora Sonsoles' (Antena 3) han hablado con varios hosteleros para conocer su opinión al respecto y su postura en relación a esas personas que «utilizan los bares como si fueran una oficina o su propia casa, con el gasto que esto conlleva». Uno de ellos ha sido Borja Sabrido, hostelero, que ha sorprendido al relatar situaciones que ha vivido en su negocio. Sabrido ha sido claro y ha visto el camino para evitar «esos abusos». Este ha compartido que se vio «en la obligación de quitar el acceso al wifi, para que la gente no se quede tanto tiempo dentro sin consumir». Similar la postura de Ángel González, empresario de hostelería de Colmenar Viejo. Con él ha estado hablando Arantxa López Ponce, que ha recogido las declaraciones de este hostelero: «He tapado los enchufes del bar para que no vaya nadie a conectarse. No solo se gasta electricidad, sino que se piden un café y pasan cuatro o cinco horas ocupando una mesa que podría ser de otros clientes». La contrapartida ha venido con Siciliana Elbar, una señora de Murcia que se ha mostrado indignada al mostrarse al otro lado de la balanza. En su caso le cobraron cuatro euros por el wifi y ha expresado su enfado: «Digo yo que si ahora me van a cobrar por la servilleta, por la silla... No me avisaron de nada y no lo veo bien. ¡De paso le friego los cacharros, que a este ritmo van a cobrar hasta por toser». Ella ha dicho que fue a une establecimiento a tomarse un café y un pincho y que se encontró con la sorpresa en la cuenta. Son posturas encontradas, aunque Siciliana sí ha empalizado con estos empresarios y entiende la decisión que hayan podido tomar. «La gente no se da cuenta del daño que hace, abusan de todo, se piden un café y echan aquí la tarde», ha insistido Ángel González. En caso de que el cliente le pida utilizar los enchufes, él no tendría problemas: «Pero si me piden usarlos, los destapo, por supuesto». Ha sentenciado que para el consumidor ha sido cómodo pagar 1,80 por un café y pasar la tarde conectados a internet sin hacer gasto en sus casas. «Las cosas tienen que cambiar», ha terminado diciendo.