Bruselas confirma que el acuerdo comercial de la UE con Mercosur entrará en vigor el 1 de mayo
2026-03-23 - 12:30
El acuerdo comercial de la Unión Europea con el Mercosur entrará en vigor el próximo 1 de mayo, según ha confirmado este lunes la Comisión Europea. Eso sí, se aplicará de manera provisional hasta que se resuelva el reclamo del Parlamento Europeo ante el TJUE, tras el cual la Eurocámara podrá dar su visto bueno y consolidar el pacto. De momento, lo que entrará en vigor será la parte puramente comercial (y no el acuerdo político al completo), que es la parte que es competencia de la Comisión, y para lo que cuenta con el visto bueno de los Estados miembros después de salvar las reticencias de Francia o Italia con la aprobación de salvaguardas para los agricultores y ganaderos. "La Unión Europea ha notificado hoy a los países del Mercosur el instrumento de aplicación provisional del Acuerdo Comercial Provisional UE-Mercosur", explicaron desde la Comisión; el Ejecutivo comunitario incide en el que pacto permite "crear normas predecibles" para el comercio, creando además la zona de libre intercambio de bienes y servicios más grande del mundo. Por otro lado, la Eurocámara quiere que el Tribunal de Justicia de la UE despeje las dudas sobre algunos elementos clave del acuerdo con Mercosur, entre ellos el llamado mecanismo de reequilibrio. Este instrumento permitiría a los países del bloque sudamericano recurrir la legislación europea que consideren lesiva para sus exportaciones, una posibilidad que inquieta a los eurodiputados por el riesgo de que interfiera con la autonomía reguladora de la Unión, choque con los Tratados y termine erosionando la solidez del marco normativo comunitario. El Parlamento Europeo también pone el foco en la actuación de la Comisión al dividir el acuerdo en dos partes —una política y de cooperación y otra estrictamente comercial—, una maniobra que, a su juicio, buscaba facilitar su firma. Al separar el pilar comercial, Bruselas evitó la ratificación por los parlamentos nacionales y sorteó además la exigencia de unanimidad, logrando el respaldo del Consejo mediante mayoría cualificada. La UE estima que el pacto UE-Mercosur permitirá el ahorro de unos 4.000 millones de euros en aranceles al año. Esa ausencia de tasas, además de un aumento de las inversiones, intercambio de información y homologación de las condiciones son algunos de los puntos. Si bien es cierto que hasta ahora la Unión ha ido firmando históricamente acuerdos bilaterales y concretos con países que forman parte el Mercosur, este pacto unifica la alianza, con sus cosas buenas y sus dudas, dignas de un momento "histórico para las relaciones comerciales", como se ha definido a ambos lados del océano. Además, se eliminan aranceles sobre el 91% de las exportaciones de la UE al Mercosur y sobre el 92% de las exportaciones del Mercosur al bloque comunitario, por lo que no solo los intercambios se facilitarán, sino que -si acaba aprobado- el acuerdo también permitirá una relación más fluida entre las dos partes. "Es una cuestión también de confianza estratégica", explicaron en su momento las fuentes consultadas por 20minutos. Y es que, más allá de los bienes, también se habla de servicios: se abren sectores como telecomunicaciones, transporte y servicios financieros a empresas europeas. Todo esto incluye vínculos a nivel energético o en lo que se refiere a las materias raras, un sector clave para el desarrollo de la UE como 'competidor' tanto de China como de Estados Unidos. Y es que Pekín ha incrementado significativamente su influencia en América Latina, principalmente a través de inversiones en infraestructura y comercio (como la soja y minerales). Este acuerdo permite a la UE contrarrestar, reconocen expertos, esta influencia, consolidándose como un socio económico estratégico para el Mercosur. No obstante, un informe de Llorente y Cuenca (LLYC) sobre el acuerdo recalca que todavía quedan elementos por resolver. "La verdadera dimensión del acuerdo dependerá menos de su aprobación formal en los parlamentos y más de la capacidad de los Estados y, sobre todo, del sector privado para anticipar riesgos, acelerar procesos de reconversión productiva y transformar esta apertura comercial en inversión, innovación y nuevas oportunidades de desarrollo, dejando abierto el interrogante sobre si ambos bloques lograrán convertir esta iniciativa en un motor de prosperidad, competitividad sostenible y cooperación de largo plazo", explican. El pacto, por otro lado, tiene desde el lado europeo la necesidad de aplacar el rechazo que genera en el sector primario, sobre todo en lo que tiene que ver con los estándares de calidad, muy exigentes en la UE y no tanto en Latinoamérica, y en la reciprocidad a la hora de desarrollar la burocracia. Hay por tanto, dice el documento, una necesidad "de asegurar una adecuada adaptación regulatoria y operativa, garantizando la plena conformidad con las normativas europeas vigentes y futuras, en particular en materia ambiental, sanitaria, fitosanitaria y de trazabilidad, lo que exigirá ajustes en los procesos productivos, certificaciones específicas y, en algunos casos, la reconfiguración de la logística y de las cadenas de suministro". El acuerdo en sí es "un punto de inflexión" pero no escapa de lo político; se necesita por tanto una atención permanente del entorno político y del proceso de implementación, lo que implica un seguimiento sistemático de las dinámicas legislativas y regulatorias en ambas regiones, la comprensión de los plazos de ratificación, las condiciones impuestas por cada parte y las posibles fluctuaciones que puedan afectar