Bruselas ofrece pocas soluciones a la lucha contra el fraude en su plan del mercado único
2026-02-17 - 16:33
El próximo presupuesto a largo plazo de la UE (marco financiero plurianual 2028-2034) será ambicioso desde la propuesta de la Comisión Europea, pero ese plan tiene lagunas, sobre todo en lo que se refiere al mercado único, y así lo expresa el Tribunal de Cuentas Europeo en un nuevo informe publicado este martes. El organismo ha emitido en concreto su dictamen sobre el nuevo Programa unificado para el Mercado Único y las Aduanas, que forma parte del paquete legislativo. "El propósito de las observaciones de los auditores es garantizar que el futuro programa promueva la buena gestión financiera y aporte valor añadido europeo claro a la libre circulación de bienes, capitales y servicios en la UE", explican en el informe. Y hay muchas dudas. Por ejemplo, dicen, no está claro cómo se ajustarán los objetivos de gasto del programa a las prioridades estratégicas de la UE. "La propuesta se refiere a la competitividad, al cumplimiento de la legislación relativa al mercado único, y a la digitalización de las aduanas y la fiscalidad, pero no traduce estas prioridades en requisitos vinculantes", recoge el documento. En este sentido, el Tribunal avisa de que la propuesta no exige que las acciones de la UE "aborden las barreras estructurales del mercado único, como detectamos en nuestras auditorías anteriores". Además, tampoco indica cómo mejorar la arquitectura de lucha contra el fraude en la UE, o cómo resolver insuficiencias persistentes constatadas en anteriores auditorías del Tribunal en el sistema de información antifraude y en el sistema de gestión de irregularidades. Por otro lado, sostienen los auditores en el dictamen, la propuesta introduce instrumentos de gran flexibilidad, "pero la falta de normas y prioridades específicas podría afectar a la continuidad de la financiación de componentes esenciales como la tributación crítica o las infraestructuras informáticas antifraude". Estas requieren inversión a largo plazo, pero dependen en gran medida de decisiones anuales de programación, concluye el documento, que también visualiza la simplificación como un ventaja... pero con cierta trampa: el plan de Bruselas "no establece normas claras para la priorización coherente, la presupuestación transparente y la contratación disciplinada". Para el Tribunal de Cuentas Europeo faltan muchas agujeros por resolver con la mirada puesta en los nuevos presupuestos a largo plazo, que serán los más exigentes, según muchas voces, de la historia reciente de la UE. "Son necesarios unos requisitos mínimos de trazabilidad e información, así como vínculos claros entre pagos y resultados. Esta cuestión no debería dejarse únicamente para futuras decisiones de ejecución y de control interno", termina el informe.