Brooklyn y Nicola o Harry y Meghan: cuando la culpa siempre es de las mujeres
2026-01-25 - 21:05
Internet (y el mundo) están divididos ahora mismo: o eres team #DavidyVictoriaBeckham o simpatizas con su hijo, Brooklyn. Tras meses siguiendo lo que parecía el escalamiento del conflicto dentro de la familia -y cómo su primogénito parecía poner cada vez más tierra y espacio virtual de por medio-, sus stories han sido el golpe final. Dando una versión de los hechos, que pone en mal lugar conductas de sus padres, se reconfirma la animosidad dentro de una de las familias de celebridades más queridas y seguidas. Puede que el cisma haya creado este partidismo entre quien cree o no su versión, pero en ambos bandos hay personas con la férrea convicción de que la responsable detrás de todo esto, la 'culpable', es Nicola Peltz. "Nicola Peltz tiene una energía escalofriante", "Nicola ha dejado siempre un rastro de destrucción detrás", "Ella es la raíz del problema"... Estos son solo algunos de los comentarios que se pueden leer en Twitter, que señalan de manera directa que es ella quien está detrás de las tensiones familiares. Y las coincidencias con el caso de Meghan Markle y el príncipe Harry son dignas de repasar: él, de familia inglesa de renombre; ella, norteamericana; se van a vivir a Estados Unidos; cortan lazos para hablar públicamente de los desprecios que han aguantado como parte de la familia y acusaciones de que los parientes solo quieren mantener una imagen intachable. Y, también en ese caso, Meghan era la causante. Sobre esa narrativa, casi mundial, que achaca a las mujeres las rupturas familiares de sus parejas, hay mucho que desgranar. La periodista especializada en cultura pop, Marina Ortiz Cortés (@thenmarina en Instagram y TikTok), analiza por qué se extiende tan rápidamente y a quién benefician estas ideas: "Creo que está tan asociado que el drama pertenezca al ámbito femenino que, incluso cuando un hombre es el protagonista y quien se pronuncia, incluso cuando es su propia familia, se mira a la mujer como la que mueve sus hilos". "Cuesta entender que un hijo rompa el cordón umbilical con su madre, pero si lo hace es culpa de la nueva mujer, que está celosa, o que quiere ocupar el papel de madre", explica la experta. "O lo contrario, es culpa de Victoria, que no está dispuesta a ceder a su hijo, al que considera de su propiedad y con quien se supone que tiene algún tipo de relación incestuosa. El propio Brooklyn ha enfatizado esta última teoría al comentar lo de que su madre bailó 'sobre él' de manera 'inapropiada' en su boda". Madres tóxicas y esposas manipuladoras Históricamente hay más ejemplos de los que podemos tirar para dar con otras destructoras de la paz: Yoko Ono 'cargándose' a los Beatles (y Linda McCartney acusada de lo mismo antes que ella), Meghan Markle intentando destruir a la familia real inglesa, Nicola Peltz quitándole la careta a los Beckham... Quienes leemos estas historias percibimos la hostilidad y desconfianza hacia ellas. Una demonización de las mujeres a la vez que se quita responsabilidad a los hombres como parte del conflicto, algo que la periodista no deja de recalcar. "Beneficia al sistema patriarcal, que mantiene esta leyenda de que los hombres son los analíticos y las mujeres las emocionales. Y nos perjudica, porque nos impide evolucionar, nos limita a hombres y mujeres de la misma manera", explica. "En el caso de Brooklyn él mismo ha hablado de este tema, atacando crudamente a su familia, y se le extrae de la ecuación como si su voz, su opinión o su criterio no fueran relevantes. Pero además de víctima es verdugo, porque a su padre, David, apenas se atreve a señalarle, como sí hace con su madre". Victoria ha sido la gran damnificada en los stories de su hijo y también en las redes. Tanto TikTok como Instagram se han llenado de memes y vídeos de usuarios imaginando cómo de 'inapropiado' podría haber sido el baile de la excantante. "Por un lado es por culpa de los estereotipos de la mujer fatal, creo que el estereotipo original es el de Eva, la 'mujer original', o incluso Lilith, un personaje todavía más oscuro de la mitología que evoca a esa mujer fatal", comenta Marina. Brooklyn ha hablado de este tema, atacando a su familia, y se le extrae de la ecuación como si su voz, su opinión o su criterio no fueran relevantes "De estos dos modelos salen todos los estereotipos a los que estamos acostumbrados en la cultura occidental. Las mujeres han sido históricamente las que se situaban como responsables de todo pecado y desgracia", desarrolla. Victoria Beckham es retratada de una forma significativa, según la experta en cultura pop: "De villana manipuladora o de la madre entregada que no es nadie sin su papel maternal. Cosa absurda porque es la Spice Pija y la diseñadora de una marca millonaria antes que madre, al menos ante el público." Además, como ella misma añade, se percibe como casi "ofensivo" el apartar a un hijo de su madre cuando, como recuerda: "Tradicionalmente, la mujer casada se mudaba con la familia de su esposo, al que obedecía. Que Brooklyn y Nicola hayan escogido Estados Unidos y la familia de ella parece una afrenta contra David y Victoria, cuando no tendría por qué serlo, porque ellos presumen de familia perfecta. Que Brooklyn prefiera a la familia de su mujer ya dejaba entrever que algo no era tan perfecto, y eso también se lee como un insulto". "Aunque también considero que en este aspecto hay un factor cultural importante que enfrenta a los británicos con los estadounidenses, como también pasó con Meghan y Harry", puntualiza. Quizás la clave sea empezar a dejar a las mujeres fuera de estos conflictos y poner el foco en los verdaderos protagonistas en vez de, como dice Marina, "simplificarlos e infantilizarlos a todos los niveles". "Se cree que Brooklyn no tiene la independencia ni autoridad de tomar decisiones tan drásticas por su cuenta. Es sorprendente que casi 30 años después nada haya cambiado en este aspecto, porque no vamos a olvidarnos de que a Victoria también se la criticó muchísimo cuando empezó con David y se la consideró culpable de sus altibajos en el fútbol". Lo que también ha sucedido con Sara Sálamo o la propia Alice Campello, por cierto. Pasan los años, pero no desaparece esa idea tan arraigada, lo que es más escandaloso que una disputa familiar: buscar mujeres culpables de mover los hilos como si su pareja fuera una marioneta. Así que igual es el momento de darle la patada -por aquello de seguir con la metáfora futbolística- a la falacia y dejar de negar su autonomía: ellos son quienes hablan, deciden y cortan los lazos familiares.