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'Burnout', mucho más que estrés laboral: «El gran problema es que se gesta en silencio y de manera progresiva»

2026-02-17 - 02:35

Por mucho que uno tenga su trabajo soñado y viva encantado con su profesión porque es su gran vocación, la vida laboral está llena de altibajos y sobre todo de muchos momentos de agobios, tensiones y prisas. Se dice que el estrés en el trabajo es uno de los trastornos ocupacionales más frecuentes en España, solo por detrás de los problemas muscoesqueléticos u oculares. El estrés en sí es una respuesta natural del organismo, con reacciones emocionales, cognitivas o fisiológicas, a una situación laboral adversa como un desafío o exigencia. Cuando esa respuesta es excesiva o inadecuada, o cuando se prolonga en el tiempo los expertos dejan de considerarlo estrés y hablan de ' burnout ', que cada vez se escucha más . La Organización Mundial de la Salud lleva años incluyendo en su clasificación de enfermedades este agotamiento que muchos ya califican de epidemia silenciosa. Las estadísticas lo corroboran. Recientemente la conferencia española de sindicatos médicos, por ejemplo, estimó que más de la mitad de los facultativos jóvenes de España arrastraban un cuadro completo de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal . No es el único sector afectado, ni mucho menos: altos directivos, cuerpos policiales o docentes han alzado la voz contra su agotamiento laboral y, a la práctica, le puede suceder a cualquiera. ¿Cómo detectar un episodio así y cómo abordarlo? Dolors Liria, vicedecana del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña especializada en temas de salud laboral, tiene claro que «el propio ritmo de nuestro sistema productivo hace que exista una alta exigencia de volumen de trabajo, de inmediatez, de complejidad y una larga serie de factores que no son de riesgo pero que en un escenario en el que aparecen dificultades pasan a ser difíciles de gestionar». Parte de ala cuestión según Liria, que es también CEO de Menta Salut Professional, es que «muchas empresas todavía no han entendido que el 'burnout' tiene mucho que ver con los funcionamientos relacionales y de los liderazgos ». Así, ella expone que una carga de trabajo elevada no es sinónimo de 'burnout' si uno tiene capacidad para abordarla y un entorno laboral en el que hay colaboración y reconocimiento. «El gran problema del 'burnout' es que se va gestando de manera silenciosa y progresiva », incide la portavoz, destacando que no es tan fácil notar un episodio así de entrada. De hecho, lo habitual es que se detecte cuando ya aparece una sintomatología evidente. «Uno va acumulando malestares y más malestares, va gestando esta situación y un día acaba petando», ejemplifica ella. Para la experta es destacable el hecho de que a veces un proceso así se ve venir «pero tenemos tantas cuestiones normalizadas en el trabajo que a veces no somos conscientes de las consecuencias que pueden llegar a tener». Las señales de alerta según los expertos van más allá de la pereza de ir a trabajar. «Que uno no quiera que llegue el lunes porque no tiene ganas de trabajar no es un síntoma pero si eso se repite en el tiempo y cada domingo se le hace a uno una montaña pensar en tener que ir a trabajar, estar en contacto con compañeros o clientes puede ser una clara señal », ejemplifica Liria. En este sentido, se amina a preguntarse si un proceso de estos puede estar ligado a un conflicto interpersonal que está costando de gestionar porque si es así hay que buscarle solución fuera del trabajo. Mención especial merecen ya « los síntomas más físicos , como desórdenes gastrointestinales, problemas de sueño, contracturas, irascibilidad u otros comportamientos». «También hay momentos en los que nos tenemos que alertar si no lo hemos hecho antes: cuando notamos que no nos importa lo que estamos haciendo, que no tiene sentido nuestro trabajo o cuando decidimos ir a nuestro rollo y no colaborar con el resto de compañeros», ejemplifica Liria, que también responde a la gran pregunta: qué hacer cuando uno está sufriendo 'burnout', sea incipiente o ya esté muy interiorizado. «Se tiene que ir a hablar con la empresa, con sus recursos humanos», añade ella. Así, la psicóloga laboral cree que hacer un parón para recuperarse puede ser bueno. «La responsabilidad tiene que ser compartida: la persona tiene que hacer algunas cosas pero la empresa también debe revisar el funcionamiento del grupo y sus dinámicas », añade. Liria acaba recordando que hay equipos que fomentan la cohesión o el trabajo colaborativo pero algunos pueden ser disfuncionales y jugar en contra. «Las personas que lideran los equipos tienen que estar atentas a estas cosas y ejercer su rol para detectar y calmar cualquier malestar», sentencia la experta.

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